La situación tras el 20-, el caso de la Serna
Basardilla, el refugio de Gómez de la Serna
El diputado no vuelve por su casa de campo desde el 9 de diciembre, el día que EL MUNDO destapó las actividades del comisionista / «El último día se pasó casi dos horas hablando por el móvil y se movía nervioso», relatan los vecinos
'La Casa de los Catalanes'-Teresa Sanz Viejo
Su casa, en el número 25 de la calle del Fresno, permanece cerrada a cal y canto. Unas gruesas chapas metálicas protegen las dos puertas de acceso y el portón próximo por el que se accede a las dos fincas que rodean el jardín.
Las contraventanas cerradas demuestran que por allí no ha vuelto el diputado que disfrutó de este refugio la primera semana de campaña electoral. Dicen que «ni ha vuelto, ni se le espera». «Lo próximo que veremos será el cartel de ‘Se vende’. Y si no, al tiempo», apunta un paisano.
En el pueblo, donde se le ha visto «muy poco», antes se referían a él como ‘el diputado’. Ahora le llaman ‘el comisionista’, tras conocerse las actividades extraparlamentarias del madrileño que hace un par de años adquirió esta casa a 15 kilómetros de la capital segoviana.
A Gómez de la Serna le disgustaron los pasquines que un día, mediada la campaña electoral, aparecieron ‘decorando’ varios sitios visibles, como los contenedores de basura, a los que acuden los cerca de cien vecinos fijos y en algunos muros de piedra, incluidos los de su casa.
«No sabemos quién los colocó», asegura su alcalde, el socialista Francisco González Nicolás que preside una corporación integrada por 3 miembros del PSOE y dos del PP. Las últimas elecciones municipales dieron la vuelta a los resultados anteriores, 3 del PP y 2 del PSOE.
El texto de aquellos pasquines, que algunos muestran y guardan «como recuerdo», pide a su ilustre vecino que reparta «como un Robin Hood moderno» lo que se llevó. El reelegido diputado por Segovia considera la colocación de los pasquines en la misma puerta de su casa como «un hecho absolutamente inclasificable», que viola su intimidad, dijo en declaraciones a EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN.
Si hasta ahora el diputado había pasado desapercibo en el pueblo de la sierra segoviana, con 167 habitantes censados, ahora todos se preguntan si volverá a Basardilla y se dejará ver.
«Antes ni lo conocían; no hacía vida por aquí, pero ahora, ahora, con todo lo que ha ido saliendo… ¡le tienen curiosidad!», reconocen en el Ayuntamiento.
El último día que sus vecinos le vieron en las calles de la parte vieja de Basardilla, donde se hallan las dos fincas de su propiedad, fue el 9 de diciembre; el mismo día que el diario EL MUNDO destapó las actividades de Gómez de la Serna. Ese día madrugó. A las ocho de la mañana de un día soleado, el diputado hablaba por el móvil paseando calle arriba y abajo. «Estuvo colgado del teléfono más de hora y media», señala uno de sus vecinos más próximos. «Cuando volví de dar de comer al ganado, seguía agarrado al móvil y pensé: ¡Vaya: en campaña sí madruga!; se estará ganando el jornal», dice este vecino sonriendo.
Poco después, el vecindario escuchó en las radios la noticia que publicaba EL MUNDO. «Comprendí porque hablaba tanto rato y se movía con tantos nervios», apostilla.