Diario de Valladolid
Publicado por
Alejandro N. Sarmiento Carrión
Valladolid

Creado:

Actualizado:

El Sistema Atapuerca Cultura de la Evolución ha supuesto la gran novedad en la oferta cultural y turística de Burgos y de la región en los últimos años. Una apuesta de esta envergadura y relevancia supone una inversión en términos económicos, de imagen y competitividad muy importante, ya que favorece la llegada de personas que, a su vez, realizan múltiples gastos en nuestra ciudad. El Museo de la Evolución Humana, el Yacimiento de Atapuerca y el Parque Arqueológico, recientemente potenciado como Centro de Arqueología Experimental, se asoman en su quinto aniversario a la abrumadora cifra de dos millones de visitas. Así el Museo de la Evolución Humana se constituye no sólo como el Museo de Ciencias más visitado de España sino en uno de los Museos más importantes del territorio nacional en número de visitas y programación cultural.

Es obvio que desde la inauguración del MEH, Burgos y Castilla y León ha experimentado un importante incremento turístico y todo ello en un contexto económico de extraordinaria complejidad.En el proyecto Atapuerca se ha conseguido aunar esfuerzos y voluntades, en base a una temática universal en la que la que Burgos, y Castilla y León son ya una clara referencia a nivel internacional. Se trata por tanto de una línea estratégica para reflejar una imagen distinta y atractiva de una ciudad media del norte de España, como referencia de los orígenes del hombre, aprovechando unos recursos que le diferencian del resto de ciudades de Europa y del mundo y que son vitales para su posicionamiento en la percepción mental de nuestro público objetivo, entendido este posicionamiento como la diferencia percibida entre nuestra ciudad y las restantes con las que compite como alternativa turística. Desde esa perspectiva el Sistema Atapuerca constituye una verdadera palanca de desarrollo económico turístico y cultural de Burgos y Castilla y León, territorio en el que la cultura, el patrimonio, el turismo y el deporte representan porcentajes superiores al 10% del PIB de la Comunidad y del empleo y las empresas asociadas a ellos suponen el 14% del total. Y donde uno de cada cuatro contratos laborales se formalizan dentro de estas ramas de actividad. 

Ahora bien, no debemos perder de vista, que la cultura no sólo se justifica por sus efectos económicos, porque ello sería decir, parafraseando a Nuncio Ordine en La utilidad de lo inútil, que sólo es útil y digno de protección aquello que produce beneficio; lo que sería aplicar al arte y a la cultura una lógica apropiada a las mercancías: «Si dejamos morir lo gratuito, si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida. Y en ese momento, cuando la desertificación del espíritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad».

El patrimonio y sus museos, la cultura y la educación nunca debieran ser considerados como una carga para el Estado que requiera justificarse únicamente en datos abracadabrantes de visitas o impactos. Se trata, más bien, de encontrar un equilibrio razonable que de sostenibilidad al irrenunciable ecosistema cultural público. Una cultura al fin, que huyendo de lo meramente, numérico nos recuerde su valor como proyecto, –lo que nos une–, permitiendo encarar desde la diferencia el futuro en Comunidad. Por eso el reciente ‘Certificado de Excelencia Tripadvisor 2015’, certificado rabiosamente democrático que sólo pueden conseguir aquellas instituciones o establecimientos que reciban constantemente opiniones excelentes publicadas en TrypAdvisor, –el sitio web de viajes más grande del mundo– nos recuerda con la puntuación global obtenida por el Museo de la Evolución Humana, 4.5 sobre 5, que sobre la magnitud de las cifras, nuestro público, la sociedad a la que servimos, nuestra gente, valora de forma sobresaliente la utilidad de lo inútil, el esfuerzo de un Museo que se ha atrevido a postularse como Ágora. Es decir un museo que debe verse, proponerse y sustentarse como una entidad que tiene oportunidad y capacidad de transformación, que encuentra su sentido y su razón de ser en el desarrollo positivo del entorno donde se encuentra, que define su misión como un espacio de interacción educativa y cultural que a través de las artes convoca a la participación de todos, reconoce y valora la diferencia, genera disfrute, pensamiento y reflexión a través del desarrollo de la sensibilidad, del diálogo entre el saber, la cultura y la vida. Un Museo que adquiere cada vez más importancia social en la medida en que es capaz de evolucionar para ser concebido como un centro cultural, de encuentro, de polémica en su sana acepción de ‘polis’. Un espacio rabiosamente dinámico, que no se limita a la exhibición de unas colecciones, sino que se constituye en una palanca de transformación y cambio. Así este Museo abre su espacio, sin limitarse a su quehacer tradicional sino incluyendo otras expresiones artísticas como el teatro, el cine, la música, la literatura, la poesía... Y eso permite acercar al Museo –al ágora del siglo XXI– a un público que quizás de otra forma le fuera ajeno, pero que, en una dinámica de reencuentro, por su interés en otras expresiones y lenguajes artísticos, va conociendo lo que tradicionalmente el Museo puede ofrecerle. En ello estamos.

Alejandro N. Sarmiento Carrión es director Gerente del Sistema Atapuerca y miembro de la Asociación de Gestores Culturales de Castilla y León

tracking