Economía

Tartalia pide que se anule la venta de Elgorriaga y embargos por 500.000€

Dice que durante la auditoría hicieron «un acto de fe» y había «irregularidades muy serias»

Julio Mañas, entre los abogados Javier González y Alfonso Coronel de Palma.-A.G.

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Antonio García

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Dos semanas y media después de que Luis Presa y Mercedes Morán rompieran unilateralmente con Tartalia el preacuerdo para la compra de Elgorriaga, la empresa madrileña presentó ayer en los Juzgados de Ávila una querella contra ambos por un supuesto delito de estafa y «posible frustración de ejecución respecto a los acreedores».

Así lo explicó ayer a la puerta de los juzgados, Alfonso Coronel de Palma, uno de los dos abogados de Tartalia y de Milagritos Compañía Hostelera, S.L., la empresa que se iba a hacer con el 66% de las acciones de la galletera abulense, quien solicitó como medida cautelar «la suspensión de la venta» para «evitar que la estafa se consume». Además, sostuvo que «lo ideal» sería que «se evitara esta acción tan profundamente torticera».

Igualmente, entre las medidas cautelares, los abogados han solicitado «los embargos respectivos para afianzar las cantidades de responsabilidad civil» por valor de medio millón de euros.

Según Coronel de Palma, en este caso considera que se ha «incumplido gravemente un preacuerdo en el que estaba incorporado un contrato de compraventa». Desde su punto de vista, se ha producido «una fraudulenta doble venta».

Y todo ello, pese a que Presa y Morán sostuvieron la semana pasada que, además de estar «plenamente legitimados» para renunciar al acuerdo definitivo con Tartalia, la querella «carecía de todo fundamento». Además, acusaban a la empresa madrileña de no cumplir condiciones del preacuerdo.

No pensaba lo mismo el representante de Tartalia y responsable de la negociación, Julio Mañas, que la semana pasada desveló a este periódico cómo Presa le habría pedido en negro 400.000 euros por el 66% de las acciones que pretendían adquirir. A ello se sumaba, según dijo ayer en los juzgados unos contratos profesionales «de primer nivel y potentes».

Por ello, considera que «existen razones económicas detrás» de la renuncia a cumplir el preacuerdo con Tartalia, ya que «pensaban obtener una mayor recompensa económica por las acciones».

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Tras señalar que Tartalia se siente «moralmente estafada», se refirió a la auditoría interna que realizaron a Elgorriaga durante los dos meses de estudio de sus cuentas. En este sentido reconoció que habían hecho «casi un acto de fe en muchos temas», ya que, entre otras cosas, no se les facilitaba información comercial. «Ahora me explico por qué», comentó, para señalar que «había irregularidades muy serias» que habían tratado de «obviar con el ánimo de sacar la operación adelante».