Juicio por la muerte de Isabel Carrasco
Ningún informe de la Policía Local avala la teoría del bloqueo de Gago en 19 años de servicio
En el expediente de la acusada no consta ningún problema psicológico o de aptitud y sus superiores la definen como una policía «absolutamente normal»
Va camino de los 19 años como policía local y en este tiempo nadie había hablado, ni insinuado si quiera, ese supuesto bloqueo que dice sufrir Raquel Gago en situaciones límite y que le impide reaccionar.
Ningún parte médico, ni informe de la Policía Local avala esta teoría del supuesto bloqueo al que se aferra ahora la agente. Raquel Gago ingresó como policía el 1 de septiembre de 1997 y superó el informe psicológico sin problema. Desde entonces, nada en su expediente hace mención ni siquiera a un mínimo bloqueo en situaciones límite, ni consta problema alguno de aptitud o psicológico en casi dos décadas de servicio, según detallan a EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN fuentes próximas a sus superiores.
Es ahora, que se la juzga por el asesinato de la presidenta de la Diputación y del PP de León, Isabel Carrasco, cuando ese supuesto bloqueo y shock que le crea una situación como de «evitación», según la propia Gago declaró ante el tribunal del jurado, le sirve de coartada y excusa perfecta para explicar por qué no entregó el arma, que su amiga Triana Martínez le había metido en su coche, hasta 30 horas después y no le contó a nadie que había tomado café con su amiga y su madre, la asesina confesa de Carrasco, apenas una hora antes del crimen y que, minutos después del asesinato, se vio con Triana.
«Evitación» que, según Gago, le diagnostica un psicólogo al que lleva acudiendo desde febrero. Nunca antes había ido a ser tratada de ese supuesto bloqueo que le produce «un choque» en su cabeza que «me impide actuar», indicó ante el juez.
La realidad es que para sus mandos no existe ese supuesto bloqueo. Según la normativa, los policías locales solo tienen que superar una prueba psicológica en el momento del acceso. A partir de aquí, cualquier informe o prueba de actitud solo se produce a petición de parte, ya sea de un superior o del propio policía local, para lo que se crea un comité médico formado por tres facultativos.
Pues bien, según esas mismas fuentes a las que ha tenido acceso este periódico, en estos casi 19 años de Raquel Gago como policía local nadie ha pedido nunca prueba psicológica e informe alguno para la agente. Ni sus mandos, ni ella misma.
Al contrario, sus superiores la tienen por una policía «absolutamente normal». Y la mejor demostración es que la mantuvieron siempre como policía de barrio, patrullando por las calles y colegios de León con un arma, y hasta la destinaron en primera línea del amplio dispositivo de seguridad que se montó para la capilla ardiente y funeral de Carrasco. Allí estuvo Gago, a escasos metros del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y de la plana mayor los ejecutivos nacional y autonómico. El compañero que ese 13 de mayo estuvo a su lado declaró en el juicio que la vio normal y sin ningún signo visible de estar en shock o bloqueada.
Por eso se entienden aún menos los testimonios ante el juez de los dos policías locales, que certificaron ese bloqueo de Gago en situaciones límite. Claro que, ahora, hablan de un caso y durante la instrucción se refirieron a una pelea entre dos niños en un colegio en la que, según ellos, Gago no pudo reaccionar y tuvo que intervenir su compañero.
Declaraciones que sorprendieron y causaron indignación en el propio Ayuntamiento. Y es que no se entiende cómo, si habían visto ya esas situaciones de bloqueo de las que ahora hablan, no dieron parte a sus superiores, algo a lo que están obligados, porque Gago suponía un claro riesgo para ellos, para ella misma y para los ciudadanos.
La realidad es que Gago no puede justificar ese bloqueo de 30 horas, callada y con el arma en su coche, algo que supuestamente desconocía. 30 horas en las recibió llamadas, como la de Eduardo un compañero que le informó del crimen de Carrasco y de la detención de su amiga Triana y de su madre. Compañero al que la propia Gago llamó hasta en tres ocasiones para interesarse por la investigación y al que nada le dijo de su café con las otras dos acusadas y de su encuentro con Triana.
Lo que tampoco se entiende es que nadie en la instrucción, ni el fiscal ni la jueza, ni en la investigación pidiera los informes a la Policía Local, para saber si esas situaciones de bloqueo ya existían. Unos informes que avalarían que no hay tal bloqueo de Gago ante ninguna situación.
Bloque que tampoco aparece ahora, al ver lo bien organizada que tiene su ‘huida’ cuando sale de la Audiencia. Al final de la cada vista, según La Sexta, coge un taxi que la lleva a Navatejara por Padre Isla y Mariano Andrés, hasta la villa romana; allí la espera un coche que la traslada a Eras de Renueva a casa de sus padres. Nunca nadie dio tanto rodeo para ir de la Audiencia a Eras.