Fernando Guijar despliega en Valladolid su visión del paisaje con la muestra ‘Vals en las ramas’
El vallisoletano brinda una nueva mirada a la naturaleza, marcada por el dibujo, en su cuarta individual en la Galería Javier Silva

Fernando Guijar junto a varias de sus obras en la Galería Javier Silva
Han pasado más de diez años desde que mostrara por primera vez su obra en la Galería Javier Silva, con El paisaje latente (2014), y con cada regreso Fernando Guijar (Medina del Campo,1966) ha seguido sorprendiendo al espectador con su capacidad para seguir abriendo nuevos caminos, con su habilidad para expandir su universo plástico y seguir siendo, a la vez, reconocible en su propuesta.

Tres obras de 'Vals en las ramas'
Lo ha vuelto a hacer con Vals en las ramas, una serie en la que toma protagonismo el dibujo, preciso y delicado, para canalizar algunas inquietudes que llevaban tiempo rondándole. El medinense vuelve a llevar al espectador de la mano para adentrarse en una naturaleza singular, intervenida, en la que la presencia del hombre se intuye en cada cabaña levantada entre los árboles. Lo salvaje asoma como un fogonazo, como fragmentos, como el negativo de una huella que queda impresa en el suelo, siluetas reconocibles que asoman en distintas composiciones, quizá como testimonio último de una ausencia.

Una mujer contempla una de las obras de la muestra.
«Esas imágenes de las casas en las ramas de los árboles hacía años que las tenía en mente, porque son unas arquitecturas que me llaman mucho la atención. Cuando empecé a trabajar en esta muestra tenía entre manos el libro de Italo Calvino El barón rampante, con la historia de ese muchacho que, tras desavenencias con su padre, decide subirse a los árboles para desarrollar ahí el resto de su existencia, sin renunciar a lo social, pero con una forma de vida alternativa», explica a este diario Guijar, interesado también, por su formación académica, en las políticas del espacio, en el uso, ocupación y transformación del territorio por parte del ser humano.

Una de las obras de la muestra.
El paisaje nace de la contemplación, de la visión subjetiva. Un constructo que en la última serie del vallisoletano se dibuja parcialmente, asomándose entre oscuros fondos abstractos, o fragmentado, como en estampas que se distribuyen sobre fondos degradados con un ritmo secreto. «Son como balanceos, movimientos en torno a una idea que generan esa idea de baile a la que alude el título de la muestra», aclara el artista.
«El paisaje es una idea artística», abunda Guijar, que en su trabajo busca crear tensiones. «La misma casa remite a un entorno urbano, y eso ya plantea un conflicto, pero es que también se puede ver como una vía de escape, como una alternativa, como una forma de vida más natural», sostiene el creador.

Una imagen de 'Vals en las ramas'.
En el fondo y en la forma, en El paisaje latente hay ecos de trabajos anteriores como Blok (2017) y flwrs & grdns (2022), en la irrupción de geometrías, siluetas, líneas y planos, en el uso del color, en las manchas. Una pequeña escultura en chapa de madera, suspendida en una de las paredes de la galería, establece una analogía formal con una de las cabañas de la muestra.