Diario de Valladolid

La joven burgalesa sometida a 13 exorcismos muere tras ingerir pastillas

Fue encontrada sin sentido en su cuarto en la residencia de Salamanca donde se alojaba

Hernández Sahagún (centro), junto a su letrado (izquierda) y un acompañante a la salida de los juzgados en 2017.-RAÚL OCHOA

Hernández Sahagún (centro), junto a su letrado (izquierda) y un acompañante a la salida de los juzgados en 2017.-RAÚL OCHOA

Publicado por
Redacción de Valladolid
Valladolid

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«No hay datos para admitir un empeoramiento o agravación del estado de la joven como consecuencia de la práctica de los exorcismos, ni se constata la aparición de nuevas alteraciones que podrían ser consideradas como lesión psíquica». Es la conclusión del informe forense emitido hace justo dos años y que se incorporó al proceso legal que acabó con el archivo por segunda vez del llamado caso de los exorcismos. Entonces el psiquiatra forense determinó que la joven Rebeca T. S. no sufría una alteración psicológica, a pesar de que siendo menor fue sometida a 13 rituales de exorcismo por un sacerdote en Valladolid. Sin embargo Rebeca murió el lunes en Salamanca aparentemente por una intoxicación de medicamentos, al parecer ansiolíticos que tenía prescritos. De ahí parte la investigación policíal, que tendrá en el informe toxicológico forense la principal clave para determinar qué causó la muerte, aunque no están claras las posibles motivaciones.

Rebeca, que tenía un hermano y residía en Gamonal, falleció en el complejo hospitalario de Samalanca en la tarde del lunes al que fue trasladada de urgencia desde la residencia universitaria en la capital charra, donde había empezado estudios de Filología este curso.

Según explicaron fuentes sanitarias, la llamada a emergencias la realizaron los responsables de la residencia después de que el personal del centro hallase a la joven sin sentido en su habitación. Al no poder contactar directamente con Rebeca, sus padres se pusieron en contacto con la residencia y al acceder a su habitación el personal la encontró aún con vida, aunque inconsciente. Trasladada de urgencia al hospital salmantino falleció en el transcurso de la tarde. En el momento de su muerte tenía 22 años y su funeral se celebró el miércoles en Burgos.

Se baraja que su muerte pudiera ser intencionada y que habría ingerido una cantidad letal de medicamentos del tipo ansiolíticos que pudiera tener prescritos. Abona esa hipótesis el hecho de que Rebeca ya hubiera intentado suicidarse En septiembre de 2013, siendo menor de edad, cuando la niña se lanzó por la ventana de un tercer piso produciéndose lesiones que la postraron en una silla de ruedas durante algunos meses. Para entonces ya sufría transtornos de alimentación y psicológicos que sus padres, aconsejados por el ambiente religioso ultracatólico que frecuentaban, interpretaron como una posesión demoníaca, abriendo la puerta a lo que se convirtió en un intento de curación de su hija por la vía del exorcismo.

En 2012 la joven sufría transtornos de alimentación y psicológicos. Los padres acudieron a psquiatras y psicólogos, fue ingresada varias veces en hospitales de Burgos y Valladolid. Se mantenía la medicación y el tratamiento médico pero no veían mejora ninguna. Y la primera visita a un exorcista en Madrid no tuvo resultado. En septiembre de 2013 la niña se lanzó por la ventana. Entonces «sus padres, angustiados, al ver que su hija no se recuperaba consideraron conveniente llevarla al exorcista». El sacerdote vallisoletano Jesús Hernández Sahagún, el único con permiso para realizar exorcismos en toda Castilla y León, practicó hasta 13 exorcismos a la joven burgalesa, que comenzaron el 24 de abril de 2014 en el convento de San Joaquín y Santa Ana de Valladolid. Los tíos de Rebeca presentaron una denuncia que fue archivada en dos ocasiones, la ultima en marzo de 2017 cuando se emitió el informe forense y la propia menor hizo valer una carta en la que explicó que «en el momento de su primera declaración no veía las cosas como eran en realidad».

Ante esa argumentación, la juez señaló que «la denunciante no mantenía su declaración inicial, ni en instrucción ni en el acto de juicio, de abrirse el mismo», por lo que no cabía «llegar a juicio», por lo que ordenó el archivo de la causa.

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