De Santiago defiende un parlamento regional con más impulso al Ejecutivo y menos leyes
«No puede ser una mera fábrica de leyes», advierte el vicepresidente de la Junta, para quien las Cortes deben suponer también más control al Gobierno
El vicepresidente de la Junta y consejero de la Presidencia reclamó ayer una reforma de la Constitución «sin miedo, con sentido común y dejando el odio y la ignorancia para entre todos mejorar la Carta Magna». José Antonio de Santiago-Juárez abogó también por un giro en la función y la labor de los parlamentos regionales.En presencia del jefe del Ejecutivo regional, Juan Vicente Herrera, y de la jefa del Legislativo autonómico, Silvia Clemente, apostó por repensar las tareas habituales de las Cortes.
De Santiago considera que los parlamentos regionales «no pueden ser una fábrica de leyes». «Su labor principal debe ser el control y el impulso de la labor del Gobierno», mientras que la función legislativa debe perder peso.
El vicepresidente fue el invitado de excepción a la presentación del libro del consejero de Educación, Fernando Rey, al que calificó de «un buen tipo y una buena persona».
De Santiago-Juárez proclamó ante el también catedrático de Derecho Constitucional la reforma de una Carta Magna que ya está «muy alejada de la realidad» y que no ha sido votada por el 70% de los que hoy tienen derecho al voto. Para argumentar que la Constitución está ya caduca subrayó la cuestión dinástica que prima a los hijos del rey frente a las hijas, al tiempo que se mostró partidario de cambiar lo referido al modelo territorial.
De Santiago-Juárez recordó que la Constitución intentó en 1978 «ser complaciente con todos». «Nació con muchos agravios, complejos y miedos y ha creado muchas patologías psiquiátricas». Por eso, reivindicó que el actual es el momento para reformarla.
El vicepresidente de la Junta desarrollo casi toda su intervención en clave psiquiátrica, apelando a su profesión privada. De ahí que citara la necesidad freudiana de «matar al padre» para lamentar que en España no se haya sido capaz nunca de reformar una Constitución. «Siempre se han sustituido unas por otras», algo que, a su juicio, es un hecho muy negativo.
También aludió a la tan cacareada reforma del Senado. Una reclamación planteada a su juicio con mucha ambigüedad. Al respecto, el número dos de la Junta se manifestó partidario de tener claro antes cuál es el modelo territorial que se quiere y luego modificar la función y composición de la Cámara alta.
El lenguaje psiquiátrico también emergió al aludir a los nacionalismos cuando coinciden en ese «delirio crónico» de permanente queja y reivindicación resumida en que «España nos roba».
El vicepresidente aseguró que buen parte de los artículos de Fernando Rey tienen claves psiquiátricas.Citó varios. La columna titulada Pachamama, sobre la Constitución boliviana, el principal. Dice el autor que «el problema del constituyente boliviano no es político, es psiquiátrico». También apeló a la película Mar Adentro de Amenabar y al libro El Túnel de Sábato para advertir de que «la culpa» está presente en la literatura del consejero de Educación.
De Santiago habló bien del libro. «Se lee fácil, tiene mucha armonía, belleza, musicalidad, ingenio, cinismo inteligente» e ideas que «se plasman «con firmeza y flexibilidad», lo que pone de manifiesto que Fernando Rey «es un espíritu libre que dice verdades como puños».
El vicepresidente de la Junta descartó que su labor política actual en el Gobierno regional, su amistad con el autor o su colaboración en la reforma del Estatuto de Autonomía fueran las claves para ser invitado a intervenir en la presentación. Justificó el hecho en su faceta de psiquiatra.
De Santiago leyó el libro entre sobresalto y sobresalto. «No lo hice en el mejor momento». Empezó durante el Puente de los Santos, Halloween, el Día de los Difuntos y el debate de investidura de Rajoy. Y lo terminó con la victoria de Trump en EEUU. Pese a todo reiteró que «se lee bien».