LA PROBLEMÁTICA DEL LOBO / VISITA DE LA COMISIÓN EUROPEA
«Desde la butaca de Bruselas no se ve el daño»
Los ganaderos más afectados por los ataques del lobo se muestran desesperados y piden a Europa que el animal no esté protegido al sur del Duero / Los sindicatos agrarios son partidarios de que se flexibilice la normativa

María Ángeles Hernández, con una de las vacas de su explotación en la vertiente norte de Gredos.-E. M.
Representantes de la Comisión Europea visitan hoy y mañana Castilla y León para analizar y conocer sobre el terreno la situación del lobo al sur del Duero, pudiendo abordar diferentes cuestiones en torno a su gestión y protección.
En este viaje que ha despertado expectación y alguna esperanza, los expertos europeos, encabezados por el director de Capital Natural de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, el portugués Humberto Delgado, se darán de bruces con la realidad que algunos ganaderos afectados les transmitirán.
Entre ellos figuran dos abulenses cuyas explotaciones visitarán los miembros de la comisión Europea. Se trata de María Ángeles Hernández y de Segundo Martín, cuyas explotaciones se asientan en los municipios de San Martín de la Vega del Alberche, en la vertiente norte de Gredos, y en Tornadizos de Ávila, a apenas siete kilómetros de la capital.
Ambos viven junto a sus familias la angustia de haber perdido decenas de cabezas de ganado en los últimos años, como consecuencia de los ataques de los lobos, que han ido colonizando poco a poco la provincia abulense, hasta situarse actualmente en la zona de influencia socioeconómica de Gredos, a las puertas del Parque Regional.
Mientras María Ángeles Hernández asegura que su explotación de 80 vacas de limousin ha sufrido desde noviembre de 2015 más de una treintena de ataques, Segundo Martín señala apesadumbrado que en su caso, la explotación de 300 vacas nodrizas de charolés, limousin y blonda de Aquitania ha sufrido sólo en lo que va de 2017 un total de 21 ataques con treinta bajas.
El discurso de ambos se asemeja, aunque el pesimismo es mayor en el caso de Martín, que tras 25 años volcado junto a su hermano en esta explotación, se ha planteado la posibilidad de «eliminar la ganadería en tres años».
En su caso, los ataques de lobos y la falta de control han sido la puntilla a una situación que a su juicio resulta insostenible, si al problema actual se suma la sequía, el menor valor de las fincas por la política de la PAC…
Pese a coincidir en muchos aspectos con Martín, María Ángeles Hernández no se ha plantado, junto a su marido, José Andrés, «tirar la toalla», porque tienen un hijo y una hija de 17 y 21 años respectivamente, que están empezando sus estudios superiores. Quizá si esta situación les hubiera cogido más jóvenes… Y ahí lo deja.
Desbordante de vitalidad, pese a la dureza de la situación que atraviesa, tiene claras muchas de las ideas que espera transmitir en la tarde del lunes a los representantes de la Comisión Europea que visiten su explotación. Una de ellas no puede ser más rotunda: «Que se den cuenta que desde la butaca de Bruselas no pueden pensar en el daño que comete el lobo en la Sierra de Gredos».
Por eso, considera positiva esta visita que permitirá a los expertos comprobar in situ la situación de unos ganaderos que permanecen en vilo buena parte de los días, pensando muchas mañanas si su cabaña seguirá intacta. De hecho, Hernández reconoce que en los peores momentos ha habido noches en las que se han quedado de guardia ante la posible actuación de unos cánidos a los que aseguran haber visto a apenas unos metros, mientras se encontraban con el ganado.
«La esperanza es lo último que se pierde», asegura esta ganadera respecto a la visita de los representantes de la Comisión Europea, a los que asegura que transmitirá «la situación que viven los ganaderos de toda la comarca».
En este sentido, les pondrá ejemplos como los siguientes: «A mi casa vienen las facturas igual que a las suyas, pero los terneros que tengo, no los puedo vender, porque me los matan».
La última baja la sufrió el pasado sábado, cuando los lobos acabaron con un ternero de unos 200 kilos, que estaba a punto de salir a la venta. Sin embargo, la acción depredadora de los cánidos lo impidió, perdiendo aproximadamente la mitad de su valor, teniendo en cuenta que los cerca de 400 euros de indemnización, apenas cubre el 50 por ciento de su precio en el mercado. En total, las pérdidas que puede haber sufrido en los dos últimos años pueden rondar los 10.000 euros, sin contar «el daño moral y psicológico» que causa esta situación, así como las pérdidas por el lucro cesante o las derivadas de la atención de las reses que resultan heridas y que tienen que ser atendidas por el veterinario.
«Que se den cuenta de las pérdidas económicas y de que el ganado es la vida de muchas familias», apunta Hernández, para señalar dirigiéndose a los expertos, que si el lobo se sigue expandiendo, «llegará un día en el que nadie querrá ser ganadero».
Por ello, propone que al sur del Duero, los cánidos tengan «la misma calificación que al norte» y que «las indemnizaciones sean más altas».
Segundo Martín ya no se atreve ni a pedir nada a los representantes de la Comisión Europea, porque todo lo que tenía que decir al respecto, ya se lo ha contado en repetidas ocasiones a los responsables de la Junta de Castilla y León. Desde su punto de vista, «aprender a convivir es muy difícil», por lo que «así no se puede continuar».
Como punto de inicio, cuando los lobos matan a una res, se debería compensar al ganadero «lo que vale el animal» y no la mitad, como sucede ahora. Esta situación le ha llevado a perder en lo que va de año por los ataques más de 7.000 euros.
Cuando habla de aquellos que plantean la necesidad de instalar vallas que prevengan en cierta medida los ataques, Martín responde preguntando «por qué no meten a los lobos en una reserva», teniendo en cuenta que hasta hace unos años, en Ávila no existía este problema. Además, esta solución no es la más adecuada para la ganadería extensiva.
Junto a la postura de estos dos ganaderos, las organizaciones profesionales agrarias (OPAs) defienden medidas de flexibilidad en la aplicación de la Directiva Hábitats, para tratar de que desaparezcan los daños.
Jesús Muñoz, responsables de UCCL en Ávila y miembro de esta organización en la Mesa del Lobo, es partidario de que se permita abatir a un número mayor de lobos al sur del Duero, al mismo tiempo que defiende la necesidad de que se contemple el lucro cesante.
Por su parte, el secretario regional de UPA y coordinador de La Alianza, Aurelio González, defiende la necesidad de flexibilizar la norma, pero no para cambiar el estatus del lobo al sur del Duero, ya que eso supondría extender los mismos problemas que existen al norte. Según asegura, los cánidos están «en franca expansión» y «van ganando territorio a costa de la desaparición de los ganaderos».
El presidente autonómico de Asaja, Donaciano Dujo, defiende la necesidad de que se permita la caza al sur del Duero. Además, se dirige a los miembros de la comisión para instarles a que «se lleven a los lobos al centro de Europa, si tanto creen en esta especie».