‘Ecos’, el puzzle de lo real
Los fotógrafos vallisoletanos Víctor Hugo Martín, Ricardo Suárez y Cristina R. Vecino construyen una «ficción conjunta» elaborando un trabajo individual inspirado en una misma imagen

Ricardo Suárez, Ana Moyano, Víctor Hugo Martín y Cristina R. Vecino, ayer, en el Museo Patio Herreriano.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS
La Sala 0 del Museo Patio Herreriano acoge desde ayer Ecos, un puzzle de realidades configuradas a través de la mirada de los fotógrafos locales Cristina R. Vecino, Ricardo Suárez y Víctor Hugo Martín Caballero y que ha sido comisariada por Ana Moyano.
Ana Moyano desgranó el origen del proyecto, vinculado a la construcción de realidades a través del enfoque de los tres artistas. «Les propusimos escoger una fotografía de origen desconocido para que trabajasen sobre ella y construir una ficción conjunta», recordó la comisaria de la exposición para concluir que será el espectador el que «dará forma» a ese relato, conformando una «realidad propia y única», informa Europa Press. «La lectura que hace cada fotógrafo de su realidad varía de individuo en individuo, al igual que cambia la lectura de esa apariencia de verdad en forma de fotografía», remarcó.
En este sentido, aplaudió la «visceralidad» de los tres creadores vallisoletanos y explicó que, mientras Cristina R. Vecino se queda con la «materia propia» de la fotografía, Ricardo Suárez realiza una interpretación «menos literal» para virar hacia «los límites» de la imagen primigenia y Víctor Hugo Martín Caballero escoge los elementos de la fotografía para «jugar con ellos y crear ficción».
Propuestas que han explicado los propios artistas. Así, Cristina R. Vecino optó por recopilar imágenes de mujeres por su «naturalidad al posar», a través de la superposición con la textura de la imagen para buscar «aquello que oculta» la fotografía.
Por su parte, Víctor Hugo Martín Caballero optó por «sacar las distintas partes» de la imagen, «descontextualizarla» y llevarla a «lugares extraños». Para el creador vallisoletano el reto ha sido meter la «idea en su cabeza» para desarrollarla, utilizando la luz para modelar a su antojo la oscuridad y construir, a partir del conjunto de imágenes tomadas, una ficción «inquietante».
Por último, Ricardo Suárez prefirió interpretar la fotografía de una manera «no literal». «El montaje lineal de las imágenes refleja esa idea, la de un diario de lo ajeno, un acercamiento en clave visual a otra realidad tan cercana como extraña», explicó.