POLÍTICA
«Si Herrera no hubiera tenido dudas, habría sido insensible al mensaje de los ciudadanos»
Entrevista a Silvia Clemente, presidenta de las Cortes. Anuncia un nuevo modelo para dar cabida a las propuestas ciudadanas en las comisiones parlamentarias.

Silvia Clemente, presidenta de las Cortes.-Pablo Requejo
Es su noveno día de trabajo en el despacho de la Presidencia de las Cortes, al que ya ha dado su toque personal, como si fuera una metáfora de lo que quiere hacer esta legislatura en la institución. Silvia Clemente (Pedraza, Segovia, 1967) salta del campo del Ejecutivo a la arena del Legislativo, dispuesta a dar un «vuelco» a la institución y acercarla al ciudadano. La ex consejera de Agricultura se moja y fija opinión en el debate de la regeneración política y en la situación que atraviesa su partido.
Pregunta.– El presidente Herrera la ha definido como la artífice de la modernización del campo. ¿El Parlamento necesita lo mismo?
Respuesta.– Son temas diferentes. El campo es el sector más modernizado de la historia, aunque es verdad que en esta última legislatura hemos introducido muchas técnicas de comercialización, de innovación, también de acuerdos, que es otra forma de modernizar. Este Parlamento es joven y lo que más necesita es el conocimiento por parte de los ciudadanos.
P.– Ésta va a ser la legislatura de las reformas de la regeneración y la transparencia. Empecemos por la del Estatuto. ¿Sobran procuradores?
R.– No le podría decir si hay muchos o pocos. Representan al territorio. ¿Esa representación se puede llevar con menos procuradores? Sí, se pueden determinar menos en el Estatuto. No creo que hubiera problema en analizar esta cuestión, pero tampoco tengo una idea preconcebida.
P.– A propósito del número, y puesto que se ha producido un empate técnico entre el PP y el resto de grupos juntos, ¿se plantea aprovechar esa reforma para fijar número impar?
R.– Lo que hay que regular es el empate; es más fácil que determinar el número, porque ése sí está ligado a la población. Hay que estudiarlo.
P.– Hay Grupos que han propuesto dedicaciones exclusivas para todos los procuradores. ¿Lo comparte?
R.– En Castilla y León hemos definido un modelo que permite a los procuradores trabajar, con garantía de apoyo económico para poder pagar los gastos que conlleva la labor parlamentaria. Es el mejor modelo que se ha desarrollado en España, con un equilibrio entre el servicio y el coste. No es necesario llevarlo a un nuevo concepto de salario.
P.– Sin embargo, los ciudadanos no sabemos cuánto cuesta. En páginas web de otros parlamentos sí están accesibles las retribuciones de cada procurador por conceptos. ¿Se compromete a impulsar una reforma así?
R.– Por supuesto. Compararemos nuestra web con las mejores, y la haremos mejor que las mejores.
P.– ¿Ello incluye cuánto percibe cada procurador por conceptos?
R.– Por supuesto. Si las mejores webs tienen todos los datos, nosotros incorporaremos más que faciliten una mayor transparencia. Si además de lo que percibe cada procurador por dietas, podemos colgar su declaración de la renta y el vehículo del que dispone, aquí no hay ningún problema en que se sepa lo que tenemos, porque todo está declarado. Los ciudadanos tienen que conocerlo.
P.– ¿Admite que ha habido opacidad en estas Cortes?
R.– No lo sé. Me he dedicado a trabajar en la Consejería de Agricultura y Ganadería en los últimos ocho años, y no he mirado cómo era de transparente.
P.– Otra propuesta en la que coinciden varios Grupos, incluido el suyo, es limitar los aforamientos de los procuradores. ¿Lo ve con buenos ojos?
R.– En realidad, un aforamiento lo único que hace es determinar un tribunal de justicia y no encuentro que haya, ni debe haber, grandes diferencias entre un juzgado de Instrucción, el Superior, o el Supremo. Que ser juzgado ante otra instancia se considere un privilegio me parece ofensivo, porque entiendo que la administración de justicia es igual para todos. Se ha caído en la demagogia.
P.– ¿Ya tiene definido el número de liberados para la nueva legislatura?
R.– En este momento no hay una cifra. Lo que se está haciendo es analizar las necesidades de cada Grupo y hacerlo en proporción a la representación que se ha obtenido. Eso podría determinar que el número sea mayor.
P.– ¿Es partidaria de dar cabida en la Mesa a más Grupos para reflejar la pluralidad del hemiciclo? ¿Debe ser de seis o de ocho miembros?
R.– La Mesa es un órgano netamente jurídico y no político. Es bueno que refleje la composición actual del parlamento, pero necesitamos un análisis de legalidad para cualquier modificación, que he encargado a los servicios jurídicos, y para garantizar que se pueden llevar a la práctica todos los acuerdos. No le puedo avanzar el número.
P.– ¿Es favorable a la limitación de mandatos para las Presidencias de la Junta y las Cortes, y las Portavocías de los Grupos?
R.– Me parece bien que haya una limitación en la presencia de una misma persona en las instituciones. Estás un tiempo determinado, desarrollas una labor y llega un momento en que es razonable y saludable que sea otra persona la que llegue con nuevas ideas y más energía. ¿Los portavoces? Es una figura donde la oratoria prolongada puede dar más experiencia.
P.– Diferenciaría entre cargos más institucionales y el resto.
R.– Claro; un portavoz realiza unas funciones muy similares ocho años antes y ocho después.
P.– El acuerdo de su partido con Ciudadanos fija la prohibición de que una persona ocupe la misma Consejería más de ocho años. Desde su experiencia como consejera, ¿no implica esto despreciar los conocimientos adquiridos sobre un área concreta?
R.– Eso es así. ¿Qué hay que primar? ¿La llegada de alguien con nuevas ideas o la experiencia como garantía de que consolidas lo que has puesto en marcha? Yo creo que la idea de renovación tiene que referirse a los mismos cargos, porque una persona puede ser útil y aportar el bagaje adquirido en otros puestos a un proyecto o institución nueva, que podría ser mi caso. Eso es bueno.
P.– A los políticos, ¿les han arrollado las demandas ciudadana? ¿Han tenido que tirarles de las orejas para que reaccionaran?
R.– Es una conclusión difícil de leer. Los ciudadanos nos están diciendo que seamos muy sensibles a todas sus necesidades, no sólo a las de siempre. Y nosotros tenemos que llegar a estos niveles de reformas para darles una respuesta. La renovación debe referirse a los puestos de responsabilidad, no a la política, que también es una profesión. No se puede entrar cuatro años y marcharte, porque entonces no habría una profesión política.
P.– Tiene una opinión diferente a otros compañeros de partido. Estoy recordando las palabras del portavoz de la Junta [José Antonio de Santiago-Juárez] al defender que «no hay que ser profesional de la política, sino profesional en política».
R.– No sé muy bien lo que querría decir. Lo que tengo claro es que los políticos debemos sentir la política como una profesión, no que haya profesionales de la política, que es muy diferente. Se ha denostado la palabra, pero yo no huyo de ella, porque me creo que quiero servir a los ciudadanos desde la política. Si no, trabajaría en mi puesto de funcionaria.
P.– Dijo en su toma de posesión que quería abrir la Cámara a los ciudadanos. ¿De qué manera? Porque ahí está la Iniciativa Legislativa Popular, cuyos requisitos se han flexibilizado, sin mucho éxito.
R.– Tampoco he podido trabajar en esto, pero estoy pensando en utilizar las posibilidades que nos brindan las Cortes y abrir, informar, divulgar a través de todos los canales, para que los ciudadanos puedan ejercer iniciativa legislativa, llegando a todas las entidades asociativas. Los colectivos no sólo tienen que sentarse con las Consejerías o los Ministerios. Voy a diseñar un modelo de acercamiento a través de las comisiones parlamentarias, que no tienen que ser sólo para analizar las iniciativas de los grupos, sino también de los colectivos sociales.
P.– Se ha comprometido a dar voz a los municipios. ¿No choca esa idea con el pacto que acaba de firmar el PP con C’s, excluyendo del hemiciclo a alcaldes de grandes ciudades?
R.– No tiene nada que ver. Yo he planteado que se pueda desarrollar como iniciativa legislativa la que provenga de los 2.248 ayuntamientos. Pretendo que los alcaldes tengan voz sin ser procuradores.
P.– En la PNL sobre regeneración que el PP presentó al final de la pasada legislatura, planteó ampliar a enero y julio los periodos de sesiones.
R.– Si estamos de acuerdo, a mi me parece que trabajar todos los días durante todo el año es lo que hace todo el mundo.
P.– El PP de Castilla y León se ha comprometido a promover en el ámbito nacional el debate hacia un sistema de listas abiertas y primarias. ¿Le gusta ese modelo?
R.– Me parece perfecto. En Castilla y León hemos sido muchos los que hemos hablado de primarias y de que haya una elección de los candidatos lo más directa posible. Las decisiones tienen que ser lo más democráticas, también en los partidos.
P.– ¿Ha tomado nota la dirección nacional de su partido del mensaje que le dieron los ciudadanos el 24-M?
R.– Se está tomando nota, y es fundamental, porque los cambios que ha introducido Rajoy han supuesto la incorporación de personas nuevas, desde diferentes lugares del territorio y con sensibilidades distintas; y se están anunciando medidas de carácter social. Pero hay que ser muy rápidos, porque se acaba la legislatura.
P.– Entiendo que la remodelación en el partido le parece suficiente…
R.– Sí.
P.– ... Pero la del Gobierno no se ha acometido.
R.– Hacer un cambio profundo de Gobierno con unas elecciones a la vuelta de la esquina no tiene ningún sentido. Las operaciones de maquillaje duran 24 horas.
P.– Pero la Junta pidió la dimisión del ministro de Industria y usted habla de la sensibilidad de los territorios. ¿Ha sido el Gobierno insensible con Castilla y León?
R.– Eso ha quedado claro. Desde el Ministerio de Industria no ha habido la sensibilidad que había que tener con la minería y es palmario. No se ha atendido la reivindicación ni social ni la que nos correspondía como Gobierno regional.
P.– Quien sí tomó nota del mensaje de las urnas fue el presidente Herrera, que abrió un periodo de reflexión. ¿Usted ha entendido su duda de ser candidato?
R.– Yo he entendido al presidente Herrera porque le conozco y es una persona seria y muy sensata. Entiendo que ha tenido la duda porque, después del tiempo que lleva gobernando, después del mensaje de los ciudadanos, cuando uno tiene esta trayectoria es muy razonable dudar. Es así como todos deberíamos entender la madurez política de una persona como Juan Vicente Herrera. Lo contrario, probablemente, es como si hubiera sido absolutamente insensible al mensaje de los ciudadanos.
P.– ¿Rechaza la lectura de que esa duda pudo ser una deslealtad hacia quienes votaron a la ‘marca Herrera’ y no a la ‘marca PP’?
R.– Los más de 500.000 votantes del PP habrán visto en Herrera a la persona sensata y comprometida con Castilla y León a la que votaron. Así es como deberían entender su reflexión y su duda sobre su continuidad.
P.– Ese tiempo de reflexión ha durado un mes y ha generado inquietud en el partido. ¿Se ha tomado demasiado tiempo?
R.– No sé si es mucho o es poco ante algo nuevo como esto; no es fácil de medir, porque no es comparable con ninguna otra situación. Se podía tomar este tiempo, porque vamos adelantados con respecto a los plazos que fija el Estatuto.
P.– ¿Y usted que ha sentido? Porque durante buena parte de ese mes de reflexión, seguía siendo miembro del Consejo de Gobierno.
R.– (Pensativa) Yo estaba convencida de que el presidente Herrera iba a tomar una buena decisión para lo que en todo momento era su compromiso, que era la gobernabilidad de Castilla y León.