Diario de Valladolid

Menéndez culpa al Banco de España del fin de las cajas y exime a la Junta

El catedrático y consejero de Unicaja sostiene que «debió restringir» los créditos inmobiliarios / Carga también contra la CNMV y el BCE

Alejandro Menéndez (d) junto a Mitadiel y Fernández (i), ayer en la comisión de investigación de las cajas.-J.M. LOSTAU

Alejandro Menéndez (d) junto a Mitadiel y Fernández (i), ayer en la comisión de investigación de las cajas.-J.M. LOSTAU

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J. Luis F. del Corral

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¿Por qué desaparecieron las cajas de ahorro de Castilla y León y/o fueron absorbidas por bancos o cajas foráneas? ¿De quién fue la culpa? Alejandro Menéndez distinguió ayer en las Cortes entre culpa y responsabilidad. La culpa fue del Banco de España sobre todo, pero también del BancoCentral Europeo y de la Comisión Nacional delMercado de Valores.La responsabilida fue de todos.

Menéndez lleva quince años en consejos de cajas o bancos. Fue secretario de Caja España-Duero y desde 2014 es uno de los tres consejeros de la región en la filial de Unicaja. El catedrático de Derecho Financiero estrenó ayer el turno de comparecencias «técnicas» de la comisión de investigación de las cajas. Culpó claramente al Banco de España de la desaparición de estas entidades financieras centenarias porque «debían haber adoptado medidas restrictivas de carácter general» con el crédito inmobiliario. «Hubiera sido conveniente un aterrizaje suave» para pinchar la burbuja inmobiliaria, llegó a decir en varias ocasiones.

Menéndez, que figura también como imputado en el proceso judicial por créditos irregulares a Santos Llamas en Caja España, también culpó al Banco Central Europeo y a la CNMV por la quiebra y desaparición de las cajas.

El catedrático vallisoletano exoneró de culpa a la Junta -«No ha tenido culpa», llegó a proclamar-, si bien la lectura del artículo 5 de la Ley de Cajas por parte del portavoz de Podemos, Pablo Fernández, le obligó a hablar de responsabilidad del Ejecutivo regional, pero en ningún momento de culpa. Hay que tener en cuenta que fue el PP regional, inducido por la Junta, quién le elevó al cargo de consejero.

El experto financiero intentó eludir las preguntas que más podían implicarle en el fiasco financiero, porque su comparecencia se definió como«técnica». Aunque se negó a responder a las más directas y conflictivas aludiendo al «deber de secreto» de las reuniones de los consejos o al hecho de estar subjudice en el proceso en el que figura como investigado, negó que la falta de profesionalidad de los presidentes o los consejeros contribuyeran a la desaparición de las seis cajas de ahorro de Castilla y León.

«El perfil no era el idóneo en todos los casos, si bien se podía subsanarse con la voluntad de estar informado», llegó a decir en el caso de los consejeros. En el de los presidentes de Caja España, nada que objetar en los casos de Juan Manuel Nieto Nafría, Victorino González y Santos Llamas, y mucho menos en el de Evaristo del Canto. Del resto, sin comentarios.

Menéndez aseguró que es el Banco de España el que tenía competencias sobre el negocio banacrio, mientras que las de la Junta eran formales o electorales y sólo afectaban a los créditos de los consejeros.

En su intervención no hubo ninguna crítica o autocrítica a los órganos de gobierno de las cajas de ahorro. Inclusó elogió su labor con la obra social. «Las cajas no desatendieron la obra social», llegó a decir.

Exoneró a los consejos y a las cajas regionales del desplome del negocio y de las quiebras latentes. Aseguró que los consejos aprobaban en la mayor parte de los casos las operaciones que les presentaban los directores generales y los comités de riegos. «No he visto desidia en sus decisiones», precisó. Además, intentó dejar claro que la decisión de las condiciones de los créditos a los promotores no era «una atribución de las cajas», sino de las «autoridades delEstado».

Menéndez quiso también ser comprensivo con los gobiernos nacionales de la época, porque se produjo «una crisis bancaria general y sobre todo en Europa». Pese a ese afán tolerante con los ejecutivos, advirtió sin citar nombres, que el Gobierno del PP con Aznar«recalentó» la economía y el de Zapatero la dejó «recalentar».

FRACASO DE LA FUSIÓN

El catedrático de Derecho Financiero cree que ambos ejecutivos no frenaron el crédito inmobiliario por temor a una caída de la actividad económica y a un aumento del paro.

¿Habría sido la fusión de las seis cajas de ahorro de Castilla y León la fórmula para haber mantenido este tipo de entidades? «Habrían tenido más posibilidad de sobrevivir, porque eran complementarias», dijo, para sugerir que «la concentración bancaria» habría acabado con todas en un contexto actual de bajos intereses y negocio donde «hay que hacer ocho hipotecas para conseguir lo que antes se hacía con una».

Menéndez elogió el intento -fallido- de crear un «músculo financiero regional» y atribuyó a los poderes políticos de las provincias con cajas propias -Ávila, Burgos y Segovia- el fracaso de la macrofusión. «Son las fuerzas locales frente a las regionales las que lo echaron para atrás». Sin embargo, lejos de atribuir este hecho a cuestiones de poder o de alejamiento de las decisiones inversoras, el experto lo achacó a la búsqueda del «control de la obra social».

Durante casi tres horas, cada partido puso el énfasis en un aspecto, bien a modo de pregunta o de intervención. El PP intento por todos los medios exculpar a la Junta asegurando que carecía de competencias de supervisión. Su procuradora, Isabel Blanco, exhibió una sentencia del TSJ vasco que otorga al Estado las competencias sobre solvencia, recursos propios, dotaciones, concentraciones de riesgos y control.

El procurador del PSOE, Óscar Álvarez, trato de repartir culpas entre la Junta y los comités de riesgos.

El parlamentario de Podemos, Pablo Fernández, buscó responsabilizar a la Junta por no vigilar el estado de las cajas y a los partidos mayoritarios en las provincias por cargárselas. Fernández desveló que Menéndez cobró 111.000 euros en dietas entre 2005 y 2011. El catedrático lo reconoció y aseguró que ahora no cobra dietas de Unicaja.

Fernández y el procurador de Ciudadanos, Manuel Mitadiel, insistieron en la falta de profesionalidad de los consejeros. «Hay ejecutivos que con aires de grandeza se embarcaron en expansiones injustificadas. Hubo falta de profesionalidad en la cúspide pero no en las retribuciones», añadió el procurador de la formación naranja. Ambos intentaron responsabilizar a los consejos de la pérdida de fondos por las participaciones preferentes y deduda subordinadas. «1.400 empleados de los 4.000 de las cajas las han suscrito», defendió Menéndez. «Yo también las suscribí», añadió.

José Sarrión (IU) intentó culpar a los consejeros de la crisis de las cajas y reveló que algunas operaciones se aprobaron con informes técnicos contrarios. Menéndez reconoció que no podían estudiar con detalle todas las operaciones y muchas se basabn en la relación de confianza con los comités de riesgos.

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