CIGALES
Prohibido ladrar
La alcaldesa de Cigales pide a los propietarios de gallos y perros que los guarden en habitáculos para no despertar a los vecinos de madrugada

Un perro como los que a partir de ahora tendrán que ser guardados para no molestar a los vecinos de madrugada.-Ical
Los ladridos y los cacareos quedan proscritos en Cigales. Los canes deben abandonar esa afición de aullar a la luz de la Luna y los gallos aparcar su costumbre de marcar el sonido del amanecer mucho antes de que se vislumbren las primeras luces del día. Algunos vecinos de la localidad cuna del clarete se han cansado de despertarse a las tres o las cuatro de la mañana porque el ruido de los animales que se mantienen en guardia de madrugada empiecen a emitir ruidos en los corrales cercanos.
Por eso, la alcaldesa socialista de la localidad, Pilar Fernández, que gobierna en coalición con Cigales TambiénPuede e Izquierda Unida, ha sacado un bando en el que recuerda que los propietarios de animales deben procurar su higiene sanitario y acústico y hace saber que los propietarios de «gallos o aves similares y perros que produzcan cacareos y ladridos en horario de descanso deberán guardar a los mismos en habitáculos adecuados para su cuidado y que en todo caso eviten las molestias que por la alta sonoridad del cacareo o el ladrido puedan producir a los vecinos del entorno». O dicho de otro modo, una petición de guardar a los animales más molestos.
«El gallo había desaparecido de Cigales pero en los últimos años ha vuelto a aparecer», explica a este periódico la alcaldesa Fernández, para justificar que las molestias lleguen en este momento y no desde hace tiempo. El bando de la Alcaldía llega después de que la primer edil haya recibido quejas de varios vecinos al mismo tiempo. Después, ha hablado con algunos propietarios de los animales, para advertir que no se moleste y, finalmente, decidió publicarlo.
Eso sí, no son todos los perros y gallos sueltos los que molestan, pero se ha visto obligada a comportarse de forma salomónica y publicar esa nueva norma que afecte a todos.
El agravante de la situación de Cigales es que algunos propietarios tienen a sus animales en corrales situados en un lugar distinto a los de sus viviendas, por lo que molestan a los vecinos de esos corrales pero no a los dueños, inconscientes del ruido causado por sus bestias.
«Hay que conciliar la vida del medio rural con el descanso de los vecinos, no por estar en un pueblo esto es algo salvaje», defiende la alcaldesa, dispuesta a velar por el sueño de los vecinos que deben levantarse a las seis o siete de la mañana para acudir a su puesto de trabajo y a los que los ruidos característicos de los animales despiertan con varias horas de antelación.
«Por supuesto que no se prohíbe tener gallos o perros, pero se pide que se tomen las medidas adecuadas para que no molesten a los vecinos», aclara la alcaldesa, muy sorprendida por la atención que ha concitado el tema y por la posición en contra del bando que ha tomado el Grupo Popular en el Ayuntamiento, presidido por Javier Caballero, que cree que Cigales tiene necesidades más importantes.