La memoria, una «excusa para mirarnos en el espejo»

Ocho espectáculos pondrán este año el foco en la memoria, el pasado y los recuerdos

-E.M

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Ana de la Fuente

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Si en la pasada edición, la Feria de Teatro de Castilla y León echaba un pulso al patriarcado y a la opresión machista, en esta ocasión, y aprovechando de nuevo los resortes que ofrecen las artes escénicas, el hilo invisible de la Memoria tejerá muchos de los montajes que desembarcarán en Ciudad Rodrigo desde el 20 y hasta el 24 de agosto. «En el marco de la programación, nos encontramos con la Memoria como excusa para mirarnos en el espejo de lo que sucede a nuestro alrededor. Un tema universal que abre diferentes puertas de contenidos, percepciones y dudas», apunta el director del certamen, Manuel González. La memoria que perdemos, los recuerdos que anhelamos, nuestro pasado... La Memoria abordada desde el dolor o la emoción pero, también, desde la ironía o el humor.

Así la Feria de Teatro abrirá un espacio a la memoria reciente de nuestro país con montajes como Las peladas, Odios sordos o Curva España, a espectáculos que amparados en los recuerdos familiares nos muestran preocupaciones personales de lo que somos y de lo que fuimos (Tus otros hijos no te olvidan, Memoria o Con lo bien que estábamos) y a la preocupante desmemoria que, a veces, se impone en nuestro entorno con conmovedores trabajos como Mauthausen. La voz de mi abuelo o La mar de lejos.

Kukumarro Producciones desembarcará en la Feria el miércoles 21 con Odios Sordos, un montaje que enfrenta al espectador con el pasado más reciente de la historia de España y que pone sobre las tablas la necesidad de memoria, pero utilizando el humor como bálsamo.

Un pasado marcado por el sufrimiento, el miedo y el dolor es el argumento de Las Peladas. Ansiadas Producciones subirá a las tablas también el día 21 la historia de Benito, un anciano que, acogido en una residencia, tiene cubiertas las necesidades básicas pero sufre constantes alucinaciones por las historias de las dos Españas que él vivió en primera persona.

Tiempo para ajustar cuentas con Tus otros hijos no te olvidan de Albury Producciones (jueves 22) donde un hombre ya en la cincuentena y tras vivir con la sensación de que su padre nunca le ha querido, comparece ante su tumba para mantener una conversación postrera y reprocharle todo lo que le quitó.

De Memoria habla también el montaje de Proyecto Tá-17 y Los Colochos (días 22, 23 y 24). Un viaje entre lo biográfico y la ficción, entre la verdad y la mentira, que nace de un interrogante del presente que sólo puede encontrar respuestas en el pasado.

Otro viaje por el tiempo es La mar de Lejos, una pieza de Tras el Trapo y dirigida de Gaspar de La Zaranda, que el miércoles día 21 invita a reflexionar sobre el peso del pasado y la incertidumbre del futuro. Dos mujeres artistas vagan al límite arrastrando sus recuerdos y miserias por un mundo hostil y amenazador, sin referencias ni puntos cardinales. Ellas escapan de un agujero lleno de recuerdos y el camino parece que no conduce a ningún destino.

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Y para tocar la fibra sensible: Mauthausen. La voz de mi abuelo (viernes 23). Sin dramatismos pero sin concesiones, Trajín Teatro desempolva el testimonio real de un hombre que ‘vivió’ en Mauthausen, pero atenuando el dolor con historias y anécdotas que convierten al personaje en un hombre aún más humano, creíble y cotidiano. Manuel, el protagonista (interpretado por su nieta, la actriz Inma González), expande su dolor pero también su capacidad de supervivencia y sus ganas de aferrarse a la vida.