Los regantes de Soria decidirán el lunes si ceden el agua a Valladolid
Los sorianos abogan por consultar a los agricultores antes de tomar la decisión
El agua escasea y el reparto para salvar los cultivos se hace cada vez más necesario. La reunión que mantuvieron ayer las comunidades de regantes del Bajo y Alto Duero, correspondientes a las provincias de Valladolid y Soria, respectivamente, finalizó sin un acuerdo expreso pero con el compromiso de los agricultores sorianos de dar el lunes respuesta a la demanda de sus homólogos vallisoletanos, que han pedido utilizar el agua sobrante en el este de la Comunidad para regar sus cultivos después de agotar los cupos que fijó la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) ante el bajo nivel de los embalses.
Durante el encuentro que mantuvieron ayer ambas partes en la sede de la CHD, en Valladolid, y al que asistieron –en calidad de mediadores e intermediarios, ya que la organización no puede ceder a un territorio el agua establecida para otro, según explicaron a este diario fuentes del organismo– el comisario de Aguas, Ángel González, y el director técnico del organismo, Alfredo González, los presidentes de las comunidades de riego sorianas, si bien se mostraron favorables a la cesión, abogaron por consultar antes a los agricultores de la zona, tras lo que anunciarán, a todas luces el lunes, la decisión definitiva.
Desde el canal soriano de Almazán, su secretario, Francisco Pardillo, explicó a este diario que «ha quedado pendiente de que nos reunamos» y hasta el lunes no se conocerá de forma definitiva si hay acuerdo entre todos los implicados. El representante soriano reconoció que en materia de cupo hídrico en Soria «estamos mejor que otros», si bien no quiso lanzar las campanas al vuelo. De autorizarse, se desembalsaría un 2,2% del agua que queda en Cuerda del Pozo.
A pesar de que todavía no hay nada firmado, los agricultores vallisoletanos ven con optimismo que se produzca la cesión de agua entre las dos provincias. «Yo creo que sí se producirá», manifestó a este diario el presidente de los regantes de Tordesillas, Miguel Ángel Peláez, que aseguró que «está en juego una cosecha de entre quince y veinte millones de euros» y mostró su convicción de que los sorianos se «meterán en el pellejo» de los vallisoletanos. «Todos somos agricultores y sabemos cómo está la situación» aseveró.
embalses
Los regantes del Alto Duero –los canales sorianos de Almazán, Buitrago, Ines y Zuzones– no han agotado el cupo de agua que les concedió la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) para este año hidrológico. Sus homólogos vallisoletanos del Bajo Duero –Tordesillas, Pollos, Castronuño y Simancas-Geria-Villamarciel– reclaman que ese sobrante salga del embalse de la Cuerda del Pozo, que acumula todavía un tercio de su volumen total, para aprovecharlo en sus campos, que, de no contar con ello, se quedarían sin la última irrigación del verano al no poder desembalsar más agua del sistema Pisuerga, que bebe, en su mayor parte, del embalse palentino de Aguilar, en una situación crítica al estar en torno al 12% de su capacidad.
Según señalaron desde la CHD, organismo encargado de validar el desembalse si hay acuerdo tras revisarlo, «se puede traer lo que no se ha consumido» por parte de los regantes sorianos. La clave está en que «no afecta al volumen que debe tener el embalse a 30 de septiembre, cuando marcamos el final del año hidrológico». El agua podría llegar a Valladolid «en cuatro o cinco días» para rescatar 5.000 hectáreas, principalmente de maíz y patatas, que están pendientes de un último riego para no perder la productividad.
Se calcula que a los regantes sorianos del Alto Duero les sobran dos hectómetros cúbicos –2.000 millones de litros–. Este tipo de cesiones son comunes y de hecho «en León se está haciendo entre el Órbigo y el Esla». La CHD sólo autorizaría «habiendo acuerdo» e insiste en que se limita a auspiciar la cita.
La ausencia del agua en toda Castilla y León ha propiciado una auténtica catástrofe en el campo. Es necesario retrotraerse al año 1992 para encontrar un año tan «malo» para el campo castellano y leonés, con una importante reducción en los rendimientos y, por tanto, en las producciones. Incluso entonces, los datos de la cosecha de cereal de invierno fueron ligeramente superiores a los de esta campaña, en la que, según las cifras de la Consejería de Agricultura y Ganadería, la cosecha alcanza 2,6 millones de toneladas, una producción un 59% más baja que la media de los últimos cinco años.