VALLADOLID
Vestas se juega su futuro en Europa
Carriedo señala que irán en «términos de exigencia» / Cecale pide ampliar el plazo de las reclamaciones públicas de las ayudas a empresas y la Junta responde que lo justificó hasta junio
El vicepresidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (Cecale), José Ignacio Carrasco, abogó ayer en Valladolid por que las administraciones amplíen el plazo de las reclamaciones de las ayudas públicas a las empresas para así evitar casos como el de Vestas. No en vano, la multinacional danesa esperó a que finalizara el plazo de reclamaciones de 12,5 millones de euros de ayudas que recibió del Gobierno de la Nación y la Junta de Castilla y León para presentar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) extintivo y el anuncio del cierre de su planta en Villadangos del Páramo (León). «Habría que vigilar un poco más los tiempos de la duración de esas ayudas», aseguró.
Carrasco, quien acudió a la inauguración de la jornada ‘Diálogo Social de Castilla y León sobre el futuro de la energía, recordó que la obligación de las administraciones es velar por la continuidad del empleo. De ahí que defendió un esfuerzo conjunto para llevar alguna empresa a la planta leonesa y «privilegiar» a las compañías que fijen la actividad en los territorios, «pero de una forma más duradera que Vestas», informa Ical.
El vicepresidente de la patronal recordó que cuando una empresa llega a un territorio «todos nos abrazamos y nos felicitamos pero cuando decide marchar, es problemático». Se puso en la piel de los trabajadores, que quedarán desamparados, pero también en la de la empresa que debe tomar sus decisiones, siempre y cuando las argumente. «Es libre de moverse por el territorio», concluyó.
Por su parte, el consejero de Empleo, Carlos Fernández Carriedo, aseguró que la delegación de Castilla y León que ayer viajó a Bruselas para defender la continuidad de Vestas en León debe ser en «términos de exigencia». Hizo hincapié en la deslocalización de empresas que han recibido subvenciones con fondos europeos, un dinero que luego sirve para salir fuera de la Unión Europea con el objetivo de producir más barato por el menor coste salarial y que, finalmente, la UE importe esos productos. «Junta, sindicatos y empresarios deben lanzar este mensaje en Bruselas porque el caso de Vestas es un problema de la región y de España pero también de Europa», aseveró.
El viceconsejero de Economía y Competitividad, Carlos Martín Tobalina, aclaró ayer al vicepresidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (Cecale), José Ignacio Carrasco, que hasta junio Vestas justificó la continuidad de la actividad y los empleos que exigían las ayudas de 12,5 millones de euros que había recibido. Además, apuntó que es Europa quien fija las condiciones y el plazo de reclamación de los fondos.
En declaraciones a los medios, Tobalina hizo una aclaración sobre esta cuestión después de que el dirigente de la patronal abogara por ampliar el plazo de las reclamaciones de las ayudas a las empresas para evitar casos como el de Vestas, la multinacional danesa que esperó a que finalizara este periodo para presentar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) extintivo y el anuncio del cierre de su planta en Villadangos del Páramo (León).
Al respecto, Tobalina consideró que sus palabras se producen, posiblemente, «sin conocer en profundidad» cuál es el funcionamiento de estas ayudas, un «error» «lamentable», pero «subsanable». Recalcó que estas ayudas a la inversión de industrias se financian con fondos europeos y también propios, pero siguen las condiciones de Europa, como son que se mantengan los empleos y los activos que han recibido las subvenciones.
«Ese plazo es de cinco años», dijo el viceconsejero, quien añadió que la Junta comparte que ese plazo se tiene que revisar para ver si es posible ampliarlo. No obstante, recalcó que la Junta ha estado «vigilante», al igual, que el Estado para verificar que cumplía las condiciones establecidas.
«Tanto es así», explicó, que en junio la compañía acreditóel mantenimiento de las inversiones, si bien pasados dos meses, a finales de agostó, informó al Ejecutivo autonómico de su intención de cerrar la factoría leonesa. Apuntó que la empresa había explicado que «no iba a cerrar» y que «solo» se encontraba inmersa en un proceso de «reestructuración» de los puestos de trabajo «temporales». Por ello, el viceconsejero apuntó que todo ello indica la «mala fe» y el «engaño» de la multinacional danesa, que recordó «alarde» de ser «líder en tecnologías limpias».