Abuelos por derecho y obligación
Su imprescindible ayuda para las familias desde la crisis económica cobra relieve en esta jornada en la que se celebra el Día de los Abuelos. Uno de cada tres hogares de Castilla y León está sustentado por una persona jubilada
Imagen de unos abuelos paseando con su nieto por las calles de Valladolid.-PABLO REQUEJO (PHOTOGENIC)
Desde hace un tiempo el Día de los Abuelos que se celebra cada 26 de julio ha ido cobrando protagonismo en el contexto social actual. Una fecha que si bien hace unas décadas pasaba casi de puntillas, hoy son muchas las familias las que tienen que rendir en este día un sentido homenaje de agradecimiento por su silenciosa y abnegada labor.
La fotografía de nuestra sociedad actual demuestra que si antaño eran las madres las que se ocupaban principalmente del cuidado de los hijos y los abuelos ejercían una labor de mero apoyo al progenitor, hoy son más bien los abuelos quienes realizan a diario una paternidad casi encubierta. Basta fijarse en el patio de los colegios a la hora de la entrada y salida para darse cuenta de que los mayores se han convertido en los principales cuidadores de los menores mientras sus padres cumplen con su jornada laboral.
Sin embargo, la carga y responsabilidad familiar que han ido asumiendo en algunos casos sin límites genera un debate social. Según la Encuesta de Presupuestos Familiares de 2016 elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) uno de cada tres hogares de Castilla y León (29,18%) se mantiene gracias a la aportación económica de los mayores de 65 años. La estadística sitúa a nuestra comunidad autónoma cuatro puntos por encima de la media nacional donde cifra en un 25,24% el número de jubilados españoles que se han convertido en los sustentadores principales de sus hogares. En ambos casos se ha experimentado un ligero incremento con respecto a 2015 de dos décimas en el ámbito autonómico y de cuatro en el conjunto de España.
FALTA DE LIBERTAD
La pérdida de poder adquisitivo de las familias, la precariedad laboral y el alto desempleo juvenil son factores que han influido en esta nueva realidad social heredada de la crisis económica. Para Lorenzo Rubio, responsable de organización de la Federación Regional de Pensionistas de CCOO «se está degenerando la sociedad al estar abusando de la beneficencia de los abuelos al no tener la libertad que debieran tener». Según él, un 35% de los mayores ejercen de «meros transportistas de los nietos bien porque les gusta, o bien por una obligación impuesta por los hijos». Al margen de las cifras, es un hecho constatado el que se observa durante el curso escolar, donde cada vez es más patente el peso que ha ido ganando la figura del abuelo en las familias al pasar a ocupar un papel protagonista y relevante en la educación de los niños. Un alto porcentaje dedica más de cuatro horas diarias al cuidado de sus nietos. Unas cifras que con la crisis se han ido incrementando hasta la situación actual en la que los abuelos son más padres que abuelos.
Y si nos fijamos en la época veraniega actual se hace más palpable su necesaria presencia. Es frecuente verlos pasar las tardes en el parque jugando con sus nietos. Un apoyo imprescindible para poder cumplir con la dichosa conciliación familiar durante los meses estivales. Al fin y al cabo se trata de diez semanas en los que los niños disfrutan de las ansiadas vacaciones mientras los padres encajan las piezas del puzzle para poder organizar el tiempo del cuidado de los hijos y así, poderlo compaginar con la vida laboral.
Nuestros mayores se han convertido en el eje vertebral de la economía de muchas familias y en la clave para comprender la conciliación familiar y laboral de los hogares. Y aunque no se hable abiertamente, algunas voces empiezan a hablar de abuelos quemados por la sobrecarga de tareas diarias y el estrés de horarios a los que se ven sometidos en una época de su vida en la que soñaban con poder disfrutar de una merecida tranquilidad. Sin embargo, el contexto socioeconómico actual apunta a pocos atisbos de cambio para los próximos años.