La agroalimentación aprovecha ya ‘el oro del siglo XXI’ para ganar competitividad

La industria 4.0 o cuarta revolución industrial obliga al sector a sumarse a las nuevas tecnologías de la información

Pablo Lago, Tomás Castro, Antonio Esteban, Jorge Izquierdo y César Redondo durante la mesa redonda que se celebró ayer en los salones de Las Lomas.-PHOTOGENIC / PABLO REQUEJO

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FELIPE RAMOS / FÉLIX VILLALBA
Valladolid

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El internet de las cosas es también ya el internet del campo y de la industria agroalimentaria, aunque queda aún un largo camino por recorrer para que la «cuarta revolución industrial» o la «primera revolución digital» se extienda por el sector en Castilla y León. De momento, hay experiencias de éxito en la Comunidad que confirman el incremento de la competitividad, la reducción de costes y la mejora de la calidad gracias al aprovechamiento del «oro del siglo XXI».

El Club de Prensa de EL MUNDO-DIARIO DE CASTILLA Y LEÓN, organizado junto a la Caja Rural de Castilla y León, sobre Sector Agroalimentario de Castilla y León. Nueva industria 4.0, retos y objetivos reunió en una mesa redonda a representantes de las empresas Hiperbaric, Jorge Izquierdo; Soria Natural, Antonio Esteban; Feyce, César Redondo; y la asociación Conetic, Tomás Castro, bajo la moderación del director del periódico, Pablo R. Lago.

Los sensores y la comunicación de datos a través de internet son la clave de esta nueva revolución en la que, según coincidieron los cuatro protagonistas del debate de ayer, es imprescindible estar y quien no lo haga «lo va a pasar muy mal», como vaticinó Antonio Esteban.

La denominada industria 4.0 se basa en la información, que Tomás Castro denominó como «el oro del siglo XXI». Ese gran volumen de datos (Big Data) es analizado por sistemas informáticos y permite tomar decisiones que incluso las propias máquinas se transmiten entre sí.

Pero no es un fenómeno que afecta solo al sector secundario, a la industria, sino que también tiene amplias posibilidades en el primario, en el campo. De esta forma, el conjunto del sector agroalimentario se beneficia de las nuevas posibilidades que proporciona la tecnología.

En la industria, el ejemplo de ayer fue claro con la experiencia de Hyperbaric, que distribuye por todo el mundo maquinaria para el procesado de alimentos y bebidas por altas presiones, garantizando su conservación y la eliminación de posibles bacterias, haciendo innecesarios los conservantes. Los sensores y la transmisión de la información evitan desplazamientos e incluso permiten realizar un «mantenimiento predictivo», como explicó Jorge Izquierdo.

La demostración de que esto se puede aplicar al campo la hizo de forma sencilla el presidente de Conetic, la Confederación Española de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica. Castro ha conseguido cultivar una orquídea en casa, algo de lo que por sí solo había sido incapaz, según dijo, gracias a la colocación de un sensor que le transmite al teléfono móvil toda la información sobre la planta, nutrientes, humedad, luz, temperatura.

El ejemplo de ese uso particular se multiplica en cuanto a posibilidades en Soria Natural, donde cuentan con robots en distintas fases de la producción, con los que se conectan también los vendedores que finalmente tienen que formalizar los pedidos. La aplicación de las nuevas tecnologías hará posible en parte el crecimiento en que confía Soria Natural que se traducirá, entre otras cosas, en un crecimiento de plantilla desde los 600 a los 1.000 trabajadores.

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También la salmantina Feyce ha basado su crecimiento en la aplicación de la tecnología, que le ha permitido abaratar los procesos de producción y poder competir así en buenas condiciones de precios con los productores locales de 30 países y ser el mayor exportador español de miel. «Hemos doblado la producción con el mismo número de empleados», explicó César Redondo, quien aseguró que la empresa seguirá en la misma línea para poder llegar a nuevos puntos del planeta.