Medio Ambiente
Frente común de los ayuntamientos del PP de Tudela, Laguna y La Cistérniga y los vecinos, contra la planta de biogás aprobada por Quiñones
La plataforma que rechaza la Granja Conchita: "Ya no somos sólo un grupo de vecinos peleando contra un gigante energético"

La plataforma contra la planta de biogás, en su reunión con el Ayuntamiento de Tudela de Duero.
La Plataforma Vecinal contra la planta de Biogás ‘Granja Conchita’ ha logrado el compromiso de los ayuntamientos de los municipios a los que afecta para hacer frente a este proyecto que pretende realizar la Junta de Castilla y León en zonas próximas. Los Consistorios de Laguna de Duero, La Cistérniga y Tudela de Duero han pactado comprometerse con sus vecinos «por la salud y la seguridad». En el apoyo a la plataforma también participa la corporación de Herrera de Duero, otro de los municipios afectados.
La Asociación Vecinal La Calle de Laguna de Duero consiguió este miércoles el «apoyo técnico, jurídico y económico» del Ayuntamiento de Laguna de Duero en el caso que se promueva un procedimiento contencioso y administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL).
Según Fernando Vara, representante del Consistorio del municipio durante la reunión se planteó «una propuesta de ideas». Tras el encuentro, los políticos tienen que exponer el caso de la planta de biogás en la Junta de Portavoces el próximo lunes para tratar las «posibles líneas de trabajo». Uno de los puntos clave que expone el equipo corporativo de Laguna de Duero es la «cercanía con el río Duero». Ayer fue el turno del Ayuntamiento de Tudela de Duero. «Vemos fallos en el proyecto y en la ubicación, ya que esta a menos de 500 metros del casco urbano de Herrera de Duero», concretó Óscar Rodríguez, alcalde del municipio de Tudela de Duero.
Durante su intervención, Óscar Rodríguez aclaró que «no es que estemos en contra de las plantas de biogás, ni nosotros ni la Asociación Sin Ánimo de Lucro de Herrera de Duero, simplemente que vemos fallos». «Esperemos que esas reuniones sean satisfactorias y podamos llegar a una negociación para el cambio de ubicación de la planta», enfatizó al concluir el alcalde de Tudela de Duero.
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«En ningún momento se han puesto en contacto con este municipio, ya que somos afectados y vemos que tanto con este criterio y otros, vamos a hacer reclamaciones y si tenemos que llegar a algún contencioso pues llegaremos», indicó el primer edil.
La puesta en marcha de esta planta de Biogás por parte de la Junta de Castilla y León en las proximidades de estos municipios genera entre la población «inseguridad, temor y una gran preocupación». El principal objetivo de la Plataforma Vecinal contra la planta de Biogás es «que la Junta actúe».
Luis Miguel Pérez, presidente de la Asociación Vecinal La Calle y miembro de la Plataforma Vecinal contra la planta de Biogás ‘Granja Conchita’, expresó a este periódico que al analizar la autorización se dieron cuenta que «se pretende instalar no una planta, sino una ‘macroplanta’ para procesar 50.460 toneladas de digestatos anuales generados».
La plataforma ha redactado los riesgos a los que se expone la ciudadanía al vivir en las proximidades de la ‘macroplanta’; la filtración en los acuíferos, «que ante cualquier fallo de sellado, fisura por asentamiento del terreno o inundación podría filtrar nitratos, metales pesados y patógenos a las aguas subterráneas»; el impacto que tendría en la salud y en la calidad de vida, a través de focos de emisión atmosférica, odorífera y de gases peligrosos como sulfuro de hidrógeno, amoniaco y compuestos orgánicos volátiles; deficiencias en la evaluación del impacto por olores, «aunque las plantas en principio siempre prometen circuitos cerrados, la descarga de residuos en cambio a una camión y el movimiento de fracción sólida para el compastaje, lo que generan son olores cónicos difíciles de mitigar, agravados en días de calor»; el peligro de explosión e incendios, ya que «situar almacenes de gas, combustible, instalaciones con archos de seguridad a pocos cientos de metros de vivienda se considera un riesgo importante» y el impacto socioeconómico que atrae como «el colapso por trafico pesado, contaminación acústica, deterioro de carreteras locales o la devalución de la vivienda».
«Nadie que se entere de qué está esta industria aquí va a querer una casa o emprender un negocio porque es una planta de residuos industriales, lo que va a acelerar todavía más al despoblación», aseveró Luis Miguel Pérez.
Los fallos en el planteamiento de la construcción de la planta de Biogás ‘Granja Conchita’ constituyen uno de los principales argumentos en los que tanto los Ayuntamientos como la organización vecinal sustentan su rechazo al proyecto. Un ejemplo es que se «pospone la elaboración de estudios» en relación a la gestión de posibles riesgos a «fases posteriores, cuando el ciudadano ya no tiene derecho a formular alegaciones o reclamaciones, y esto desnaturaliza el principio de prevención».
La actuación que ha llevado a cabo la ciudadanía de las distintas localidades afectadas han sido como primer paso la creación de la plataforma, «aunque no tenga todavía naturaleza jurídica». El objetivo de la organización es «difundir la información y convocar concrentraciones», que hasta este momento ya se han realizado dos, una en la plaza Mayor de La Cistérniga y otra en Laguna de Duero aunque ya abían surgido movilizaciones anteriores entre los vecinos de Herrera de Duero.
El segundo paso que hicieron fue una recolecta de firmas, con un total de 4.000 entre dos fuentes de captación: desde la página web de change.org y de manera presencial. La siguiente fase que han realizado es la actual con «el traslado a los Ayuntamientos de esta problemática».
Este miembro de la Plataforma Vecinal contra la planta de Biogás ‘Granja Conchita’ expresa que su objetivo es que «las acciones de protesta en la calle estén unidas a la acción institucional y a la acción en la justicia».
«Las instituciones son las que tienen que dar un paso al frente y decirle a la Junta que tienen que reprensar este modelo de plantas de biogás y sobre todo las ubicaciones», concreta el miembro de la Plataforma Vecinal contra la planta de Biogás. «Si no se analizan los posibles riesgos, estaríamos ante una indefensión absoluta», indicó Luis Miguel Pérez.
La oposición ciudadana seguirá realizando «acciones en la calle» si no consiguen «la moratoria completa y que se revise o que directamente las plantas no se construyan». « Si ya generan problemas en las macrogranjas en Europa, pues imaginemos esto que es el residuo y toda la porquería de las ‘macrogranjas’, porque no es una producción local», concretó el miembro de la organización.