Calderón reivindica la «riqueza y fantasía» de la ópera de Vinci

Elenco de ‘La Partenope’ junto a Viteri, ayer, en el Calderón.-J. M. LOSTAU
Hace una década, el desaparecido director de escena Gustavo Tambascio, con el apoyo del Ministerio de Cultura, recuperó la ópera de Leonardo Vinci La Partenope –tal es el nombre de la sirena enamorada de Ulises que, según el mito, fundó Nápoles–, tras casi tres siglos de olvido. Aquella producción fue bendecida con el Premio Campoamor al mejor espectáculo lírico del año.
Hoy y los días 10 y 12 de mayo, el Teatro Calderón rinde homenaje al argentino, fallecido en febrero del año pasado, recuperando junto al Teatro de la Zarzuela la propuesta de Tambascio, con un elenco encabezado por Pauline Claes (Partenope), María Hinojosa (Rosmira), Oihane Viñaspre (Arsace), Josep Ramón Olivé (Armindo), Mireia Pintó (Emilio) y David Lagares (Ormonte), con la orquesta barroca Vespres D’Arnadí en el foso y con colaboradores de Tambascio regresando al proyecto, como el director musical Carlos Aragón, la directora de escena Susana Gómez, el escenógrafo Ricardo Sánchez Cuerda, el figurinista Jesús Ruiz, la coreógrafa Yolanda Granado o el maestro de lucha Álex G. Robles. Todos ellos evocaron ayer en el coliseo vallisoletano la memoria de Tambascio.
«Lo que hizo fue recrear lo que hubiera sido una ópera barroca», subrayó Aragón, para quien la obra de Verdi, que no puede ser incluida «dentro del gran repertorio», tuvo la «desgracia» de preceder a otra Partenope de Händel. «Fusiló pasajes sin piedad, pero la de Vinci, la original, no tiene menoscabo: tiene riqueza, imaginación, fantasía, contrastes, fuego, pasión...», defendió el director musical.
Susana Gómez, que fuera su asistente, recordó el reto que supuso entrar en el juego de gestos de la ópera barroca con la ayuda de Granado, cargados de simbología, al tiempo que subrayó el realismo de la escenografía.
«Es una experiencia única. Gustavo quiso hacer un viaje en el tiempo», abundó Ruiz. «Esta ópera es como era él: culta, bella, divertida, con contrastes y extremos», remarcó, por su parte, Robles.