El Premio de Novela Ateneo de Valladolid encumbra a un autor desconocido
El asturiano Rubén González Tuero, con dos novelas autoeditadas en su haber, se lleva el prestigioso galardón con el thriller futurista y distópico 'Gijón 2085'
Los miembros del jurado, esta mañana
El 72 Premio de Novela Ateneo ‘Ciudad de Valladolid’, el segundo certamen literario más antiguo de España, solo por detrás del Nadal, encumbró esta mañana a un escritor desconocido, un profesor de Inglés ya jubilado, amante del jazz y de la novela histórica. Se trata del asturiano Rubén González Tuero (1962), que con su novela Gijón 2085 consiguió imponerse a los otros candidatos que concurrían al galardón, dotado con 20.000 euros: casi doscientos eran los autores que aspiraban a hacerse con el galardón. Quedaron como finalistas las novelas El puente de Ongala, El viajero de las catedrales y Vientos de Amura.
Por mayoría, el jurado falló a favor de una novela negra que dibuja «un mundo distópico en el que se reflejan las consecuencias del cambio climático, la implementación de la inteligencia artificial, el avance del control social, la confrontación del humanismo y la máquina. Con tintes de literatura de anticipación, Gijón 2085 describe y explica un futuro que no nos es en absoluto ajeno y en el que la ambigüedad moral caracteriza a los personajes», celebraron los miembros del jurado, compuesto este año por los escritores Espido Freire, Gustavo Martín Garzo y Noemí Sabugal, así como por la periodista y responsable de la sección de Literatura del Ateneo de Valladolid Angélica Tanarro y por el editor José Ángel Zapatero, responsable de la Editorial Menoscuarto, encargada de publicar la novela ganadora.
Fue el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, el encargado de trasladar a González Tuero la noticia. «¡Que he ganado! ¿No me diga?», expresó incrédulo, al otro lado del teléfono, el escritor, que hasta la fecha había autoeditado dos novelas de carácter histórico: Rehenes de Roma y Oro para Augusto.
«No es una novela tan catastrofista como 1984», apuntó el asturiano respondiendo a una alusión previa del alcalde al clásico de Orwell. «No pinto un futuro tan negro y pesimista», reconoció el escritor. «Cuando la comencé a escribir pensaba en cómo era la sociedad cuando yo era un niño, hace sesenta años, y cosas como Internet o la Inteligencia Artificial eran impensables. No eran predecibles. Hay pocas cosas que permanezcan igual, quizá solo el comportamiento de la gente en los bares. Quise imaginar cómo sería el futuro dentro de otros 60 años, imaginando avances científicos», explicó el galardonado.
Gijón 2085 es un thriller futurista, protagonizado por un periodista que, «sin comerlo ni beberlo», se verá salpicado por la aparición de un cadáver.
«Es una gran satisfacción recibir este galardón. Uno, cuando escribe, da a leer sus novelas a sus allegados, a sus conocidos, a la gente de su círculo. Cuando te trasladan que les ha gustado uno nunca sabe si lo hacen por afecto, por educación o por qué. Este galardón me reafirma, me sube el ego, me da confianza para seguir escribiendo», celebró el escritor, que dijo sentir predilección por un clásico de la ciencia ficción como Douglas Adams y su Guía del autoestopista galáctico y por autores como Arthur C. Clark o Isaac Asimov, por su manera de fundamentar sus historias en avances técnicos que justifican la trama.
La novela será presentada en la Feria del Libro de Valladolid.