ZAMORA

Los vecinos de Fermoselle aguardan la completa extinción del incendio mientras claman contra los “terroristas medioambientales”

Los fermosellanos presentan una mezcla entre sorpresa e ira ante la evolución de los acontecimientos

Imagen del incendio en Pinilla de Fermoselle-EL MUNDO

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ICAL

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Después de cuatro días de tensión y de falta de sueño, los habitantes de Fermoselle (Zamora) empiezan a vislumbrar el final de una pesadilla causada por "terroristas medioambientales" que comenzó con el fin de semana, cuando un incendio forestal provocado se desbocó y se acercó tanto a la localidad que hasta indujo el desalojo preventivo de una residencia de ancianos.

Los fermosellanos presentan una mezcla entre sorpresa e ira ante la evolución de los acontecimientos y ante la certeza de que el fuego fue provocado con “la peor idea del mundo”, no en vano causó cortes de carreteras e hizo peligrar las salidas del pueblo. “Llegamos a pensar que nos íbamos a quemar en el pueblo porque la intención de los que prendieron era clara. La situación fue dramática. Nunca he visto nada parecido en Fermoselle”, aseguró a Ical el alcalde del municipio, Alejandro Fermoselle, quien delegó en el alcalde en funciones, Manuel Moya, ya que se encuentra convaleciente tras un ingreso hospitalario.

“Estos disgustos no ayudan nada a recuperarse. Estuve escuchando cómo se desarrollaba todo el dispositivo pero atendiendo a lo que me decían los médicos”, indicó. “Hay zonas del siniestro que todavía no he visto, como San Lorenzo o hacia Bemposta, pero todo lo que he visto es demencial. El paisaje está ennegrecido. No he podido evitar llorar al verlo”, describió.

Alejandro Fermoselle expone con serenidad el tremendo enfado de muchos habitantes del pueblo, que vieron cómo los pirómanos “intentaron bloquear” las tres entradas” de la localidad. “Querían convertir el pueblo en una ratonera y ver si ardía con nosotros dentro, supongo. Es incalificable lo que han intentado hacer. La gente del pueblo está encendida”, advirtió. “Se me cae el alma a los pies viendo cómo está el campo. Es irreparable. Pero ¿qué daño le hace la naturaleza a estos descerebrados? ¿Cómo se puede tener tanto odio dentro?”, se preguntó.

Uno de los momentos más tensos se produjo cuando hubo que evacuar a 129 personas de la residencia de ancianos “Conchita Regojo”, aunque el proceso se resolvió con presteza gracias a la colaboración de propios y extraños. “Ha sido un susto tremendo pero la gente del pueblo y de los servicios de emergencia nos arroparon muchísimo.Todo el mundo echó una mano y se acompañó muy bien a los residentes en el polideportivo. La gente estuvo a la altura”, afirmó el director del centro, Rubén Valle. “Estuvimos con los ancianos, que se encontraban un poco desubicados pero pudimos regresar a la residencia y durmieron muy bien porque estaban agotados. El domingo estuvimos muy pendientes pero ha habido tranquilidad, gracias a Dios”, añadió.

En este contexto, Rubén Valle expresó su agradecimiento a todas las administraciones públicas, la Asociación Conchita Regojo, los trabajadores de todos los servicios de extinción, la Guardia Civil, Cruz Roja y a los propios vecinos, “que se llevaron casi en volandas a los mayores”.

Después de haber mantenido durante estos días una media cercana a 300 personas trabajando para controlar el incendio, “es un buen indicador ver que, prácticamente solo tienen que quedar los retenes”, según señaló la concejala de Bienestar Social, Agustina Barruelo, pero el enfado “sigue y seguirá” en el ánimo. “La gente está crispada pero hay que seguir trabajando porque hay que volver a montar todo lo que quedó desmontado. Nos pilló en plenas fiestas y los operarios y voluntarios han trabajado de día con los toros y de noche con el fuego”, precisó. “Estamos desolados. El paisaje maravilloso que tenía Fermoselle está desconocido”, lamentó.

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Por si fuera poco, la sequía hizo una burla en forma de tregua con la impresionante tromba de agua que cayó ayer sobre la capital, mientras que en Fermoselle “no ha caído ni una sola gota” de agua. “Todo el mundo pidiendo agua y nada. Nos habría venido muy bien porque hemos pasado miedo de verdad de que se metiera el fuego en el pueblo”, señaló. “La Junta ya está evaluando la cosa. Hoy ha habido una reunión aquí, en la que ha estado el consejero de Fomento y Medio Ambiente, el delegado y la presidenta de la Diputación y nos han explicado cómo está la situación”, concluyó.