Cultura adquiere para el Nacional de Escultura un ‘Narciso’ del siglo XVII
El Ministerio adquiere por 150.000 euros la talla, realizada en mármol de Carrara, que ya declaró inexportable en 2024

Una imagen del 'Narciso'
Es, como advertían desde la casa de subastas Setdart, una pieza que se «inspira en la estatuaria clásica, en concreto la romana», una obra que se inserta en un periodo histórico «en el que se recurre a la antigüedad como ejemplo de sociedad virtuosa, rescatando y adaptando» sus modelos. El Ministerio de Cultura acaba de adquirir por 150.000 euros la escultura en mármol de Carrara de un Narciso, realizada por un desconocido maestro italiano del siglo XVII.
La talla, con unas medidas de 217 centímetros de alto, 130 de ancho y 60 de profundidad, se depositará en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, pasando así a formar parte de las colecciones estatales.
La representación del joven efebo, que parte de un canon anatómico de carácter clásico, ya fue objeto de subasta el 26 de junio de 2024 con un valor estimado de 200.000 euros. Un día antes, el Ministerio de Cultura comunicaba que, como medida cautelar, declaraba la pieza inexportable a partir de un informe del Museo del Prado. El Narciso, al parecer, llegó a España desde Italia, hace más de cincuenta años, y estaba en manos de un coleccionista de origen valenciano.

Una imagen con el rostro de 'Narciso'
«La fría piedra adquiere la textura de la piel suavemente velada por un paño que cubre su desnudez. El autor juega con la gestualidad del personaje para mostrar y esconder el cuerpo en un alarde de lujuria y censura que aumentan la expectación. Unas dimensiones colosales nos recuerdan que Narciso ha quedado inmortalizado para la eternidad como el modelo de la belleza», advertían en su día desde la casa de subastas, que considera como probable que la obra formara parte de una fuente monumental en la cual sería la parte central.

Una imagen del 'Narciso'
Según el mito, era tal la belleza del joven Narciso que hombres y mujeres quedaban enamorados de él al contemplarle, obteniendo su rechazo como única respuesta. Eso le ocurrió a la ninfa Eco que, despreciada, buscó refugio en una cueva en la que acabó por desaparecer, convirtiéndose sus hueso en piedra, como recogía Ovidio en su Metamorfosis. Como castigo, la diosa Temis le condenó a que nunca pudiera adueñarse de lo que amara. Junto a una fuente clara, cansado, Narciso acaba por contemplar su propio rostro, quedando pasmado por su hermosura, precipitándose así a un trágico final.