Diario de Valladolid

ARTE - EL VALLISOLETANO CLAUSURA HOY SU EXPOSICIÓN EN EL TEATRO CALDERÓN

Enrique Reche, un 'pintor de cámara' para Felipe VI

El artista, discípulo de Antonio López, ultima un retrato del monarca para la sede de la Comandancia.

El artista vallisoletano Enrique Reche, en su estudio, trabaja en el retrato del rey Felipe VI.-J.M.LOSTAU

El artista vallisoletano Enrique Reche, en su estudio, trabaja en el retrato del rey Felipe VI.-J.M.LOSTAU

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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Estos días, Enrique Reche (Valladolid, 1965) se afana en un lienzo muy distinto a los que hasta hoy mismo se pueden contemplar en la sala del Teatro Calderón, con la muestra Obras en los talleres de Antonio López que se clausurará esta tarde con más de 6.000 visitantes. Nada más lejos de esos bodegones contemporáneos, de esos restos de animales que dan testimonio de un tiempo fugaz, que el retrato en el que trabaja desde el pasado mes de septiembre: un óleo sobre lienzo del rey Felipe VI. Reche, un hiperrealista en la tradición de los pintores de cámara.

Se trata de una pintura sobre un bastidor de 165 centímetros de alto y 115 de ancho que adornará, posiblemente, el Salón del Trono del Palacio Real, actual sede de la Comandancia Militar de Valladolid y Palencia y de la IV Subinspección General del Ejército de Tierra, junto a los retratos de Juan Carlos I, Alfonso XII y Alfonso XIII.

«Fue el general (Manuel) Gorjón quien me propuso el encargo», explica el artista a este diario junto al lienzo, en su estudio, rodeado de libros sobre Toral, Naranjo, Cézanne, Dalí o Pedro Berruguete; junto a viejos carteles de sus exposiciones, discos de Bob Marley y Police y el lienzo de un desnudo femenino al natural, realizado en uno de los talleres impartidos por su maestro Antonio López, que hace poco visitaba su exposición en la sala municipal vallisoletana.

Bien sabe el de Tomelloso la dificultad de la empresa, él que invirtió dos décadas en concluir Retrato de la familia de Juan Carlos I. «Cuando recibí el encargo, tenía prácticamente cerrada la exposición del Teatro Calderón. Sin ninguna otra muestra programada a medio plazo, me entusiasmó la idea: todo lo que tiene de difícil un retrato, lo tiene de atractivo», recuerda Reche. Para trabajar en su obra, la Casa Real envió al vallisoletano una imagen oficial del monarca. «Estamos acostumbrados a ver muchas imágenes del rey, en diferentes circunstancias. En este lienzo se verá solemnidad y nobleza», adelanta el pintor, convencido de que sus pinceles pueden llegar a transmitir más que una fotografía. «Es algo difícil de explicar, tiene que ver con la mirada», reflexiona Reche.

Acostumbrado a dedicar una media de cuatro semanas por cuadro, invirtió mes y medio sólo en realizar un dibujo previo a lápiz. «Es un paso importante, porque te permite familiarizarte con los rasgos, con las expresiones, con la mirada», reconoce el artista, que prevé finalizar el encargo el próximo mes de febrero.

En la fase previa al óleo, Antonio López sugirió a su discípulo que llevara su pincel realista y nítido hasta el extremo, por lo que Reche descartó difuminar una parte del retrato, en la línea del que realizó en su día a partir de una fotografía de Miguel Delibes –un dibujo a lápiz que adorna la cafetería del Hotel Olid–.

Ese dibujo previo de Felipe VI (se puede contemplar, en parte y aún inconcluso, en la imagen inferior) da cuenta del espíritu meticuloso, perfeccionista, que guía su mano. La idea del vallisoletano era entregar también ese ‘estudio’ a la Comandancia. «Está acabado y listo pero, una vez que lo comparo con el retrato al óleo, veo que no sirve, que hay que rehacerlo», lamenta el creador. «Hay que reposar la obra, porque corres el riesgo de emborracharte de ella y perder la perspectiva si no tomas distancia. Cuando le dejas tiempo, suele ocurrir que acabes descartando lo que te parecía un buen trabajo», matiza Reche.

En el estudio del vallisoletano, la figura de Felipe VI bien definida contrasta con el blanco que aún le rodea. Reche pretende dar al lienzo uno de los fondos abstractos tan característicos de su obra. «Se habló de plasmar uno de los salones del Palacio Real, a modo de escenario, pero el retrato tiene tanta carga por sí mismo que corríamos el riesgo de que la obra pareciera un bodegón flamenco; de la otra manera, por el contrario, se consigue una imagen contemporánea, mucho más actual», celebra el creador.

El artista confía en que el retrato se presente, de forma oficial, el próximo mes de junio.

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