Diario de Valladolid

Medioambiente

Medio Ambiente estudia la implantación de un sistema para que los damnificados por ataques de lobos “cobren cuanto antes”

El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, visita el monte pinar de Navafría en el Parque Natural de Guadarrama.-ICAL

El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, visita el monte pinar de Navafría en el Parque Natural de Guadarrama.-ICAL

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ICAL

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El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, avanzó hoy que su departamento estudia qué sistema permitirá a los ganaderos damnificados por los ataques de lobos cobrar cuanto antes por responsabilidad patrimonial y la “cantidad justa” que les corresponde al año, algo que abordará con las organizaciones profesionales agrarias.

Durante una visita al monte pinar de Navafría (Segovia), en el Parque Natural de Guadarrama, el consejero recordó que el objetivo de la Junta es “armonizar” el equilibrio entre la protección del hábitat del lobo como recurso natural y turística y la gestión ganadera, teniendo en cuenta la Directiva Hábitat, que impide su caza al sur del Duero. No obstante, añadió que, de forma excepcional, “si en una determinada zona la cabaña ganadera resulta atacada por una manada que precisa un control excepcional, también se analizará”.

Suárez-Quiñones abordó también la solicitud de los agricultores de adelantar la quema de rastrojos, una competencia de la Consejería de Agricultura y Ganadería, salvo que ésta se produzca a menos de 400 metros de masas forestales. “La quema no la prohíbe la normativa de la Comunidad, sino que se encuentra dentro de las condiciones de la PAC. Eso no quiere decir que por parte de Agricultura se pueda autorizar de forma excepcional por situaciones de plagas y con una serie de condicionantes”, espetó el consejero, que añadió que “son las exigencias de la PAC y la normativa europea las que ponen las excepciones de la quema o no quema de rastrojos”.

Por último, preguntado por los problemas de arsénico en el agua de Lastras de Cuéllar (Segovia), sostuvo que se ha efectuado un trabajo “intenso” para solucionar esta cuestión, “que se ha reducido de decenas de lugares” con altos índices “a cuatro”. “Trabajamos para su desaparición. La solución está próxima al cien por cien”, concluyó.

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