Diario de Valladolid

ESPÍRITUS LIBRES | JAVIER IBÁÑEZ, TABERNERO

«El espíritu de Amando flota en el aire de El Patillas cada noche»

Ingeniero industrial de formación, hostelero de profesión y vendedor de alegría. Asiduo de la mítica taberna bohemia de “El Patillas”, en la capital burgalesa. Por esos giros que da la vida aceptó la propuesta de tomar las riendas con la condición de mantener viva su esencia, la que dejó Amando, su fundador.

El hostelero Javier Ibáñez, en el interior del bar El Patillas, en la ciudad de Burgos.

El hostelero Javier Ibáñez, en el interior del bar El Patillas, en la ciudad de Burgos.ARGI COMUNICACIÓN

Publicado por
Javier Pérez Andrés
Valladolid

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El anterior entrevistado, Fernando Pastor, hizo esta pregunta sin saber a quién iba destinada:

Pregunta.- ¿Qué aficiones tienes?

Respuesta.- Tocar la guitarra y pasear por el monte de mi pueblo, Estépar.

P.- ¿Qué es para usted ser un espíritu libre?

R.- Yo entiendo que todos los espíritus son libres y que lo que esclaviza un poco puede que sea el cuerpo y sus necesidades.

P.- ¿Cómo se gana la vida?

R.- Vendiendo alegría en El Patillas.

P.- ¿Qué le gustaría ser de mayor?

R.- Lo que soy.

P.- ¿De qué se siente más orgulloso?

R.- De haber hecho las cosas lo mejor que he podido.

P.- ¿Tiene algún sueño por cumplir?

R.- Quitarme de todas las prisas del mundo y vivir tranquilo.

P.- ¿Qué es para usted el amor?

R.- Una reacción que la naturaleza quiere que tengas.

P.- ¿Qué tal se lleva con Dios?

R.- Bien, aunque he llegado a la conclusión de que no lo voy a poder entender nunca.

P.- Otro espíritu libre al que admire.

R.- Amando “El Patillas”, por defender una forma de ser y de hacer a capa y espada.

P.- ¿Cuándo fue la primera vez que supo de la existencia de El Patillas?

R.- Hace más de 30 años.

P.- ¿Qué sensación tuvo al entrar?

R.- Me llamó la atención las fotos y el ambiente, como a todo el mundo. Tiene algo que te espabila ciertas neuronas.

P.- ¿Fue uno de los pasaba muchas noches con una cerveza en la mano escuchando música?

R.- Yo era más de ir por las tardes.

P.- ¿Toca algún instrumento o canta?

R.- Hago como que toco la guitarra y cantar… no me agradecen lo suficiente que no lo haga a menudo.

P.- ¿Con qué tipo de música se identifica más?

R.- He sido de rock y de música de cantautor.

P.- Lleva más de 500 días al frente de El Patillas, ¿cómo se las ha arreglado para que no haya perdido su esencia?

R.- Es un trabajo, pero al final es dejar seguir la armonía que ves, porque funciona sola. Las innovaciones a El Patillas no le van bien.

P.- ¿Quedan duendes dentro cuando cierra la puerta?

R.- Creo que no, pero es verdad que algo de magia tiene el bar para que la gente esté tan a gusto.

P.- ¿En los últimos tiempos se ha perdido la racha de visitas de músicos reconocidos a El Patillas?

R.- No, siguen viniendo. Por ejemplo, hace poco vino Coque Malla, Pasión Vega o Diego Galaz, entre otros.

P.- ¿Cómo va la temperatura de la bohemia en Burgos?

R.- La están atacando, a la bohemia y a la noche en general le están poniendo chinitas. Pero lo que se hace en El Patillas es una necesidad humana, la gente disfruta y se olvida de lo que pasa de puertas afuera.

P.- ¿Cuánto vale una cerveza en El Patillas?

R.- Un precio razonable. Un quinto vale 1,50.

P.- ¿Sigue siendo el baño para chicos y chicas?

R.- Sí, y la gente lo acepta. Y los músicos están tocando y la gente pasa por el medio para ir y no pasa nada.

P.- ¿Qué día han coincidido más instrumentos en El Patillas en una noche de bohemia?

R.- Cuando ha estado Fetén Fetén. Hemos tenido violín, acordeón, guitarra acústica, bandurria, laúd, varios tipos de percusión, piano, contrabajo…

P.- ¿Cuál es la edad media de los clientes de El Patillas?

R.- Va por horas. A primera viene gente más mayor y a partir de las diez y media queda gente más joven.

P.- ¿Aporta alguna tapa?

R.- Tengo bocaditos variados porque El Patillas es un bar de ir y estar y, si pasas mucho rato, hay que echar algo al estómago. El de pan tumaca con jamón no puede faltar.

P.- ¿Cree que está al frente de un proyecto cultural burgalés?

R.- El Patillas genera cultura porque los músicos se relacionan entre ellos, se reúne gente de mente abierta y aquí seguro que se han gestado proyectos y colaboraciones.

P.- ¿El espíritu de Amando lo nota cuando llega por la mañana o cuando se va?

R.- Noto una armonía que tengo que mantener. Veo las fotos y siempre te hace revivir a esa persona. Dicen que si estás pensando en alguien, no acaba de morir. El espíritu de Amando flota en el aire de El Patillas cada noche.

P.- Déjeme una pregunta para el siguiente invitado.

R.- Si no hubieras sido lo que eres, ¿qué te hubiera gustado ser?

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