CASA DE CERVANTES ‘TENER UN SUEÑO’
Un muro de Facebook al aire libre con miles de sueños
Fontcuberta elabora cuatro murales con las fotografías de los sueños de un millar de vallisoletanos
Fontcuberta posa con los murales junto a alumnos del IESEmilio Ferrari que han participado en el proyecto.-J.M.LOSTAU
Qué mejor lugar que la Casa de Cervantes para desplegar frente a su fachada los sueños de un millar de vallisoletanos emulando la figura de Don Quijote, el personaje que más luchó por defender sus ideales y sus sueños contra viento y marea.
Sueños plasmados a través de cuatro paneles realizados por Joan Fontcuberta, Premio Nacional de Fotografía y Ensayo, con las cerca de 2.000 fotografías que durante los dos últimos meses han enviado un millar de vallisoletanos con sus sueños y que el artista catalán ha convertido en una suerte de collage.
Una iniciativa que bajo el lema ‘Tener un sueño’ arrancó el pasado mes de septiembre y que ahora ve la luz dentro de los actos conmemorativos del cuarenta aniversario de la Constitución Española.
Un «hipotético muro de Facebook al aire libre», señaló ayer Fontcuberta durante la inauguración del proyecto, concebido a través de cuatro paneles consecutivos que tienen como hilo conductor la mirada. Cada uno representa una etapa de la vida: la niñez, la adolescencia, la madurez y la senectud.
«Soñar estaría representado por el ojo cerrado, pero el ojo abierto representa la voluntad de avanzar hacia ese sueño para conseguirlo», celebró Fontcuberta, quien añadió que cada mural «refleja los sueños en cada una de las etapas de la vida». Y es que los ojos, además de ser muy «gráficos y estéticos», son, como las huellas dactilares, «un elemento de identidad, como los datos biométricos con que se singulariza cada ser humano».
También la directora de la Casa de Cervantes, María Bolaños, elogió, en este sentido, el acierto de haber escogido este símbolo por su relación con el lugar el que se ubica. «El ojo es una máquina de mirar, y el museo, un lugar para ver», dijo.
Cuatro ojos cargados de valores simbólicos y poéticos recompuestos por el artista utilizando un software especial. Cada panel está integrado por 1.750 fotografías de seis por cuatro centímetros distribuidas en 50 hileras y 35 filas.
1.750 fotografías, 1.750 sueños, 1.750 ilusiones de un millar de vallisoletanos que abarcan un abanico ilimitado de propuestas. Pasear, jugar al fútbol, contemplar un paisaje, escalar una montaña, cocinar una tarta, el mar, un abrazo, un beso, escenas familiares... Tampoco faltan instantáneas que remiten al universo cervantino con Don Quijote, Sancho Panza o los molinos de viento como protagonistas o emblemas de la ciudad como la Seminci o el escudo del Real Valladolid. «Todo el material proporciona visto en perspectiva un material psicológico y antropológico muy variado y transversal», destacó el artista.