Diario de Valladolid

The Clever People condensa 90 años de memoria y muerte

Con un elenco renovado acude a un texto de Thornton Wilder para su segundo montaje

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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No hace ni dos años cuando se presentó en sociedad con La tragiclownmedia de Romeo y Julieta. The Clever People Company, una formación ‘surgida’ de las aulas de la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León, se disponía a hacerse un hueco en los escenarios con su personal aproximación al clásico de William Shakespeare, poniéndose en manos del dramaturgo Alberto Conejero y del director de escena Eduardo Navarro. Ahora, después de haber conseguido figurar en las programaciones de festivales como el de Almagro o el de Alcalá de Henares, se lanza a la carretera con su segundo montaje: La larga cena de Navidad de Thornton Wilder, autor de títulos como El puente de San Luis Rey o La casamentera –el germen de Hello, Dolly!–.

El Teatro Zorrilla acogerá el estreno de la obra, el próximo 23 de diciembre a las 20.30 horas.

La compañía se «mantiene en los pilares» sobre los que se sustenta su forma de hacer teatro, «indagando en los diferentes territorios dramáticos de una manera original». «En este caso nos adentramos en el melodrama, incorporando el lenguaje de la media máscara de la comedia humana; nos gusta buscar el humor y el absurdo que hay en las cosas», subraya el director de la compañía, Eduardo Navarro, que se incorpora además a un renovado elenco que cuenta con Leticia Santafé, Miguel Jerez, Verónica Morejón, Alba Gómez, Alba Peña, Sara Pesquera e Íñigo Sanz.

«Wilder es un clásico contemporáneo con un predicamento enorme en el mundo anglosajón. Tiene tanta pegada que nos ha costado mucho conseguir los derechos de autor», apunta Navarro sobre el autor, antes de recordar que fue ganador de tres Premios Pulitzer.

Sobre un espacio único, dominado por una mesa en torno a la que se congregará una familia, The Clever People contará el paso del tiempo para cuatro generaciones. Así que pasen 90 años condensados en La larga cena de Navidad. «Wilder escribió esta obra en 1931. Está llena de humor y de ternura, pero es una obra que trata fundamentalmente sobre la memoria y la muerte. Los personajes van cediéndose el testigo, van entregándose una serie de costumbres y de tradiciones», explica Navarro, que profesa un gran amor al texto desde que lo trabajara hace años en un montaje de Juan Pastor. «Es un texto muy lindo, debería ser más conocido en España», defiende.

Emociones subyacentes

El director de escena destaca la estructura cíclica que construye el autor estadounidense, en la que se repiten formas, gestos, chascarrillos... «Debajo de esa estructura subyacen un montón de afanes, de deseos, de miedos... de emociones. Según va pasando el tiempo surgen personajes que entran en conflicto con eso, no lo aceptan y provocan con su rechazo la decepción de otros», matiza el responsable del espectáculo.

En La larga cena de Navidad, la pluma de Thornton alumbra y entierra personajes que dicen su último adiós en escena. «Esta obra tiene algo de melodrama. Se levanta desde las emociones y toca al espectador y al actor», asegura Navarro, convencido de que el público disfrutará de la «alegría que tienen los personajes en vida» al tiempo que se resignará a la despedida. Las máscaras, a juicio del director, contribuyen a «desvelar las cicatrices» de unos personajes «esenciales» que Wilder creó a partir de unos «pocos trazos muy precisos, sin un desarrollo psicológico profundo».

Ya sólo falta que los programadores correspondan a las buenas críticas que hasta la fecha está teniendo la joven formación.

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