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La hermandad del Temple
Los seguidores de Ponferradina y Real Valladolid disfrutaron de una jornada de confraternización previa al partido

Los presidentes de la Ponferradina y del Real Valladolid durante la jornada de hermanamiento entre ambas aficiones-Luis de la Mata
El Santo Grial del fútbol no siempre se busca en la estantería donde se guardan los goles y los trofeos. En ocasiones, el deporte rey deja instantáneas para la historia como la protagonizada por las aficiones del RealValladolid y la Ponferradina en la mañana del derbi autonómico. Las Federaciones de Peñas del equipo berciano y pucelano promovieron una jornada de hermanamiento que inundó el casco antiguo de Ponferrada (tierra de templarios) de casacas blanquivioletas fundiéndose en un abrazo de aficiones con las camisetas blanquiazules.
Alrededor de 600 aficionados delRealValladolid (la expedición más numerosa de la temporada, por delante de las visitas a Soria y Miranda, donde se cercó la cifra de los 500 seguidores vallisoletanos) viajaron hasta la capital berciana donde los anfitriones se encargaron de que se sintieran como en casa.
Al hermanamiento se sumaron los presidentes de ambos equipos.Carlos Suárez y José Fernández Nieto fueron testigos de cómo los presidentes de ambas federaciones de peñas estrechaban lazos e intercambiaban regalos. Un cuadro conmemorativo del primer hermanamiento entre Ponferradina y Real Valladolid y un estuche de botellas de Cuatro Rayas, por el lado vallisoletano, y una figura de un caballero templario, por parte de la afición berciana, fue el recuerdo tangible de una jornada que continuó con el intercambio de banderas y bufandas entre aficiones; paso previo a comenzar la peregrinación por la ‘Ruta banquiazul’.
La Federación de Peñas de Ponferrada preparó un itinerario que la afición blanquivioleta pudo seguir por 25 bares y restaurantes asociados. En todos ellos lucían, junto a las banderas de la Ponferradina, banderines delRealValladolid, una señal de bienvenida a la ruta cultural, gastronómica y vinícola que los anfitriones horneaban como previa al choque del Toralín.
«La ciudad de Ponferrada nos ha recibido muy bien. La verdad es que, como está el mundo del fútbol, las aficiones tienen ganas de pasar un día bonito. El fútbol tiene que ser un motivo de fiesta y no de rivalidad, y menos entre los equipos regionales. El fútbol tiene que servir para unir», explica el presidente de la Federación de Peñas delRealValladolid, Luis Miguel de la Fuente, que reconoció volver a Valladolid decepcionado con su equipo pero encantado con la afición de la Ponferradina.
Su homólogo en el lado berciano, Roberto Ferreira, celebró la visita de la afición pucelana, una jornada de confraternización que se ha podido llevar a cabo a través de la plataforma Aficiones Unidas. «Es la primera vez que hacemos un hermanamiento con el Real Valladolid y estamos muy contentos. El fútbol es así realmente, acoger a otra afición y que se sienta lo más cómodamente posible», asegura. Una mentalidad expuesta desde la Federación de Peñas de la Ponferradina que sirvió para convertir tanto el centro histórico de la ciudad como el propio estadio en una verdadera fiesta de aficiones y de fútbol, más allá del resultado final del partido.
Los seguidores del RealValladolid arroparon a sus jugadores en El Toralín, donde desplegaron un impresionante tifo en el graderío del estadio berciano para recibir a los suyos. El resultado no sonrió a los vallisoletanos en los 90 minutos de partido, pero el derbi duró mucho más, y en ese encuentro sí que ganaron las dos aficiones.