Caen las coartadas del imputado por el fuego de La Cabrera tras pinchar su teléfono
Varios vecinos, entre ellos una mujer de 90 años, corroboraron versiones pactadas / El hombre queda como investigado por un delito contra el medio ambiente tras declarar en el juzgado de Astorga

Imagen de archivo del incendio en La Cabrera durante el pasado mes de agosto.-DAVID S. BUSTAMANTE
Criminales que practican terrorismo natural. Ese es el primer rasgo que esbozó el consejero de Fomento y Medio Ambiente para identificar las manos manchadas con uno de los mayores desastres ecológicos de los últimos años en la Comunidad. El incendio que arrasó el pasado agosto con la comarca leonesa de La Cabrera tenía el sello del hombre, pero resolver el entuerto se antojó tan complejo como tratar de desviar la atención del mismo.
De carácter intencionado, con cerca de 10.000 hectáreas calcinadas y más de un centenar de vecinos desalojados de sus viviendas. Las primeras incógnitas del suceso quedaron despejadas durante la lucha contra las llamas y cercaron la investigación en un entorno en el que la Guardia Civil focalizó como posible responsable a un varón de 55 años, que padece una enfermedad física, con domicilio habitual en Madrid y asociado a varios cotos de la zona.
Según ha podido saber EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN, mientras los agentes centraban sus esfuerzos en desenmascarar al presunto autor del fuego, éste invertía los suyos en inventar y contrastar coartadas con conocidos. Estratagemas tan pactadas entre las partes que, como si de una novela policiaca se tratase, obligaron a la Guardia Civil a pedir autorización para pinchar el teléfono del madrileño. Las escuchas de las conversaciones entre el imputado y sus colaboradores, en las que repasaban las versiones a declarar, fueron la clave para desmantelar una falsa defensa que tiene como cómplice, entre otros, a una anciana de 90 años.
Tras la toma de contacto con los agentes y la caída de las coartadas, el hombre fue citado el pasado martes por el juzgado número 1 de Astorga, donde se le tomó declaración y quedó como investigado por un delito contra el medio ambiente, explicaron a este rotativo desde el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), para después matizar que no se tomó ninguna medida cautelar.
Detrás de un fuego que se propagó rápidamente a lo largo de siete focos está una intención que, hablando coloquialmente, se le fue de las manos. Su objetivo, en principio, era burlar las autorizaciones requeridas para poder dejar un paso entre los cotos. Sin embargo, la noche y el calor del verano, protagonizado por la sequía y las ráfagas de más de 80 kilómetros por hora, jugaron en su contra. Una complicación temporal que posteriormente se acrecentó, condicionando mucho las labores de extinción, con la orografía. A un terrero muy escarpado y al viento que azuzó las llamas se sumó un fenómeno conocido como inversión térmica, que provocó que el humo se mantuviese en un estrato superficial, dificultando la labor de los diferentes medios aéreos.
Los daños
El 21 de agosto de 2017, la comarca leonesa de La Cabrera comenzó a arder. El municipio de Encinedo fue el foco de lo que terminaría siendo uno de los mayores desastres ecológicos de la historia autonómica. Menos de 24 horas necesitó para activar el nivel de emergencia con el respaldo de unas condiciones meteorológicas, cambiantes e imprevistas.
El grave riesgo del incendio hizo saltar todas las alarmas y desalojó a más de un centenar de personas de las localidades próximas de Losadilla, Santa Eulalia, Forna, Trabazos, Iruela, Villarino, Encinedo, La Baña, Truchillas, Robledo de Losada y Quintanilla de Losada para evitar peores desenlaces. Cinco días fueron necesarios para que el medio millar de efectivos desplegados en la comarca leonesa consiguiese estabilizar un fuego que se alargó hasta el 4 de septiembre, cuando finalmente se dio por extinguido.
La misma semana que ardió La Cabrera, las llamas se cebaron con otros puntos de Castilla y León que tuvo que hacer frente a un centenar de incendios con sus consecuentes desalojos y complicaciones que centraron todos los esfuerzos autonómicos e, incluso, de fuera de la región.
El fuego dejó tanta huella en la Comunidad que no dejó indiferente a nadie e, incluso, traspasó la realidad para colarse en las canciones de un conocido grupo burgalés que, a finales del pasado año, aprovechó su último disco para alzar la voz: Quieren hacer el agosto a nuestra costa; sin saber que los campos castellanos, arden fácil en verano.
Los incendios de Ávila activos pasan a Nivel 0
Los dos incendios que el pasado jueves se declararon en los municipios abulenses de Casavieja y San Juan de la Nava, continuaban ayer activos, aunque gracias a la actuación de numerosos medios aéreos y terrestres de varias provincias, habían rebajado su grado de peligrosidad al Nivel 0 de la escala Infocal.
Esta situación se produjo después de que el mismo jueves la Junta llegara a declarar el Nivel 2, debido a la simultaneidad de ambos fuegos, así como al hecho de que fueran desalojadas más de medio centenar de personas de un camping y se cortara al tráfico la carretera AV-902.
Después de que en la mañana de ayer la Administración autonómica descendiera a Nivel 1 la peligrosidad de ambos incendios, por la tarde la situación mejoró aún más, decretándose el Nivel 0 de la escala Infocal, lo que supone que en ambos casos las llamas podrán controlarse con los medios de extinción previstos en el operativo de la Junta, sin que haya peligro para las personas.
En el incendio de Casavieja, donde perdió la vida un operario, intervinieron ayer en las labores de extinción un agente medioambiental, el helicóptero de la base de Piedralaves, tres autobombas y dos cuadrillas de tierra. / A.G.