Hernández:«Los bancos alarmaban con que las cajas estábamos en quiebra»
El exdirector de Duero defiende su gestión y rechaza errores en la política de inmuebles

Lucas Hernández, ayer, en la comisión de investigación de las Cortes sobre las cajas.-ICAL
«Gestión razonable y no perversa». Rigor en las operaciones de crédito. Información adecuada a los preferentistas y operaciones de inmuebles beneficiosas para la entidad. Ninguna autocrítica clara sobre la desaparición de Caja Duero, pero sí culpables externos y enemigos que provocaron el fin de las cajas de ahorro: la banca y los decretos Guindos que «expropiaban de derechos a los suscriptores de preferentes». Esta es la síntesis de la comparecencia ayer en las Cortes de Lucas Hernández, exdirector general de Caja Duero entre febrero de 2004 y octubre de 2010 y cinco meses después director de la entidad fusionada..
La escasa aportación de datos concretos sobre su gestión contrastó con la contundente acusación a los bancos sobre la desaparición de las cajas de ahorro: «Los bancos alarmaban a los clientes que compartíamos de que todas las cajas estábamos en quiebra», denunció Hernández en el transcurso de la comisión de investigación del Parlamento regional.
El ejecutivo de Caja Duero, que dirigió la segunda entidad regional durante cuatro años de bonanza y cuatro de crisis, reveló que a la CECA le fue imposible contactar con los grandes bancos para que parara su «campaña de desprestigio» contra las cajas de ahorro. «Las cajas tenían muchos enemigos en muchos frentes», sostuvo, mientras que aseguró que los bancos tenían muchos activos inmobiliarios: «Todo el sector estaba lleno de activos inmobiliarios adjudicados».
Según Hernández, las cajas de ahorro podían haber sobrevivido. «Había mecanismos para evitar su desaparición». ¿Cuáles? Su respuesta fue mínima y poco directa. Se limitó a decir que en otros países los gobiernos habían recapitalizado a las entidades financieras antes de hacerlas caer.
También sugirió a modo de crítica dulce que los decretos Guindos habían tenido efectos negativos. Al menos en la suscripción de participaciones preferentes, sobre las que Lucas Hernández evitó cualquier autocrítica. Al respecto, cifró en 100 millones de euros la emisión de estos productos, de los que 90 fueron comercializados a través de la red de oficinas y 10 entre el mercado institucional. «No tenían que suponer ningún problema». El exdirector de Caja Duero aseguró que dieron instrucciones a las sucursales para que no «forzaran la comercialización», se destinaran a clientes de renta media-alta y se informó del riesgo de no pagar los intereses. «No hubo instrucciones imprudentes», concluyó.
En cualquier caso, Hernández precisó que la polémica con las preferentes surgió en 2012 cuando él ya estaba fuera de la entidad.
La compra a la concursada Nozar del edifico Titán de Madrid, las operaciones de la sede de Caja Duero en Valencia, la expansión en Portugal y la compra de empresas fueron objeto de preguntas por los parlamentarios de IU, Ciudadanos y Podemos. Pocas respuestas concretas alegando falta de papeles y no disponer «de un disco duro en la mente».
Sin embargo, Lucas Hernández criticó las «informaciones sesgadas» de los medios sobre la compra por 55 millones a la constructora Nozar del edificio de Méndez Álvaro en Madrid, por la que fue imputada la cúpula de la entidad, si bien fue sobreseido el caso. Aseguró que se ocultó una tasación por 56 millones, tildó de lamentable que se filtrara parcialmente la información y recordó que el edificio se ha vendido este año por 55 millones. «La operación fue correcta, el precio de compra razonable y la demanda no tenía fundamento». Eso sí, sostuvo en todo momento y puso la mano en el fuego de que las operaciones de crédito aprobadas iban a la comisión ejecutiva con la aprobación del comité de riesgos. «Nunca se aprobó una operación que el comité de riesgos informara como desfavorable».
No obstante, Lucas Hernández advirtió de que «no deben sacralizarse las tasaciones porque pueden tener un valora añadido en ahorro de costes y permitir un vuelco en la política comercial.Al respecto, el exdirector general de Caja Duero recordó que ahora todo el sector inmobiliario está vendiendo inmuebles por debajo del 40% del precio de adquisición.
También quedó sin respuesta la pregunta sobre la decisión de la comisión rectora del Frob de remitir a la Fiscalía nueve operaciones irregulares, anteriores a 2010, correspondientes a las antiguas Caja España y Caja Duero que, según este organismo, ocasionó perjuicios económicos de 120 millones de euros. «No tengo información de nada de esto, no puedo informar nada», precisó Hernández. «Si no sabe de qué hablamos, para qué estaba de director?», le espetó Pablo Fernández (Podemos) en uno de los mayores momentos de tensión. «Sin comentarios», replicó Hernández.
El exdirector general de Caja Duero defendió la fusión de Caja España y negó que en su entidad fuera un clamor la oposición a esta integración. Reveló que fue él quien presentó al exconsejero de Economía, Tomás Villanueva, a José Pérez, presidente de Intermoney y menor de las fusiones frías. El llamado SIP era de su agrado, pero con las seis cajas regionales. No fue posible. «Nos quedamos solos colgados de la brocha» y por eso se abordó la fusión entre Caja España y Caja Duero. Fue entonces cuando el Banco de España pidió que se integrara Caja Burgos, que «no tardó ni un telediario en salirse».
Hernández rechazó que la Junta o el Banco de España les presionara para la fusión. Vieron que con Caja España podían ganar tamaño y la integración podía hacer rentables muchas oficinas.
El exdirector general de Caja Duero fue nombrado en octubre de 2010 director de la caja fusionada. Dimitió a los cinco meses.Ningún parlamentario le preguntó ayer por las razones de su dimisión.