Asesinato de Isabel Carrasco, el juicio

Triana en la cárcel: «A mí me caerán dos años y en seis meses estoy fuera»

La hija de la asesina confesa, que dice que pedirá el traslado a Nanclares de Oca, cree que a su madre le caerá «algo más»

La asesina confesa, Monsterrat González, y su hija, Triana Martínez, en una imagen de archivo.-Luismi Torres.

Publicado por
Felipe Ramos
Valladolid

Creado:

Actualizado:

Tranquilas y serenas. Así es como viven en la cárcel de Mansilla de las Mulas (León) Montserrat González y su hija Triana Martínez el inminente inicio el próximo lunes del juicio por el asesinato de la presidenta de la Diputación y del PP de León, Isabel Carrasco.

Una serenidad que se demuestra bien a las claras en su forma de actuar y, sobre todo, en sus manifestaciones en este más de un año y ocho meses que llevan encarceladas, acusadas de asesinar a Carrasco, por lo que la Fiscalía y las acusaciones particulares les piden 23 años de cárcel. «A mí me caerán dos años y a los seis meses estaré fuera», afirmaba recientemente en prisión Triana Martínez, quien no se olvidaba de su madre para restar importancia a su posible condena: «A mi madre le caerá algo más».

Una afirmación que, sin duda, está motivada por el hecho de que la defensa de ambas pide para la asesina confesa una pírrica condena de apenas ocho años, siete por el delito de asesinato con la eximente incompleta de trastorno mental y uno más por tenencia ilícita de armas. Mientras, para Triana Martínez solicita la libre absolución por encubrimiento impune sin responder a ningún delito.

La frialdad de madre e hija se demuestra bien a las claras en el hecho de que Triana Martínez lo tiene todo perfectamente estudiado, planificado y mira ya más allá del juicio, que arranca el día 18 a puerta cerrada con la elección de los once miembros del jurado, hasta el punto de indicar que va a pedir «el traslado a Nanclares de Oca», la prisión alavense. Algo que comenta incluso con los propios funcionarios, aunque sin llegar a detallar el porqué de esa posible petición.

A esta serenidad, la asesina confesa de Carrasco la tarde del 12 de mayo de tres disparos a quemarropa y por la espalda, se le añade el nulo arrepentimiento que demuestra por la acción criminal. Sus manifestaciones dentro de la prisión siguen con el mismo tono desafiante y carente de toda culpa que ya viene demostrando desde el momento en el que confesó haber sido ella quien disparó y asesinó a Isabel Carrasco.

«No me arrepiento en absoluto de nada, lo volvería hacer, no me arrepiento», se despacha Montserrat González ante los funcionarios, a la vez que se jacta del crimen y arremete contra los que muestran su pena por Carrasco: «La gente es muy hipócrita, seguro que todo el mundo se alegra». Dos afirmaciones que vienen a corroborar que no está lo más mínimamente arrepentida, todo lo contrario.

La actitud de madre e hija, según las fuentes penitenciarias consultadas por EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN, está acompañada de una absoluta indisciplina dentro de la cárcel, que ya provocó que hace unos meses fueran trasladadas del módulo 7 de respeto, que es mixto y a donde habían sido enviadas por orden del juez de vigilancia penitenciaria, al 10 de mujeres por su mala conducta. A lo que hay que añadir hasta cinco expedientes disciplinarios.

Precisamente en ese módulo 7, en el que los hombres están en la segunda planta y las mujeres en la primera, la hija de la asesina confesa de Carrasco empezó a relacionarse con un preso de origen rumano, que fue trasladado al detectar en ambos afinidad y afectividad, algo que está prohibido entre reclusos.

No les gusta la disciplina ni, mucho menos, someterse a las normas de la prisión. Ni siquiera hacen caso de la funcionaria educadora. Triana y su madre no cumplen con sus actividades, que incluso abandonan en más de una ocasión para irse a llamar por teléfono cuando les apetece y en horas que no está permitido. O el que se nieguen a contribuir en las labores de limpieza que tienen que llevar a cabo todos los presos. «Yo no he venido aquí a limpiar», llegó a espetar en una ocasión Montserrat González a los funcionarios, a decir de las fuentes a las que ha tenido acceso este periódico.

Siempre muy arregladas, en época de piscina bajaban al patio con pamela y toalla. Piscinas que desde instituciones penitenciarias se eliminaron por imagen.

Los desplantes y el actuar con total impunidad se observa en el día a día. La mejor demostración es que la asesina confesa de Carrasco, que comparte celda con su hija, se niega a dormir en la cama y lo hace en el suelo. Montserrat González llegó a exigir un colchón nuevo y distinto porque no le gusta el que tiene. Las camas de las celdas son todas iguales, con somieres de una plancha con agujeros que son los que sustituyeron los viejos de muelles a fin de evitar que con ellos se pudieran hacer utensilios punzantes, pero la madre de Triana tira el colchón al suelo. Según asegura lo hace porque le duele la espalda. No hay que olvidar que esa supuesta dolencia fue la excusa que ya utilizó para justificar la marihuana que se le encontró en el registro de la casa de Triana, al día siguiente del asesinato de la presidenta de la Diputación, y por la que las dos ya fueron condenadas.

Pero es que, además, Montserrat pretende que una auxiliar la ayude al día siguiente a subir el colchón a la litera. Ni lo uno, el colchón nuevo; ni lo otro, la ayuda de la auxiliar se le ha concedido.

Exigencia de privilegios que les viene por ese corporativismo, que emana de ser la esposa y la hija del ex comisario de Astorga, que les garantiza cierta protección. Triana, además, tiene una muy buena relación con uno de los funcionarios, hijo de un ex alcalde de Carrizo de la Ribera.

Unos privilegios que eran ya el comentario generalizado de la prisión y sobre los que el director de la cárcel empezó a poner cierta vigilancia, sobre todo a raíz de conocerse las noticias sobre el buen trato a Isabel Pantoja en prisión. Eso es lo que se quería evitar desde la dirección.

Prebendas de las que también gozó hasta el último día de su estancia en prisión la tercera acusada de matar a Carrasco, la policía local Raquel Gago. La mejor demostración fue cuando un funcionario, posteriormente amonestado, utilizó su tarjeta personal para recoger a Gago con su coche en el aparcamiento privado de la cárcel el día que salió en libertad bajo fianza, para evitarle así el mal trago de tener que salir a pie y encontrarse con la prensa. Son muchos los amigos y conocidos que la policía local tiene entre los funcionarios y la impresión que se respira en la prisión es que Raquel Gago va a salir indemne de esto.

Cargando contenidos...

Una Raquel Gago que desde que consiguió la libertad bajo fianza permaneció en Madrid en casa de su hermano, militar de profesión. Ahora, según las mismas fuentes, estaría residiendo en Gijón.