PUBLICACIÓN ‘OVEJAS NEGRAS’
Jacob Iglesias disecciona lo cotidiano con aforismos
El poeta vuelve a la editorial con un libro con grandes dosis de desencanto, ironía y lirismo
Jacob Iglesias con el libro publicado en la editorial Páramo.-PABLO REQUEJO
‘El poeta habla de lo que nadie habla pero a todos atañe’, escribe el vate. Y de qué habla éste cuando condensa su pensamiento para volcarlo, como cincelada en un frontispicio, en una breve sentencia. Para responder, nada mejor que asomarse a las páginas de Ovejas negras, libro de aforismos con el que Jacob Iglesias (Carrión de los Condes, 1980) regresa al catálogo de la Editorial Páramo tras aparecer en su antología Gotas&Hachazos.
«Quien escribe aforismos habla de la realidad a la que se refiere también el poeta, pero lo hace con otro punto de vista. En mi caso me permite ampliar los asuntos sobre los que escribo en un poemario», reconoce el autor de No todas hieren y Horas de lobo.
Hay aforismos de Iglesias que destilan cinismo –‘Pocas cosas más temibles que la numerosa legión de los entusiastas’–, un cierto desencanto –‘Soledad: un salón con la televisión siempre encendida’– y hasta resignación ante la inevitable derrota –‘En grupo el hombre no tiene más que dos opciones: o rebaño o jauría’–.
«Un buen aforismo ha de tener capacidad de impactar», apunta el autor. «La ironía y el sarcasmo son importantes, tanto como que una idea tenga capacidad de quedarse en la memoria del lector», matiza Iglesias, que subraya el papel activo que ha de tener el receptor de las sentencias. «Ha de estar abierto a rastrear otros sentidos en las palabras»
Hay sentencias que parecen resumir los signos de estos tiempos –‘Oxímoron: masa crítica’–. «La observación del día a día es lo que prende la mecha, casi siempre», admite el autor. En la noticia en un diario, en la imagen que le asalta al poeta en la calle, en lo cotidiano, en definitiva, germinan las sentencias de Jacob Iglesias. «Las contradicciones en las que incurrimos a diario suelen proporcionar una vía más ácida», advierte el poeta, que escribe: ‘Compadecemos a quienes sufren, pero desde lejos, por si acaso’.
ASUNTOS
En Ovejas negras no renuncia al tono lírico el poeta –‘¿Qué tráfico ordena el disco blanco de la luna brillando aún en el amanecer?’–, que afila la pluma cuando lo merece la ocasión... Y en la actualidad abundan: ‘Las banderas son en realidad sudarios de colores’, escribe Iglesias. ‘Qué locuaces son los numerosos intérpretes del silencio de los dioses’, apunta también. Tantos temas susceptibles de ser abordados como aforismos guarda en su interior el escritor. «No hay límites. En el libro se suceden los aforismos sin orden concreto, aunque hay asuntos o inquietudes que se repiten, relacionados con la política o la religión, por ejemplo».