Diario de Valladolid

El fotógrafo de Valladolid Ricardo González retrata «espacios de conflicto» por la memoria del pasado

Presenta en la Galería Javier Silva la serie ‘Pedestal’, sobre cómo responde la sociedad ante la glorificación de próceres del ayer en París, Londres, Bogotá, Santander o Ferrol

Ricardo González junto a dos imágenes captadas en la place Vendôme de París y en los Docklands de Londres.

Ricardo González junto a dos imágenes captadas en la place Vendôme de París y en los Docklands de Londres.I. M.

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La imagen muestra, con una desapasionada mirada documental, una plaza de Barcelona no hace mucho rebautizada como plaça de Correus. El centro lo ocupa un pedestal que nada sostiene, que nada erige salvo el vacío. La centenaria inscripción que aún se puede leer en la base, y que reproduce un telegrama del rey Alfonso XII, cobra en este presente un insospechado tono irónico: ‘España ha perdido uno de los hombres que más grandes servicios le han prestado’. La estatua de aquel ilustre hombre, el cántabro Antonio López y López, fue retirada en marzo de 2018; su nombre, dicho sea de paso, también se eliminó del callejero.

En otra imagen cercana, otro pedestal en un pujante rincón de Londres, los Docklands, luce otra ausencia llamativa. Quien antes ‘contemplaba’ los grandes edificios del citado rincón financiero era el escocés Robert Milligan.

Uno y otro, tanto el marqués de Comillas como el armador de barcos e impulsor de los West India Docks, construyeron su fortuna en los siglos XIX y XVIII, respectivamente, explotando mano de obra esclava. Tanto López y López como Milligan fueron negreros.

Una imagen del pedestal que sostuvo la estatua del marqués de Comillas.

Una imagen del pedestal que sostuvo la estatua del marqués de Comillas.RICARDO GONZÁLEZ

Los dos rincones, como el resto de los que forman parte de la última exposición en la Galería Javier Silva, «son espacios urbanos que contienen un conflicto», advierte el fotógrafo e historiador vallisoletano Ricardo González (Neila, Burgos; 1957), responsable de la muestra Pedestal. «Son espacios que hay que leer, que hay que interpretar», abunda el autor antes de lanzar al aire algunas preguntas que interpelan al pasado desde un presente revisionista. ¿Quiénes son los próceres de la patria? ¿Qué se glorifica? ¿Qué se detesta? «No es baladí recordarlo: cuando hay un cambio de régimen, cuando hay una revolución importante, lo primero que se derriban son las estatuas, porque una estatua es símbolo del poder. Este trabajo tiene que ver con ese debate sobre el espacio público», matiza en declaraciones a este diario el autor de Una lluvia negra (2024) o Valladolid-Ariza (2021).

Ricardo González, que en un trabajo como Caídos (2016) ya exploró el papel de la estatuaria para construir e imponer un discurso de exaltación, en aquel caso el de los vencedores de la Guerra Civil española, lleva ahora al espectador hasta París, Santander, Bogotá o Ferrol buscando esos lugares de conflicto. Un conflicto de conciencia, que surge del choque de formas opuestas de contemplar la historia –también en 1936, la estatua original que realizara Ventura Vallmitjana del poderoso marqués de Comillas fue destruida por las clases populares–.

Ricardo González, que acompaña cada fotografía con textos de la época que aluden al monumento en cuestión –y a la controversia que generan–, emplaza su cámara, por ejemplo, en la place Vendôme, para recordar la revolución popular de La Comuna de París, a finales del XIX, cuyos protagonistas consiguieron derribar la columna inaugurada por Napoleón para conmemorar la batalla de Austerlitz, considerada 60 años después como ‘un monumento de barbarie, un símbolo de fuerza bruta y falsa gloria’, según decreto del 12 de abril de 1871. También sitúa su objetivo frente a la Asamblea Nacional, donde una estatua del ministro Colbert, autor del Code Noir que regulaba el esclavismo en las colonias, ha sido vandalizada en alguna ocasión. Y en la plaza Honoré-Champion, que ha visto cómo una ‘incómoda’ estatua de Voltaire –acusado de racismo– ha sido atacada, retirada y vuelta a colocar en fechas recientes.

Una imagen de la place Vendôme de París

Una imagen de la place Vendôme de ParísRICARDO GONZÁLEZ

Y lleva al visitante hasta la plazoleta del Rosario, en Bogotá, donde indígenas Misak tumbaron, en abril de 2021, una estatua del conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada por ‘masacrador, torturador, ladrón y violador’. Y en Santander y Ferrol retrata el vacío que dejaron las estatuas retiradas del dictador, ya en este siglo.

Como contrapunto, Ricardo González muestra en Pedestal la estatua que el Ayuntamiento de Burdeos le dedicó en 2019 a una esclava, Modeste Testas. «Eran conscientes del pasado esclavista de muchos propietarios de viñedos. Con ese gesto quisieron sacudirse, de alguna manera, ese oprobio», subraya el fotógrafo.

Una imagen de Modeste Testas, en Burdeos.

Una imagen de Modeste Testas, en Burdeos.RICARDO GONZÁLEZ

«Lo que evidencian estas acciones es que hay que estar muy limpio para poder permanecer en el espacio público sin generar debate. La glorificación de los próceres es hoy muy exigente», sentencia Ricardo González.

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