Diario de Valladolid

León acapara la cuarta parte de la pérdida de población de la Comunidad

Castilla y León lidera la ‘sangría’ demográfica con 17.172 habitantes menos / Valladolid es la única provincia de la región donde se marcha más población de la que llega

-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN

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Publicado por
Mar Peláez

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Castilla y León toca el subsuelo poblacional. Nunca antes sus ciudades y sus pueblos estuvieron más ‘vacíos’. El INE tiene contabilizados ya solo a 2.418.694 habitantes. Y lo que es más, la Comunidad vuelve a ser líder en pérdida de población, absoluta y relativa. Una cuarta parte de la ‘culpa’ recae en León.

En un año Castilla y León ha borrado de sus censos a 17.172 habitantes, lo que supone una merma porcentual del 0,7%. Se trata de la cifra más abultada de toda España. Extremadura y Asturias le siguen a la zaga. Si echamos la vista atrás, vemos que en una década Castilla y León ha descontado de sus ficheros a 123.023 ciudadanos, es decir prácticamente al 5% de sus habitantes.

Esta merma se debe fundamentalmente a que mueren el doble de personas de las que nacen (13.446 menos es su saldo vegetativo, tal y como puso de relieve el INE la pasada semana), pero es que, además, a eso se une que hacen las maletas muchos más ciudadanos de los que llegan, cosechando así un saldo migratorio que se ‘desangra’.

Todas las provincias castellanas y leonesas contribuyeron a que la Comunidad aminorara ‘peso’ poblacional. Ninguna se salvó. Todas ellas acusaron sobre manera el fallecimiento de mayor número de personas que nacimientos, pero también sufrieron del éxodo de vecinos.

En toda esa vorágine de perder población, Zamora se colocó como la provincia española con mayor descenso de habitantes, un 1,49% que se tradujo en 2.652 personas menos hasta las 175.906. La provincia zamorana aglutinó así cerca del 15% de la merma autonómica. Ávila y León se situaron como la tercera y cuarta de España con mayor recorte en términos porcentuales, con un 0,99 y un 91%, respectivamente.

En cifras absolutas, las pérdidas leonesas fueron las más acentuadas de la región al contabilizar 4.297, es decir, la cuarta parte de la reducción regional. Mientras que el descenso del 0,99% experimentado por la provincia abulense se tradujo en 1.606 habitantes menos.

Soria, dentro de lo que cabe, Burgos y Valladolid notaron en menor medida la sangría, con descuentos en sus ficheros por debajo de la merma porcentual autonómica con un 0,29, un 0,42 y un 0,46%. De esta manera, el año comenzó con 258 sorianos, 1.497 burgaleses y 2.406 vallisoletanos menos.

La rebaja de población que vivió Salamanca se equiparó, en porcentaje, a la media regional. En este caso, el 0,71% conllevó la pérdida de 2.373 salmantinos. Palencia se situó por encima con un 0,73%, pasando de 163.007 a 161.821 habitantes. Por último, Segovia registró una pérdida de 900 censados.

Saldo migratorio

La debacle podría haber sido incluso peor, si no fuera por el repunte experimentado por la inmigración o por los retornados que recalan en alguna provincia castellana y leonesa. No logra, ni mucho menos, enderezar una situación que ya se ha convertido en endémica en Castilla y León, pero sí al menos mitiga la caída en picado.

Así, durante el último año, 12.862 personas procedentes del extranjero establecieron su residencia en Castilla y León. Esto significa que la Comunidad en 2017 logró atraer a un 28,5% más de extranjeros que el año anterior. El número no era tan alto desde 2009 cuando se establecieron 13.236 inmigrantes.

Ese poder de atracción sirvió para contrarrestar la cifra de 10.622 castellanos y leoneses que decidieron salir de las fronteras españolas a lo largo del pasado año, lo que representa un incremento del 15,6%.

La estadística refleja, de esta forma, que vienen más del extranjero de los que se van. Por la vía del saldo migratorio exterior la Comunidad habría ganado 2.240 habitantes. Es la cifra más elevada desde el año 2009. Significativo resulta el aporte de habitantes de Colombia, de Venezuela y de Marruecos.

Todas las provincias castellanas y leonesas obtuvieron en 2017 un saldo migratorio exterior positivo. Todas, menos Valladolid. Acabó el año con 794 habitantes menos; 794 ciudadanos que se fueron al extranjero más de los que llegaron. En el polo opuesto se ubicó Burgos, que ganó 677 vecinos. Salamanca y León también resultaron atractivos como lugares de residencia para más de medio millar de personas en ambos casos.

Pero, en términos autonómicos, si la Comunidad volvió a ‘hacer aguas’ fue en eso de convencer a sus ciudadanos de que no abandonen la Comunidad con destino a otra provincia española. En 2017 se produjo por esa vía un ‘boquete’ cifrado en 5.878 personas. Castilla y León fue tras Andalucía la autonomía que registró un saldo migratorio interior más negativo.

En base a los datos del Instituto Nacional de Estadística, traspasaron los muros de la Comunidad un total de 24.801 castellanos y leoneses hacia otras autonomías mientras que sólo logró dar en ese mismo periodo la bienvenida 18.923 españoles. El desfase entre los ‘fugados’ y los ‘atraídos’ resulta abultado, aunque si se analiza lo que ocurrió un año antes, la Comunidad ha conseguido en un año reducir en un 22% esa sangría.

Ninguna provincia castellana y leonesa fue ajena a ese fenómeno. Todas acabaron el año con un saldo migratorio negativo. Destaca el caso de León. En números absolutos, recortó población en dirección a otra provincia por la marcha de 1.318 leoneses. Le siguieron Salamanca y Ávila con una rebaja de 926 y 911 habitantes, respectivamente. Soria se apuntó el menor recorte con poco más de un centenar.

En términos generales, Castilla y León perdió población de ambos sexos, aunque de manera ligeramente más pronunciada en el caso de los hombres. Mientras ellos se reducían porcentualmente un 0,8%, ellas lo hacían un 0,6%. En números redondos, la Comunidad rebajó en 9.390 el número de varones por 7.782 de mujeres.

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