El BNE sube al Calderón «el pellizco» del baile de Antonio

El Ballet Nacional de España bajo la dirección de Antonio Najarro rinde homenaje al bailarín y recupera cinco de sus piezas más emblemáticas

Ariba, de izquierda a derecha, Eduardo Martínez, Sergio Bernal y el director Antonio Najarro. Sentados: Inmaculada Salomón, Aloña Alonso y Esther Jurado.-J. M. LOSTAU

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ANA DE LA DUENTE VALLADOLID
Valladolid

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Decir su nombre es decir Danza. Sin necesidad de apellidos, calificativos o apelativos. Y es que Antonio (Ruiz Soler) es «el bailarín que hizo evolucionar la danza en este país gracias a su vocabulario vanguardista». Así se refería ayer a él su tocayo, coreógrafo y director del Ballet Nacional de España, Antonio Najarro, durante la presentación del espectáculo que este fin de semana se sube a las tablas del teatro Calderón para rendir homenaje y recuperar el legado y el protagonismo de una de las figuras que llevó a la danza española a su máxima expresión.

Un montaje que Antonio Najarro creó en 2016 para conmemorar el vigésimo aniversario de la muerte del bailarín y que se estrenó en el teatro de la Zarzuela de Madrid. Homenaje a Antonio Ruiz Soler rescata cinco de sus coreografías más emblemáticas:Eritaña, Taranto, Zapateado de Sarasate, Fantasía Galaica y El sombrero de tres picos, pero también recupera «el pellizco, el sabor, la estética y la magia» de un baile que resiste el paso del tiempo y que muestra el lugar que este bailarín ocupó en el mundo de la danza.

Un mosaico de piezas que plasman el lenguaje heterogéneo que manejaba tanto como bailarín como coreógrafo y que dan visibilidad a su personalidad y versatilidad creadora. Desde la Escuela Bolera al flamenco, pasando por el folclore, la danza estilizada o el baile clásico español. Además, el espectáculo, que se pondrá en escena hoy a las 20,30 horas y mañana domingo a las 19,30 horas, también mostrará el vestuario de la época o réplicas exactas, así como los decorados y escenografías originales, «algo que ha sido muy complicado», destacó Najarro.

El programa está compuesto por Eritaña, con música de Isaac Albéniz:Taranto (La taberna del toro) con música popular; Zapateado, de Pablo Sarasate; Fantasía Galaica, con música de Ernesto Halffter y El sombrero de tres picos, con la célebre partitura de Falla y escenografía de Pablo Picasso.

Sobre las tablas, Esther Jurado, Sergio Bernal, Débora Martínez, Eduardo Martínez, Inmaculada Salomón, Carlos Sánchez, Miriam Mendoza, José Manuel Benítez y la vallisoletana Aloña Alonso. A ellos les agradeció ayer Najarro «el grandísimo esfuerzo para poder levantar espectáculos como éste defendiendo todo tipo de estilos, registros y ritmos».

«Los bailarines del Ballet Nacional de España, además de llegar al alma, son los más completos del mundo». Por este motivo, subrayó la necesidad de dar mayor visibilidad a la danza en España como ocurre en otros países. «Hay que luchar por programarla en más espacios, difundirla mucho más y, sobre todo, acercarla a los niños. Ellos son el público del futuro».

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Palabras que fueron corroboradas por José María Viteri, director artístico del teatro Calderón. «Es necesario que España cuente ya con un teatro dedicado exclusivamente a la danza», dijo.