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Al menos cuatro alumnos reciben tratamiento preventivo contra la sarna en La Lastrilla
Sanidad aclara que no hay ningún caso confirmado, aunque los afectados tienen síntomas propios de esta enfermedad que “no es grave en absoluto”, y lanza un “mensaje de tranquilidad”
La Junta de Castilla y León investiga la posible aparición de varios casos de sarna en alumnos del Centro Rural Agrupado Los Almendros de La Lastrilla (Segovia), una enfermedad de la piel originada por un ácaro que causa picor por la reacción alérgica del cuerpo y genera granos, ampollas o pequeñas úlceras con costras.
Dos hermanos fueron los primeros en manifestar “síntomas compatibles” con esta enfermedad y Sanidad cree que el origen puede estar en su entorno familiar, aunque el martes se administró también el tratamiento a otros dos alumnos más, sin parentesco entre ellos ni con los primeros.
Además, durante el miércoles están pasando más niños por las consultas de sus pediatras y médicos de familia. No obstante, el jefe del Servicio Territorial de Sanidad en Segovia, César Montarelo, subrayó en declaraciones a Ical que esta enfermedad “no es grave en absoluto”, el contagio “es muy difícil” y el tratamiento, “rápido, sencillo y eficaz”, e incluso la comparó “con unos piojos, por decirlo de alguna manera”.
“No hay riesgo para la salud pública”, y tampoco se ha confirmado con absoluta certeza que los niños atendidos sufrieran realmente sarna, aunque las sospechas de los dos primeros casos sean “bastante fuertes”; y preguntado por los plazos para saberlo de manera definitiva, aseguró que es posible que no llegue a verificarse si no surgen más casos.
Los acaricidas aplicados a los cuatro niños afectados matan en 24 horas el parásito de la sarna “si es que lo era”, según Montarelo, quien afirmó por ello que un caso de días pasados no puede verificarse al 100%, porque ya no se puede “aislar” ese parásito para identificarlo. “Ya hemos dicho que se tomen muestras (raspado de piel) de cualquiera que vaya por cualquier causa dermatológica que pueda ser indicativa de este proceso”, añadió, de ahí que si se registraran más casos sospechosos ahora sería más probable obtener una hipotética confirmación.
Entretanto, Montarelo reconoció que es probable que muchos padres de alumnos de este centro educativo lleven ahora a sus hijos a las consultas médicas ante “cualquier picadura o inflamación de la piel”. Una especial precaución que consideró “lógica” porque “además es lo que tienen que hacer”, aunque insistió en que “por supuesto eso no significa que haya más casos, incluso aunque se opte por administrar más tratamientos de forma preventiva”.
“A veces conseguimos el efecto contrario al que pretendemos y el padre se asusta, pero estamos trabajando en contacto permanente con Atención Primaria y hay que tener tranquilidad”, prosiguió el responsable territorial de Sanidad, que incluso describió la situación como de “absoluta normalidad”. Al respecto, señaló que “en la situación actual no es necesario” tomar más medidas que las ya iniciadas, por lo que considera que la actividad del colegio puede continuar.
“Es más, un niño que recibe el tratamiento puede ir a clase 24 horas después, porque para entonces el parásito está muerto y no hay riesgo de transmisión de la enfermedad”, explicó Montarelo. “El protocolo nos dice que es suficiente con las medidas que se han tomado de información a los padres, a los profesores y a los pediatras que atienden a los niños, y de precaución en el sentido de que si llega algún caso nuevo lo estudiamos y lo vemos”, insistió.
Tratamiento al entorno familiar
Preguntado por el número exacto de personas tratadas por este episodio, Montarela respondió que “no podría ser preciso”. “Entendemos que el contagio se ha producido en el entorno familiar, y respecto a los niños en que las lesiones han sido muy evidentes, con una sospecha bastante fuerte de que pueda ser sarna, se le ha dicho a su familia que se realice el mismo tratamiento aunque no tenga síntomas”, dijo en relación a los dos hermanos. Y en cuanto al tercer y cuarto caso, “se está valorando” si conviene extender el tratamiento a sus respectivas familias.
Y de momento, por tanto, Sanidad también descarta extender el tratamiento a toda la comunidad educativa del colegio. “Contrariamente a lo que mucha gente piensa, el contagio no es fácil, tiene que haber un contacto íntimo, piel con piel, y de forma intensa”, sostuvo Montarela. “Los contagios se producen de forma habitual en el entorno familiar, cuando hay una convivencia íntima”, y aunque también se puede transmitir por la ropa, “tiene que ser por usar las mismas sábanas, las mismas prendas, pero no por un simple contacto”.
Cuestión aparte son los temores y tópicos acerca de una enfermedad común en cualquier país del mundo y que afecta a todo tipo de personas con independencia de su sexo, raza o estrato social, aunque con cierta frecuencia se adquiere por contacto con animales infectados, como perros o gatos.