ENTREVISTA CONSEJERA DE AGRICULTURA
«Importa que cada OPA anteponga el interés del agricultor a los suyos»
Milagros Marcos, consejera de Agricultura. Parece claro que Agricultura y Familia tienen poco o nada que ver, pero Milagros Marcos (Palencia, 1965) ve similitudes: «Se trabaja muy directamente con las personas, sobre todo del medio rural»

Milagros Marcos.-J. M. Lostau
Aún está colocando los cuadros en su nuevo despacho, pero ya ha tenido que hacer frente a la crisis del sector lácteo, con división sindical incluida, y a la venta de Elgorriaga. Y lo que se le avecina, como el fin de las cuotas de la remolacha. Pese a todo, Milagros Marcos, no se arruga. «Es cuestión de adaptarse», asegura.
Pregunta.- El suyo ha sido un cambio tan radical de la gestión del día a día en una Consejería como la de Servicios Sociales y Familia a la de Agricultura. ¿Cuál ha sido la mayor dificultad con la que se ha encontrado y qué es lo que más le está costando?
Respuesta.- Es cuestión de adaptarse, de estar abiertos a conocer nuevas materias, a trabajar con un tipo de colectivos totalmente diferentes, aunque al final tienen muchos puntos en común. Se trabaja muy directamente con las personas, sobre todo con las que la viven en el medio rural. En el ámbito social había una coordinación muy directa con el ámbito rural y ayuda la experiencia previa. En materia de gestión, consiste en seguir la línea de organización, de optimización de procedimientos y simplificación administrativa que en el área anterior ya estaba implantada.
P.- En política se les da un mínimo cien días para analizar su gestión. Usted no ha tenido ni siquiera diez minutos ya que se ha encontrado de sopetón con el primer gran conflicto, el del sector lácteo, que es de los más importantes que ha tenido Castilla y León, por lo que se juega. ¿Está solucionado ya? ¿Cree de verdad que las explotaciones ya no corren el peligro que parece se cernía sobre ellas?
R.- Hay dos partes dentro de este conflicto, una coyuntural y otra estructural. De hecho, hemos visto que cada cuatro años surge una crisis en el sector lácteo y lógicamente cuando surge la crisis hay que abordarla con carácter inmediato, buscando soluciones a los ganaderos que, de un día para otro, pueden tener riesgo de que no se les recoja la leche. Eso es lo que hemos estado haciendo todo este verano, buscando acuerdos entre las empresas y los ganaderos. Luego están ayudas puntuales como son las ayudas europeas o estatales, pero es cierto que el sector necesita de cambios estructurales. En el ámbito nacional se ha trabajado con el Ministerio para buscar un acuerdo que repercutirá y beneficiara a los ganaderos de Castilla y León, a los tres agentes de la cadena de valor. Y, por nuestra parte, ayudar a que el sector productor sea más fuerte y tenga más capacidad de resitir ante estas eventualidades. Desde la Comunidad se ha hablado con todos los agentes para que se implemente y sea efectivo el acuerdo nacional en la región. En el Consejo Agrario, además, hemos acordado con las organizaciones y cooperativas trabajar para crear una o varias organizaciones de productores fuertes de modo que tengan capacidad para concentrar oferta, transformar y almacenar para que no tengan que vender a cualquier precio precio y puedan negociar.
P.- Ha dicho una o varias organizaciones de productores. ¿La apuesta inicial no era constituir una OP única en Castilla y León?
R.- Se está hablando de cuál va a ser el mejor modelo y habrá que ver la cantidad de producto que se puede concentrar y ver si al final deciden que puede haber dos modelos alternativos. Lo que queremos es que haya capacidad de negociación, si es una o tiene que haber dos porque ellos estén cómodos... Lo que hace falta es que les aporte valor a los ganaderos y a las cooperativas actuales. Es un instrumento que debe dar respuesta y capacidad negociadora a los propios ganaderos.
P.- ¿Eso supondría revitalizar las dos OPL actuales?
R.- Ahora mismo lo que se ha visto es que ante la crisis no ha habido una respuesta sólida por parte de los instrumentos que teníamos. Se está viendo cuál es la mejor fórmula para que cada cual mantenga su propio estatus pero que haya una organización fuerte que les aporte ese valor. Por tanto, les estamos ayudando a definir la fórmula jurídica y administrativa para que salga de ellos el modelo y decidan en el que están más cómodos, de abajo a arriba.
P.- ¿Cómo va a convencer a los ganaderos? Ha habido proyectos fallidos en Castilla y León en este sentido y el sector reconoce que es un empeño complicado. ¿Es viable una formulación mixta?
R.- Sí, se trata de que sean ellos los que decidan cuál es la mejor fórmula, que no sea intervencionista y que les aporte valor añadido, sea de forma independiente o asociados en cooperativas. Hay que garantizar contratos estables. Les estamos ayudando en ese camino.
P.- Acaba de reconocer que no ha habido una respuesta sólida. ¿No cree que el Ministerio ha actuado a golpe de ‘Marcha Blanca’ para buscar una solución, que más bien parece un parque y no una definitiva?
R.- La solución definitiva tiene como base fundamental la reestructuración del sector para evitar que vuelvan a ocurrir estas cosas.
P.- Pero, Castilla y León no es Francia y se caracteriza por contar con explotaciones pequeñas. El mensaje es ¿o te agrupas o desapareces?
R.- No, no. Los propios ganaderos de forma independiente, sea el tamaño que sea, pueden estar en la organización de productores. De forma independiente o de forma colectiva, los que ya están en cooperativas.
P.- ¿El acuerdo que se ha cerrado no queda al albur de las industrias lácteas y distribuidores. Cómo se va a conseguir que vayan a pagar más si pueden comprar más barato?
R.- No tiene una solución sencilla. Hay que poner en valor que, por primera vez, ha habido un compromiso de las tres partes que, en principio, nadie tiene que poner en duda. Es importante que se haya hecho a nivel nacional, que la industria y la distribución entiendan que si el producto está más próximo y es de calidad, como el de Castilla y León, no supone más coste. En Castilla y León no se ha vendido leche al precio de otras comunidades menos competitivas. Se trata de buscar el equilibrio entre los tres agentes y que haya contratos estables, que nadie pierda y no haya posiciones dominantes.
P.- Cuando habla de reestructuración eso quiere decir, en este caso, ¿menos ganaderos y más producción?
R.- No, no..., lo digo en el sentido de la organización.
P.- Hay organizaciones que ya han denunciado incumplimientos del acuerdo lácteo y han amenazado con dar nombres.
R.- Estamos especialmente vigilantes en todos aquellos contratos de los que tenemos conocimiento. Si se nos traslada información actuamos inmediatamente, como hemos hecho este verano. Estamos trabajando con el Ministerio para tener esa información lo antes posible. En paralelo, trabajamos para poner en marcha cuanto antes el Observatorio de Precios que, sin ninguna duda, contribuirá a dar mayor transparencia, junto a otra figura como el Defensor de la Cadena que desarrollaremos también.
P.- La crisis láctea ha destapado una cierta división en el campo. ¿Teme que la interlocución con todos los sindicatos agrarios que se venía manteniendo hasta ahora se pueda romper?
R.- Nosotros seguimos manteniendo interlocución con todas las organizaciones agrarias, exactamente igual. Es un conflicto entre dos partes, que se ha trasladado a nivel nacional y se ha visto también en Castilla y León. Aunque estoy segura de que las organizaciones velan por los ganaderos y los agricultores y por su bien es ventajoso que haya una relación razonable, sin grandes distancias, salvando la ideología, y con consenso en los grandes temas.
P.- ¿Cree que los sindicatos agrarios necesitan una reestructuración? No hace tanto había quién apostaba solo por dos grandes sindicatos fuertes.
R.- No depende de la voluntad de la administración, pero lo importante es que los agricultores y ganaderos estén cómodos con sus representantes y se sientan representados por aquellas personas que han elegido. Insisto, lo importante es que todas y cada una de las organizaciones que existan antepongan los intereses de los agricultores y los ganaderos a los suyos propios y que haya voluntad de acuerdo, de diálogo y de entendimiento para los grandes temas porque es la forma de encontrar soluciones, sino es complicado.
P.- En el caso de Castilla y León, ¿cree que un posicionamiento de Comunidad en el tema lácteo como ocurrió con la PAC hubiera evitado esta ruptura sindical?
R.- Creo que no es un tema de Comunidad es un tema que hemos visto a nivel nacional, un tema que estaba latente. Yo no tengo memoria histórica, pero estoy segura que lo van a resolver porque no hay otra alternativa
P.- ¿La administración ha dado algún toque de atención? Al fin y al cabo afecta a la interlocución institucional y la mejor demostración es que Asaja, la organización mayoritaria, no estuvo en el último Consejo Agrario.
R.- Desde la Consejería lo que se intentado es que la línea de trabajo que se marcó en el último Consejo estuviera apoyada por todas las organizaciones y así fue. Asaja envió un escrito sumándose al acuerdo de la OP. Realmente, lo que me preocupa es que el trabajo se siga haciendo. Sería más cómodo con todos en la mesa y en un entorno más amistoso, sin ninguna duda. No podemos consentir que esto interfiera en el funcionamiento regular de las medidas que se adopten desde la administración ni de la líneas de trabajo que se pongan en marcha, bien sea en el tema lácteo o en otros. Hasta hoy no han interferido y seguimos manteniendo relación con cada una de las organizaciones con absoluta normalidad, a pesar del distanciamiento entre ellas.
P.- Otro de los temas de actualidad es el nuevo PDR. ¿No debería el Ministerio pagar lo que debe del actual antes de poner en marcha uno nuevo?
R.- Está pagando lo que debe a medida que se va certificando.
P.- ¿Ya no debe nada?
R.- Se ha generado la última cantidad esta semana y se han incorporado este año más de 75 millones de euros. Se han ido haciendo los pagos y con la incorporación de los últimos 17 millones se cierra definitivamente el programa 2007-2013 que finaliza el 31 de diciembre.
P.- Pero, faltan por ejecutar todavía 88 millones de euros.
R.- Son cosas diferentes. Quedan los grupos de acción local, que están presentando justificaciones ahora y se pagarán tras la aprobación del Consejo de Ministros. Somos la Comunidad que menos porcentaje le queda por ejecutar del PDR actual.
P.- La Comunidad cumple a rajatabla, quien no cumplía, al menos según se denunciaba desde la Consejería, era el Ministerio.
R.- Las incorporaciones se han venido realizado y produciendo los ingresos.
P. - En concreto en el caso del PDR, se ha rebajado mucho la crítica al Ministerio.
R.- Bueno, porque empezaron a llegar los ingresos. Hubo desacuerdos, se habló y se resolvió. Lo importante es que ahora mismo se va a ejecutar el 100% del PDR. Quedan 88 millones cofinanciados que corresponde a grupos de acción local y otros 30 de Seiasa.
P.- Hay nuevo PDR y ustedes quieren hacer efectivas las nuevas líneas a finales de año. ¿Cuánto se ha dejado Castilla y León en las negociaciones con Bruselas?
R.- Una negociación es una negociación. En la remolacha tenemos doble financiación, por un lado están las ayudas de la PAC y, por otro, las del PDR. Entre una cosas y otras los agricultores pueden llegar a tener 900 euros por hectárea.
P.- ¿Los requisitos que se han incorporado por parte de Bruselas no van a complicar que un agricultor cobre esa cantidad?
R.- Intentamos que hubiera un complemento por la limpieza de la remolacha y la dirección general de Medio Ambiente no entiende que se pueda subvencionar ya que dan por hecho que es una obligación. Se ha permitido en zonas con poca producción, pero no en las grandes como la nuestra. Era un tema clave porque paralizaba la aprobación de todo el PDR y nos exigía empezar la negociación. Eso quiere decir que igual que hay otras ocho comunidades que siguen sin PDR, perdíamos la financiación del año 2014 y nos obligaba a empezar de nuevo todo el proceso.
P.- Su capacidad de gestión la ha dejado demostrada en su paso por la Consejería de Familia y ahora llega a una Consejería con unas bases y unos programas ya fijados, como Agrohorizonte 2020, fruto también de una gran gestión. ¿Qué objetivos se marca en esta legislatura, dar continuidad al trabajo ya realizado o tiene en mente algún otro programa para reactivar el mundo agrario?
R.- Son cuestiones compatibles. Aprovechar lo bueno que se ha hecho como el Agrohorizonte 2020 o la Estrategia de Alimentación y el desarrollo de la propia Ley Agraria y abordar una línea de trabajo que impulse al sector productor, además de una mayor coordinación con el sector de la transformación y de la industria agroalimentaria, a traves de una Plataforma de Competitividad en Castilla y León. Se trata de aprovechar las sinergias de las industrias transformadoras y que el sector productor se adapte a producir, a transformar de un modo diferente. En definitiva, una mayor coordinación entre los agentes de la cadena de valor.
P.- ¿El reto de la agroalimentación es la transformación?
R.- Creo que la materia prima debe ser adaptada a las necesidades de la agroalimentación, respecto a determinados tipos de cereales y productos que no se está cultivando o transformando en Castilla y Leon y que ahora se necesitan y se importan. Hay que adaptarse para ser los suministradores de todas nuestras industrias. Por tanto, potenciar el campo es el principal objetivo sin ninguna duda, pero que esa producción tenga su garantía de salida, si puede ser en la propia Comunidad, potenciando las industrias para que utilicen este tipo de productos. Y, logicamente ayudandolas a posicionarse en el mercado y salir fuera de la Castilla y León y del país.
P.- Uno de los objetivos siempre es la incorporación de jóvenes. ¿Qué es lo que se está haciendo mal? ¿Por qué los jóvenes no se incorporan al campo?
R.- Sí se están incorporando, aunque es cierto que, aunque cada vez hay más jóvenes, tenemos que ser capaces de hacerlo más atractivo.
P.- ¿Cómo se hace eso? No parece que sea solo con ayudas.
R.- No, es verdad. Las ayudas solas no sirven para atraer jóvenes al campo. Se hace invirtiendo en modernización de las explotaciones, con contratos estables y una garantía de rentabilidad desde el primer momento; ayudándoles en líneas de investigación y con formación adaptada a las necesidades. Es decir, con un paquete de medidas que haga la incorporación lo más atractiva posibles. Hay sectores como el vitivinícola que está captando un mayor número de jóvenes y mujeres y, también, la ganadería. Lógicamente hay que seguir apostando por ello porque la realidad es que el sector necesita rejuvenecerse y, como decía, no es solo dar ayudas.
P.- En este sentido, usted fió en su comparecencia en las Cortes el desarrollo de la Ley Agraria a los próximos dos años. Hay mucho aún por desarrollar, ¿para cuándo el Fondo de Tierras?
R.- Se está trabajando y priorizando, entre otras cosas, ese Fondo de Tierras. La Ley tiene un recorrido importante, y ahí se marcará esa prioridad de los jóvenes para el acceso a las ayudas y distintas líneas que faciliten su incorporación. El Decreto de pastos y el Fondo de Tierras serán los próximos en salir adelante.