Diario de Valladolid

El Calderón busca en Valladolid a su Atreyu para el musical ‘La historia interminable’

El teatro congrega ya en Valladolid a cerca de 130 jóvenes, algunos llegados de Zaragoza, Málaga, León o Madrid, para encarnar a los personajes del clásico de Michael Ende

Unos jóvenes se preparan en Cal derón para la Audición, con Andrés Gutiérrez y Teru Riesco a la izquierda de la imagen

Unos jóvenes se preparan en Cal derón para la Audición, con Andrés Gutiérrez y Teru Riesco a la izquierda de la imagenRubén Cacho-Ical

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Valladolid

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«La gente no puede hacerse una idea de cuánto sacrificio hay detrás, de cuántas horas de formación llevan encima», comentaba esta mañana un padre de familia en las entrañas del Teatro Calderón. Su hija, llegada junto a él desde Zaragoza, participaba en una audición a puerta cerrada junto a otros treinta jóvenes, bailando y cantando durante cerca de una hora ante la mirada de la coreógrafa Rocío Margón, y la de Federico Barrios, director y coreógrafo, y María José Santos, directora vocal y supervisora artística... Afuera, lejos de los camerinos donde una docena de jóvenes calentaban su voz y hacían estiramientos, se escuchaba la misma canción, una y otra vez, cerrada con aplausos... Al salir, sus rostros, cubiertos de sudor, reflejaban tensión y cansancio.

La productora Beon.Entertainment celebró este lunes ⁸en el coliseo vallisoletano las audiciones para elegir el elenco de La historia interminable. El Musical, que ocupará su cartelera del 4 al 20 de septiembre. Basado en la novela de Michael Ende, cuenta con producción ejecutiva de Dario Regattieri, música de Iván Macías y letra de Félix Amador. Cerca de 130 jóvenes buscaban su oportunidad. Ellos ya habían conseguido pasar la primera criba, pues los responsables de Beon.Entertainment recibieron cerca de 400 solicitudes.

Cinco jóvenes, instantes antes de iniciar una audición.

Cinco jóvenes, instantes antes de iniciar una audición.DV

Egresada en Interpretación por la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León, en uno de los camerinos se concentraba la vallisoletana Teru Riesco, una joven que ya sabe lo que es subirse a un escenario para defender, con su compañía Toca Tocón, sus propios espectáculos. «Cuando he llegado al Calderón y he visto la cola que había, impone. He hecho teatro, pero es la primera vez que me presento a un musical, a una producción así, en la que te piden cantar, bailar y actuar», reconoce la joven de 24 años. Los nervios no asomaban en su rostro, quizá por su experiencia o por el hecho de encontrarse «con rostros familiares, compañeros de la escuela, que hacen que este sea un ambiente más amigable», celebraba.

Casting para elegir al reparto del musical de 'La historia interminable' entre las cerca de 400 candidaturas presentadas

Casting para elegir al reparto del musical de 'La historia interminable' entre las cerca de 400 candidaturas presentadasRubén Cacho-Ical

A su lado, el madrileño Andrés Gutiérrez Urbano, de 18 años. Lleva un tiempo formándose en la escuela de Jana Producciones, con la que la vallisoletana Cristina Llorente comenzó a fraguar su carrera con títulos como Blancanieves Boulevard o Antígona tiene un plan. «Cuando se estrenó en Madrid en 2022 me presenté para el personaje de Atreyu, pero no me cogieron. A ver si esta vez, que me presento para cuerpo de baile, tengo suerte. Cuando ves a todos ya aquí sientes cómo aumentan los nervios, aunque nos intentamos calmar entre todos. Sería una gran oportunidad formar parte de una producción así, en la que se apuesta por el talento joven: nosotros nunca dejamos de formarnos y, al final, siempre te piden una experiencia para formar parte de montajes así que sería imposible de tener sin este tipo de producciones».

Qué decir de Lucía Alonso, Salma Rodríguez, Vera Pombo y Leo Ainstein, casi extrañados de que los medios de comunicación reclamasen su atención. La primera, con 11 años y llegada desde Málaga, aspiraba ayer a hacerse con el papel de Bastian. La segunda, llegada desde León y con 17 años, suspiraba por encarnar a la Emperatriz Infantil. Los dos últimos, madrileños y nacidos en 2012, peleaban por meterse en la piel de Bastian y Atreyu. Pombo llegaba con experiencia en musicales como El rey león y Ubuntu; también Ainstein, que formó parte de Los chicos del coro. «Nuestros padres nos dicen que disfrutemos y nos relajemos. Que esta es una experiencia para divertirse», reconocían casi al unísono. Aunque todos habían visto la película, solo el muchacho reconocía haber leído el clásico de Michael Ende «por obligación».

Lucía Alonso, Vera Pombo, Salma Rodríguez y Leo Ainstein

Lucía Alonso, Vera Pombo, Salma Rodríguez y Leo AinsteinRubén Cacho

Haciendo un alto en su labor de casting, Barrios aseguraba a este diario que el musical exigía tener un «cuerpo de baile muy fuerte». «Tienen que ser muy buenos bailarines, que además tienen que hacer pequeños papeles, interpretar y cantar. Es un proceso de selección con una complejidad muy grande. Esperamos encontrar el mejor talento», apuntó. Él será también el responsable del musical que llegará al Teatro Calderón el próximo mes de diciembre, adaptando la novela de María Dueñas el tiempo entre costuras.

Los más pequeños, explicó Barrios, deberán actuar y cantar, no así bailar. «Necesitamos que canten muy bien, que sean muy buenos actores y que puedan transmitir esa sensibilidad que tiene Bastian, esa heroicidad que tiene Atreyu y esa sensibilidad extrema y de convicción que tiene la Emperatriz Infantil. Siempre buscamos niños locales, porque necesitamos tres o cuatro niños por personaje. Queremos que estén aquí, en Valladolid, como hicimos en Sevilla, para que puedan hacer sus funciones e ir a su casa a descansar», aseguró el director de escena.

¿Y, dada su evidente falta de experiencia, cómo hacer frente al miedo escénico? «Eso es algo que está en todos. Hay herramientas: en los castings ya vamos con una determinada presión, en un sentido artístico, para saber hasta dónde puede ir. Y, luego, en los ensayos, en esas cuatro o cinco semanas de trabajo, ya nos damos cuenta cuál es el rendimiento. Si detectamos algo ponemos las alertas necesarias, acompañamos para que no se sienta ese miedo. Trabajar con niños es algo muy gratificante, porque son como esponjas que se empapan de todo, que lo absorben todo sin ningún problema», celebró Federico Barrios.

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