Castilla y León, la segunda que grava con menor IRPF a todas las rentas
Tras Madrid es la Comunidad más ‘generosa’ con los salarios bajos, pero también la que más ‘mima’ a los ingresos elevados y muy elevados / Un sueldo de 18.000 euros tributa un 1,3% menos que la media

-EL MUNDO
Si usted trabaja en Castilla y León o lo hace en la comunidad de enfrente sepa que su salario estará condicionado por dos variables principalmente: el sueldo más o menos elevado que decida pagarle su jefe y las retenciones del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que aplique su autonomía.
La guerra fiscal en la cayeron las distintas comunidades desde que se les permitió regular su presión fiscal ha hecho que no haya dos en España con la misma estructura del IRPF. En mayor o menor medida, todas ellas han utilizado su capacidad normativa. Hay que recordar que a la tarifa común fijada por el Gobierno se suma la parte autonómica –los distintos gobiernos pueden decidir tramos y tipos que aplican sobre el 50% del impuesto–.
El resultado de esta ‘guerra’ es que Castilla y León continúa siendo en 2018 la segunda autonomía, por detrás de Madrid, que menos grava con el IRPF a todas las rentas del trabajo. Es ‘generoso’ con las rentas bajas, con las medias, pero también ‘mima’ con soltura a las rentas altas, e incluso a las muy altas. Y lo es, con mucha diferencia, sobre la media nacional.
De ahí que cualquier trabajador castellano y leonés se convierta en el segundo de España que menos tributa por las rentas obtenidas de su trabajo, con independencia de que gane 14.000 euros, 50.000 o incluso dos millones de euros.
Y es que el tipo mínimo autonómico del IRPF castellano y leonés bajó en 2016 del 10% el 9,5% para los salarios brutos inferiores a 12.450 euros. En 2017 se mantuvo inalterable; lo mismo que para 2018. Ese porcentaje sumado al 9,5% de gravamen estatal da como resultado una tarifa mínima del 19%.
Castilla y León comparte con otras ocho autonomías el gravamen más bajo: Madrid, Castilla-La Mancha, Galicia, Canarias, Baleares, Cantabria, La Rioja y Extremadura. El Gobierno de esta última ha decidido este año seguir los pasos que ya emprendiera Castilla y León hace dos años y reducir el tipo de gravamen aplicable al primer tramo del 10% a ese 9,5%.
Por el contrario, Cataluña se mantiene como la automomía con el tipo mínimo más elevado. Al 9,5% estatal se añade otro 12%. En total, el 21,5%. El resto de comunidades aplica en su conjunto un 19,5% a las rentas más bajas.
Pero si nos fijamos en el tope máximo, se observa que Castilla y León es, tras Madrid, la que sin dudas en menor medida ‘penaliza’ las rentas más altas. El ‘techo’ se sitúa en el 44% y se aplica por encima de ingresos brutos superiores a los 53.407 euros. De esta cantidad, el 22,5% es la cuota estatal, fija e idéntica para todas las autonomías, y el 21,5% corresponde a la cuota autonómica marcada por la Junta. Los gobiernos de Cataluña, La Rioja, Cantabria, Andalucía, Valencia y Asturias decidieron, en cambio, elevar hasta el 25,5% su cuota autonómica.
A modo de ejemplo, un contribuyente castellano y leonés sin hijos y con un salario bruto anual de 14.000 euros pagará este año por IRPF un total de 762,4 euros, lo que implica 13,4 euros menos que la media del país. En este caso, ese castellano y leonés abonaría 100 euros menos que si viviera en Cataluña (la Comunidad que más ‘castiga’ a las rentas bajas y medias hasta los 30.000 euros brutos).
Si el asalariado percibe un sueldo en la Comunidad de 18.000 euros deberá pagar en concepto de IRPF 1.888,7 euros, 24,7 euros menos que el promedio español (un 1,3% menos); 172,5 menos que en Cataluña.
Si la nómina asciende a 35.000 euros, la presión fiscal sería de 6.238,5 euros; un importe 126 euros inferior a lo que paga de media un español (en porcentaje supone un 2% menos) o 263,2 euros menos que un extremeño (la autonomía que más grava a las rentas entre 35.000 y 80.000).
Por encima de los 55.000 euros un trabajador castellano y leonés sin hijos se ahorra 257 euros en comparación con el país. El ahorro se elevaría hasta los 705 euros si las retribuciones se sitúan en los 100.000 euros, e incluso sería de 1.556 euros si se compara con un valenciano, donde su Gobierno ha decidido gravar sobre todo las rentas más altas.
Y sigue y suma. Ese mismo castellano y leonés con ingresos por encima de un millón de euros le correspondería pagar 428.357 euros. Él lograría un ahorro de 24.643 euros en relación a la media de España, o lo que es lo mismo un 5,4% menos.