Diario de Valladolid

Una artista de Valladolid en el museo que seduce a Sting

Saelia Aparicio protagoniza una ambiciosa muestra individual en el Baltic Center, un espacio que acaba de recibir una importante donación del que fuera líder de The Police, oriundo de la zona

Una imagen de la exposición de Saelia Aparicio en el centro de Gateshead.

Una imagen de la exposición de Saelia Aparicio en el centro de Gateshead.BALTIC CENTER

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J. Del Valle
Valladolid

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Abrió sus puertas en julio de 2002 a orillas del río Tyne, junto al Puente del Milenio que conecta Gateshead con Newcastle. El pasado mes de abril alcanzó la cifra de 10 millones de visitantes, y el 11 de junio un vecino ilustre como Sting anunciaba una importante donación al espacio para, entre otros objetivo, mantener su entrada gratuita –«Para mí, esto se trata de un legado. La cultura del noreste me forjó como soy y estoy orgulloso de esas raíces. Quiero reconocer la suerte que he tenido y saldar esa deuda. Donar a Baltic es una forma de agradecer y de garantizar que la próxima generación de jóvenes de Tyneside tenga acceso al arte y la cultura», aseguraba el mítico cantante de The Police–. Pues bien, hasta el próximo 1 de febrero, el Centro de Arte Contemporáneo Baltic acoge una gran exposición de la artista vallisoletana Saelia Aparicio.

Saelia Aparicio.

Saelia Aparicio.BALTIC CENTER

Se trata de A joyful parasite (Un parásito alegre). En palabras de los responsables del Baltic Center, es el «mayor encargo realizado hasta la fecha a la artista multidisciplinar». Saelia Aparicio despliega en sus salas «instalaciones, esculturas y murales para entrelazar narrativa, ciencia ficción y especulación ecológica, explorando así las complejas interrelaciones entre cuerpos, entornos y sistemas de cuidado».

La muestra nace, según reconoce Aparicio, de una mirada a la pirámide de la vida, en la que la existencia del ser humano parece ocupar la cúspide; y nace desde la conciencia de cómo moraliza el ser humano sobre otras criaturas. «Los parásitos están en lo más bajo de esa pirámide. Es como una solitaria, que quizá piense que está viviendo la mejor vida posible dentro de un ser humano que, sin embargo, solo puede llegar a sentir empatía por las cosas que están cercanas a su especie. Esta exposición va de cómo la vida siempre quiere prosperar; no es algo exclusivo del ser humano, todas las criaturas quieren vivir más y mejor. Esa es la idea de A joyfull parasite» defiende la artista vallisoletana.

Un detalle de ‘A joyfull parasite’ en Baltic Center. 

Un detalle de ‘A joyfull parasite’ en Baltic Center. REECE STRAW

Partiendo de la ciencia ficción, la biología y la memoria corporal, A joyfull parasite «cuestiona las ideas de cohabitación, adaptación y dependencia en una época de urgencia ecológica». «Elementos humanos y no humanos forjan conexiones entre cuerpos y ecosistemas, mientras que la mitología y el folclore configuran un mundo ficticio, presentando cuerpos híbridos construidos sobre materiales semánticamente cargados donde la frontera lo humano y lo no humano se difumina. La metamorfosis y el renacimiento crean vínculos entre las formas animales, vegetales y humanas que habitan el espacio», señalan desde Baltic Center.

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