Diario de Valladolid

PREMIOS LA POSADA / LO MEJOR DE NUESTRA TIERRA

«La hospitalidad hidalga es el mejor servicio a nuestra tierra»

Alberto Cándido López Duque, se llevó el Premio a la Trayectoria

Los premiados posan en la foto de familia con el presidente de la Junta, la ministra de Agricultura, la consejera de Cultura y Turismo, el alcalde de Valladolid, los presidentes de las diputaciones y el director y el presidente de El Mundo de Castilla y L-REPORTAJE GRÁFICO:J.M.LOSTAU / PHOTOGENIC / JAVIER ÁLVAREZ

Los premiados posan en la foto de familia con el presidente de la Junta, la ministra de Agricultura, la consejera de Cultura y Turismo, el alcalde de Valladolid, los presidentes de las diputaciones y el director y el presidente de El Mundo de Castilla y L-REPORTAJE GRÁFICO:J.M.LOSTAU / PHOTOGENIC / JAVIER ÁLVAREZ

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E.N.G.
Valladolid

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Alberto Cándido López Duque, segunda generación de la célebre estirpe de mesoneros segovianos, ensalzó ayer «la entrega total» de los profesionales de la restauración, la gastronomía y el turismo de Castilla y León, que con su esfuerzo diario demuestran gratitud a esta tierra generosa. «Éste es el mejor servicio que podemos aportar a nuestra tierra, a la que tanto debemos», aseveró el empresario, de 82 años, reconocido por su fértil trayectoria en esta edición de los premios La Posada.

Con humildad, en un discurso «salido del corazón» y pronunciado con ímpetu y en plural para dejar claro que hablaba como portavoz de todos los premiados, López Duque elogió a los cocineros, bodegueros, productores y empresarios turísticos. Y también a la Junta por las marcas ‘Castilla y León es Vida’ y ‘Tierra de Sabor’, los dos paraguas desplegados para impulsar la industria agroalimentaria y la Comunidad como destino de viaje. «El mejor esfuerzo que podemos prestar a nuestra Comunidad promocionando su buen nombre, ofreciendo nuestra hospitalidad hidalga y espléndida», apostilló quien ha llevado por medio mundo el nombre de su ciudad natal.

Heredó la pasión por la cocina de su progenitor, Cándido López Sanz, Mesonero Mayor de Castilla, quien inventó el ritual de trinchar el cochinillo con el filo del plato para lanzarlo a continuación al suelo. YAlberto no sólo perpetuó aquel legado, sino que engrandeció el prestigio y la fama del restaurante.

«Muchos de los empresarios que estamos aquí ingresamos en nuestras diferentes profesiones en nuestra juventud, dedicando todo lo mejor de nuestra vida», confesó el segoviano, hijo y padre de Cándidos, que con apenas diez años arrimaba el hombro en el negocio familiar, instalado hoy en el mismo edificio a la vera del Acueducto.

Él, como sus compañeros de palmarés, supo desde pequeño la importancia de poner en práctica aquello de «hacer camino al andar», indicó ayer, parafraseando a Antonio Machado, poeta que, precisamente, durante su estancia en Segovia, ocupó mantel y tertulia en las salas de la plaza del Azoguejo.

También recordó a Miguel Delibes, «uno de los más insignes escritores de la lengua española» que da nombre al auditorio donde ayer se entregaron estos premios. Tal y como recordó el restaurador, el autor vallisoletano «era un gran aficionado a nuestra gastronomía». «De hecho, en los rotativos de la época publicaba trabajos en los que en muchas ocasiones promocionaba nuestra riqueza gastronómica y vitivinícola», matizó.

Al «honor» de hablar «en nombre de todos los premiados», el restaurador sumó el de un reconocimiento que lleva la marca de La Posada, un suplemento «que desde hace muchos años se ha ganado el prestigio» y que «hace llegar a sus lectores el esfuerzo en pro de la calidad».

«De nuestros fogones y asadores. De nuestras bodegas que ofrecen sus mejores vinos, y han conseguido referencias a nivel mundial. De la hospitalidad de nuestro turismo rural, que ofrecen rincones, valles, paisajes, y antiguas piedras de nuestros pueblos, muchos de ellos ignorados. Y de la gran calidad de los productos de nuestra tierra, sin los que nosotros los restauradores y viticultores no tendríamos razón de ser. Todos ellos son recogidos por este excelente diario y ofrecidos para conocimiento de sus numerosos lectores», agregó el premiado.

«Buena parte de estas empresas son un eslabón de un gran patrimonio empresarial que han recibido de sus antepasados y que continuarán las siguientes generaciones, como es el caso de muchas de las que han sido premiadas hoy», añadió López Duque, antes de despedirse con una promesa:«continuaremos trabajando en pro del engrandecimiento de nuestra Castilla y León».

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