Silvia Marsó recuerda a Stefan Zweig en el 75 aniversario de su fallecimiento, con ‘24 horas en la vida de una mujer’, que llega al Carrión el 29 de septiembre
El montaje llega a Valladolid antes de arribar al Teatro de la Abadía de Madrid

La actriz Silvia Marsó en el montaje musical ‘24 horas en la vida de una mujer’.-ICAL
La actriz Silvia Marsó presentará en Valladolid el montaje musical ‘24 horas en la vida de una mujer’, en homenaje al dramaturgo austriaco Stefan Zweig, para conmemorar el 75 aniversario de su fallecimiento. El montaje llegará al Teatro Carrión el próximo 29 de septiembre, en una única función a partir de las 20.30 horas, con las entradas ya a la venta entre 18 y 24 euros. Posteriormente, está cerrada ya suy presencia en el Teatro de la Abadía de Madrid.
La dramaturgia de esta puesta en escena corre a cargo de Christine Khandjian y Stéphane Ly-Cuong, mientras que la dirección y adaptación es responsabilidad de Ignacio García. Junto a Marsó, que encabeza el reparto, sobre las tablas actuarán Felipe Ansola, Marc Parejo y Víctor Massán, con Josep Ferré y Miguel Huertas al piano, Gala Pérez y Sara Vaquero al violín, e Irene Celestino y Álvaro Llorente al violonchelo.
En la obra, una aristócrata, acostumbrada a una vida burguesa y estable, tendrá una experiencia única, absolutamente inesperada, que le llevará a enfrentarse a todos sus principios vitales y morales. Con esta sencilla y poderosa historia, Zweig propone una reflexión sobre los caminos imprevistos de la vida que nos lanzan a abismos insondables, transformándonos para siempre.
Según apunta el director del montaje, Ignacio García, “esta adaptación en formato de teatro musical apuesta por el género desde un contexto delicado y de cámara, basado en un excepcional trabajo de actores sobre este profundo texto, en el que la música en directo y el planteamiento visual permitirán al espectador vivir ese torbellino, ese delirio que apenas dura veinticuatro horas, pero que transforma a los protagonistas para siempre”. Se trata, según apunta, de “una visión subjetiva de la pasión, que conduce a los personajes por la senda peligrosa de los deseos más profundos, que tantas veces necesitamos vivir, de forma inconsciente, como una huida de la propia vida”.
Para la protagonista, Silvia Marsó, “la amistad que mantuvo Stefan Zweig con Sigmund Freud durante años tuvo que influir en su obra, para que el proceso psicológico y emocional de sus personajes fuera siempre uno de sus ejes fundamentales”. En su opinión, ‘24 horas en la vida de una mujer’ “desentraña los misterios de la naturaleza humana y nos muestra cómo el destino puede convertirse en catalizador de un profundo debate moral, cuando los personajes se ven enfrentados a las normas de conducta que hasta entonces han guiado sus vidas”.
“La presión y el estatus social, los valores morales y la religión condicionan cada uno de los actos del ser humano. Pero en determinadas circunstancias, cuando el destino nos empuja a una situación límite, cuando los sentimientos y las pasiones se escapan de nuestro control... ¿somos capaces de romper esas barreras para conquistar la libertad?”, reflexiona.
Stefan Zweig (Austria, 1881 - Brasil, 1942) está considerado uno de los mejores escritores de su época (‘Viaje al pasado’, ‘Carta de una desconocida’, ‘Momentos estelares de la humanidad’), y sufrió la represión y el oprobio de ver sus obras prohibidas y reducidas a cenizas por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
La dramática situación de exilio le obligó a llevar una existencia errante (Londres, Bath, París, Nueva York) y aunque cultivó amistad con personalidades como Máximo Gorki, Albert Einstein, Rainer María Rilke, Auguste Rodin, o Arturo Toscanini; Zweig, incapaz de aceptar el naufragio de su sueño europeísta y profundamente hundido por su prolongado destierro, tomó la decisión de suicidarse en Petrópolis junto a su esposa Lotte en 1942, cumpliéndose este año el 75 aniversario de su muerte.