El fuego golpea el corazón de los Arribes

Más de 320 efectivos luchan para controlar un incendio intencionado que cercó la localidad zamorana de Fermoselle y que avanza ya hacia Salamanca y Portugal

Un hidroavión ayuda en las labores de extinción del fuego de Fermoselle.-ICAL

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Jose Luis Cabrero

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El fuego ha golpeado intensamente durante todo el fin de semana el corazón del parque natural de los Arribes del Duero. Las llamas, que se iniciaron con varios focos a las tres de la madrugada del sábado en el entorno de Fermoselle (Zamora), se extendieron a lo largo de ayer a Trabanca (Salamanca) y Bemposta (Portugal), afectando a más de 1.500 hectáreas, según la estimación provisional realizada por fuentes cercanas al operativo de extinción, que señalan que el fuego ha recorrido más de doce kilómetros de terreno.

Al cierre de la edición, el incendió seguía activo y la Junta de Castilla y León mantenía el nivel 2 de peligrosidad, en una escala de 0 a 3. El frente principal de las llamas, de casi dos kilómetros, amenazaba a última hora de la tarde de ayer la localidad de Pinilla de Fermoselle, empujado por un fuerte viento que complicó la tarea del operativo de extinción.

Más de 325 personas se han involucrado desde el sábado en el control de un incendio que ha requerido también la intervención de la Unidad Militar de Emergencia y la participación de 14 medios aéreos de diferentes provincias y que obligó a desalojar la residencia de ancianos de Fermoselle debido a la cercanía de las llamas a las viviendas.

Manuel Moya, alcalde en funciones de la localidad, aseguró que el pueblo ha vivido «momentos muy difíciles» con todas las carreteras de salida cortadas y «con los distintos focos de fuego rodeando como un anillo el casco urbano». La localidad, que vivía durante este fin de semana los días centrales de las fiestas de San Agustín, había multiplicado por diez la población y cerca de 15.000 personas se sintieron «como en una ratonera», añadió. Algunos de los actos se suspendieron, aunque se mantuvieron los encierros urbanos, y los vecinos se concentraron de manera espontánea en la plaza central del pueblo, mientras otros ponían a disposición del operativo contra incendios los tractores para hacer cortafuegos.

Los visitantes alojados en la posada Doña Urraca, situada a la entrada del pueblo, abandonaron también las habitaciones para dirigirse al centro de la localidad, según explicó Isabel Puenterobles, propietaria del establecimiento hotelero quien, muy afectada, hablaba de un incendio «devastador» que ha dejado el pueblo rodeado de negro. «Las casas huelen a humo envejecido, la gasolinera ha quedado cercada por el fuego, los costados de la residencia están quemados, la gente se ha ido de la posada por miedo, aquí ya se ha terminado la fiesta, nadie tiene ganas ni motivo para la fiesta», señaló.

Entre los vecinos de Fermoselle brotaba ayer como un clamor la petición de que «se busque al que lo ha hecho» para que pueda responder «por todo lo que ha destruido y por todo el daño que va a hacer al pueblo». Los fermosellanos temen que los efectos de las llamas puedan frenar en los próximos meses la afluencia de visitantes a la zona de los Arribes del Duero, con lo que eso supone de pérdidas económicas para toda la comarca.

No sólo los vecinos claman contra los incendiarios. Manuel Rodríguez acude cada año a Fermoselle para participar en los encierros urbanos en compañía de algunos amigos que viven en la zona y señala que es «incomprensible» que se produzca una situación como la vivida este fin de semana. «Entiendo el dolor de los vecinos porque yo no soy capaz de asumir lo que ha pasado ni puedo comprender qué motivos puede tener alguien para destruir por destruir». Más impactante le resultó el hecho de que autores desconocidos volvieran a prender el monte en la cola del incendio mientras los efectivos trataban de controlar el frente cercano al pueblo. «¿A quién se le puede ocurrir algo así, qué buscan?».

Los efectivos de extinción tuvieron que actuar también ayer en otros doce incendios forestales en la provincia de Zamora. Al contrario de lo que ocurrió en Fermoselle, donde las lluvias no facilitaron el control de las llamas, en el parque natural del Lago de Sanabria, los fuegos registrados en el cañón del Tera quedaron controlados por lluvias intensas durante toda la jornada. El delegado territorial de la Junta en Zamora, Alberto Castro, reconoce que la situación es «dramática» y se han vivido 530 incendios en lo que va de año, la práctica totalidad intencionados y todos ellos «con el objetivo de hacer daño porque han aparecido en zonas inaccesibles, con varios focos y en horas en las que no se podía contar con medios aéreos».

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La presidenta de la Diputación de Zamora, Mayte Martín Pozo, ha pedido a la justicia que actúe «con la máxima dureza» contra los incendiarios. Además, ha solicitado una reunión con la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, y el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, para reclamar ayudas para el terreno afectado e incluido dentro de la reserva de la biosfera Meseta Ibérica.