Fresno del Viejo
Desde Fresno el Viejo al reino de los cielos
Más de 200 habitantes se disfrazan para conmemorar la donación de la villa en 1116 / La reina Doña Urraca la cedió a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén para «liberarse del fuego del infierno y acercarse a dios»
El caballero de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén recibe, de mano de la reina Doña Urraca y con la bendición del obispo de Salamanca, la villa de Fresno.-Pablo Requejo
Fresno el Viejo regresa al 11 de noviembre de 1116 para revivir un momento fundamental en la historia del pueblo y de la provincia, la donación de la villa de la mano de la reina de Castilla y León, Doña Urraca, a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. El motivo, común entre los reyes de la época, «liberarse de las penas del cruel infierno y adquirir los dones del reino de los cielos.
Desde este momento el pueblo comenzó a tener «vida propia», acogidos a un fuero que amparaba sus derechos de vecindad dentro del marco legal de la Encomienda Sanjuanista.
Un anciano de la localidad se ha dedicado a estudiar ese momento tan importante de la villa, y ha sido este año, en el que «por la situación económica y la voluntad de todos los vecinos», según el alcalde, Luis Miguel Muñumer García, ha sido posible realizar esta recreación histórica. Una actividad otoñal que cierra el ciclo de actividades turísticas que cada año celebra la localidad.
Más de 200 vecinos, de los 900 afincados en Fresno el Viejo, se «han volcado» en la realización de esta actividad que, se ha organizado «en tan solo mes y medio» y con una subvención de la Diputación de 500 euros, contaba Sol San Martín, encargada de representar a la reina.
Por su parte, José María, párroco del pueblo, encarnó el papel del obispo de Salamanca, encargado de dar fe en el acto de donación de la villa. «Debemos empujar al pueblo todos juntos y apoyarnos, y por ello lucimos con dignidad estos ornamentos de siglos pasados pertenecientes a nuestra villa», dijo.
Junto con esta recreación histórica, un mercado medieval ambientado en el siglo XII completaba el escenario. Distintas actividades de la época, entre ellas cetrería, malabares, juegos infantiles, pasacalles y danzas medievales hicieron las delicias de grandes y pequeños.