Diario de Valladolid

FRANCISCO GINER ABATI

«Hay que dinamizar la universidad, incentivar el trabajo bien hecho»

Francisco Giner Abati.-E. M.

Francisco Giner Abati.-E. M.

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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Sus botas han hollado los caminos que han frecuentado decenas y decenas de tribus africanas, desde los bosquimanos del Kalahari a los pigmeos de Camerún. Catedrático de Antropología y licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca, Francisco Giner Abati (Madrid, 1952) ha consagrado su vida «a entender la experiencia humana», ya fuera contactando con primitivos colectivos de «cazadores recolectores» o con «las sociedades más avanzadas del planeta». Decidido a devolver a la universidad «cuarenta felices años de docencia e investigación», contiende ahora el rectorado de la USAL con el anhelo de «humanizar la universidad, fortaleciendo el sentimiento de comunidad». «Si favorecemos la colaboración, con la participación de todos, comenzaremos a transformar la Universidad de Salamanca para posicionarla en el siglo XXI entre las mejores», afirma.

El candidato lamenta el «muy alto precio» pagado para sanear la universidad durante el gobierno de Hernández Ruipérez, que cifra en una pérdida del 19,15% de personal docente e investigador. «Hay que dinamizar la universidad, motivando, reconociendo e incentivado el trabajo bien hecho para conseguir la ‘excelencia’», propone el candidato, responsable de documentales para televisión como Los últimos indígenas.

Reconoce Abati sentirse igual de cómodo tanto en un despacho como haciendo trabajo de campo como antropólogo, pues en todos los ámbitos persigue trasladar el conocimiento adquirido.

Tampoco le preocupa que alguno le eche en cara que esté próximo a cumplir la edad de jubilación. «La experiencia se adquiere con el tiempo. Si comparo mi edad con la de mi madre, que tiene 104 años, y la de mi hija, que tiene siete, considero que estoy en la madurez con la ventaja de la experiencia obtenida en diferentes grupos étnicos y universidades de los cinco continentes», subraya antes de recordar que en EEUU, por ejemplo, la discriminación por edad es tan reprobable como la exclusión por raza o sexo.

Se confiesa como un hombre atraído por la felicidad, «entendida como tarea ineludible que se consigue a través de la realización personal en el trabajo, la familia y la amistad», al que le preocupa «la agresividad humana», que hace visible en «el creciente nacionalismo, que no es sino la vieja versión tribal de la defensa del grupo».

De ser elegido rector contará en su equipo con Pedro F. Mateos, Luz María Muñoz, Tránsito Ferrera, José Antonio Martín, Olivia Rivero y María Concepción Antón. Todos trabajarán, apunta Giner Abati, con el objetivo de abrir la universidad a la sociedad, con la participación del Consejo Social; rejuvenecer e incrementar la plantilla docente; captar recursos para potenciar la investigación, buscando mecenazgos e incrementando las relaciones con las empresas; fomentar la participación activa de los estudiantes en tareas que faciliten su inserción laboral; promocionar y formar al PAS; fomentar la transparencia y establecer un sistema de control de calidad y un código ético; dinamizar las relaciones institucionales; o impulsar la acción social revisando ayudas, creando guarderías que faciliten la conciliación familiar, organizando campamentos o residencias.

«Como antropólogo tengo la obligación moral de poner mis conocimientos y experiencia al servicio de mi sociedad», sentencia Giner Abati.

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