Economía

La renta vitalicia media que pagan los seguros en la Comunidad se sitúa en 413 euros al mes frente a los 526 euros en España

Las empresas contratan las rentas vitalicias colectivas y los beneficiarios del producto son sus empleados

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ICAL

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El sector del seguro entrega una paga media de 413 euros al mes en Castilla y León a personas hasta que fallezcan frente a los 526 euros en España. La renta vitalicia es una operación financiera y actuarial por la que es posible garantizar a un beneficiario el pago de una cantidad periódica durante toda su vida. Es decir, una póliza que asegura unos ingresos periódicos a una personas independientemente del tiempo que pueda llegar a vivir y de la fluctuación de los mercados. La renta se recibe después de que la personas haya entregado una determinada cantidad de ahorro a una entidad aseguradora.

La cuantía de la renta vitalicia media en la Comunidad está por debajo de la mitad de la jubilación que percibe un castellano y leonés de la Seguridad Social, que se sitúa en 936 euros, según un estudio de la Memoria social del seguro 2014 que elabora la patronal del sector, Unespa. Por lo tanto, el importe de la prestación promedio equivale a un 44 % de la prestación pública frente al 53 % en el conjunto nacional.

La base de la renta vitalicia es el principio de que, aunque no se puede prever la muerte o la supervivencia de un individuo concreto, es posible prever la esperanza de vida global de una generación o cohorte de individuos nacidos en el mismo año. Por tanto, las operaciones de seguro equilibran o compensan la supervivencia más allá de lo previsto de algunos integrantes de esos colectivos con la infrasupervivencia de otros.

Las rentas vitalicias colectivas son las surgidas en el marco de los esquemas de previsión complementaria. Esto es, en entornos de ahorro-previsión generados en el marco de las relaciones laborales. Gracias a las rentas vitalicias, los trabajadores ahorran de forma conjunta y perciben en el momento de su jubilación una pensión de por vida cuya cuantía varía en función del ahorro acumulado que se adscribe a cada uno.

Las empresas contratan las rentas vitalicias colectivas y los beneficiarios del producto son sus empleados. La mayor parte de las compañías que constituyen estos programas de ahorro-previsión se encuentran ubicadas en Cataluña (33,3 %), Madrid (32,8 %) y Asturias (23,5 %). En cambio, se trata de un producto residual en Castilla y León, puesto que solo supone el 0,1 % del total.

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Sin embargo, los perceptores de dichas rentas vitalicias –es decir, los antiguos trabajadores– no residen necesariamente en la misma comunidad autónoma donde se encuentra la sede central de su antigua empresa. La dispersión se hace patente puesto que un 20,3 % vive en Cataluña; en Madrid otro 14,2 %; en Asturias el 11,7 %, y en Andalucía un 10,2 %.