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Jaque a la torre
El Atlético Valladolid consigue dos trabajados puntos en Torrelavega / Fernando Hernández vio la roja directa en la segunda mitad

El central De la Rubia es agarrado por Castillo ante la mirada de Fernando-LOF
El Atlético Valladolid se enfrentaba a una partida de ajedrez a los pies de los Picos de Europa. Nacho González sabía que dar jaque al Torrelavega no iba a ser una jugada fácil. La clasificación podía engañar dibujando la figura de un toro manso, pero al equipo vallisoletano le tocó sudar para domar un pitbull que enseñó los dientes para morder desde el minuto uno.
El primer tramo de partido se convirtió en un choque de trenes con velocidades contrarias. Mientras que el Torrelavega quería poner todo el carbón en sus calderas para desorientar a su rival a golpe de velocidad, el Atlético prefería poner al partido ese poso de los vinos añejos (5-8).
Con el aire de cara, el Atlético decidió volar más alto agarrado a la espalda de Rey, que descubría todas las cartas que guardaban los cántabros bajo la manga. El cubano desarboló el ataque del Torrelavega y alimentó una escalada a la que Diego Soto quiso poner freno con un tiempo muerto.
El partido parecía caminar por el sendero de la tranquilidad (5-10), pero el Torrelavega quiso desviarse por la senda de la locura cuando Eugenio González se puso a los mandos del volante cántabro. El central logró abrir brecha en la ordenada defensa pucelana con una pasarela de asistencias que sirvieron un plato de esperanza para un conjunto local que tenía en Guillermo Barbón su mejor despensa de goles (10-12).
El Torrelavega quiso hacer honor al icono del ciclismo que da nombre a su feudo, Vicente Trueba, y escalar su propio Tourmalet. Cerró filas con una defensa 6:0 alrededor de Luis de Vega y llegó a un 15-15 inesperado.
Tras el paso por los vestuarios, Nacho González quiso apuntalar su defensa y plantó en el eje de la zaga una nebulosa de rocas con Turrado, Juli y Ávila que nubló la vista rival. Las pocas fisuras que se encontraban los cántabros las tapaba César Pérez, que emuló a Rey con paradas que abrieron el portón a una nueva ‘tocata y fuga’ (17-21) interpretada por Roberto Pérez.
El Atlético Valladolid había vuelto a hacer sonar su partitura y no quería que el Torrelavega volviera a tocar sus tambores de guerra, como ya ocurriera en la primera mitad. Pero el Atlético recibió un revés. La pareja arbitral entendió como agresión una falta de Fernando Hernández sobre Eugenio, enseñándole la cartulina roja directa y dejando a los vallisoletanos huérfanos de su máximo artillero en la última etapa del partido.
El equipo supo hacer que la gravedad ejerciera su ley sobre un rival que cuando se vio con el agua al cuello (23-30) decidió apostarse la última bala de su recámara a una defensa 3:3. El jaque pucelano era cuestión de tiempo. El reloj llegó a su cuenta atrás con un 28-33 que deja al Atlético Valladolid continuar surfeando en la cresta de la ola de la División de Honor Plata.