Valladolid avanza en el cementerio de mascotas, con sala de duelo y cámara de custodia
Nevasa está a punto de adjudicar por 542.000 euros el contrato del ‘tanatorio’ y prevé estrenar el servicio funerario en verano
Infografía del 'tanatorio' de mascotas de Las Contiendas.
El cementerio municipal de mascotas de Valladolid avanza en su desarrollo, con la próxima adjudicación de los trabajos para erigir un edificio de servicios, administrativo y de atención al público, concebido a modo de ‘tanatorio’ junto al camposanto de Las Contiendas. Una vez finalizado el plazo de licitación y examinadas las ofertas recibidas, la seleccionada para alzarse con el contrato es la empresa que se encargó de construir el recinto para la feria gastronómica, entre el Miguel Delibes y el estadio Zorrilla.
Se trata de Contratas y Obras San Gregorio, que ha rebajado un 5,3% el presupuesto previsto por el Ayuntamiento y se ha comprometido a finalizar la intervención en menos de cinco meses, frente a los seis que había calculado Nevasa, el ente público que gestiona los servicios funerarios, tanatorios y cementerios de la capital vallisoletana.
Así, si no hay alteraciones en el procedimiento y el acuerdo se formaliza con la mencionada mercantil, el edificio para servicios fúnebres de animales de compañía, que incluye una sala de duelo y una cámara de custodia para la conservación temporal del cuerpo fallecido, supondrá un desembolso para las arcas municipales de 542.483 euros, 30.300 menos de lo que se había reservado.
Valladolid
El cementerio de mascotas de Valladolid contará con sala de espera, de duelo y un crematorio
Diego González
Según las estimaciones que baraja el Ayuntamiento, tanto el ‘tanatorio’ como sus accesos y zona de aparcamiento comenzará a levantarse a finales de este mismo año o principios de 2027 y, teniendo en cuenta que la adjudicataria propuesta por la mesa de contratación se ha comprometido a desarrollar los trabajos en 140 días (en vez de 180), los ciudadanos podrían velar y enterrar a sus mascotas en verano, si no hay retraso en los plazos.
El objetivo es que tanto el servicio de velatorio como el de sepultura entren en servicio a la vez, aunque se trate de intervenciones diferentes. Por eso, en paralelo a la construcción del edificio administrativo y de servicios cuyo contrato está a punto de cerrarse por más de medio millón de euros, también se trabajará en la zona de enterramiento, con una adecuación del terreno que, «en principio», según explicó el concejal de Medio Ambiente, Alejandro García Pellitero, «se realizará con recursos municipales».
Una vez se estrene esta nueva opción en la capital para que los vallisoletanos puedan dar el último adiós a sus mascotas a través de un servicio público, los dueños podrán acudir a Las Contiendas y oficiar la despedida de una manera similar a la que se realiza con cualquier ser humano querido.
En las nuevas dependencias los propietarios de los animales dispondrán de un área administrativa –con recepción, vestíbulo y oficina– y de una sala de despedida de algo más de 21 metros cuadrados. Además, el proyecto recoge una antesala o cámara de custodia temporal para los cuerpos y una sala de cremación, si bien los pliegos no recogen la disposición de un horno de incineración, sino que dejan esta posibilidad a otro contrato independiente para ponerlo en marcha más adelante.
Así que, por el momento, la opción para despedirse de una mascota a través del servicio municipal será enterrarla –o depositar las cenizas si previamente lo han incinerado por la vía privada en caso de que no se haya inaugurado el crematorio público–, en un terreno de 5.800 metros cuadrados en Las Contiendas, con capacidad para 1.800 animales, según explicó el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, cuando en febrero de 2025 anunció la construcción del cementerio de mascotas.
Entonces ya avanzó que el objetivo era ofrecer «un servicio integral», desde la retirada del animal fallecido y su traslado a una cámara frigorífica específica para animales, hasta la gestión de la unidad de enterramiento.
Ahora ese anuncio está más cerca de materializarse, gracias al acondicionamiento del terreno y a la construcción del ‘tanatorio’, que dispondrá de aproximadamente 250 metros cuadrados, distribuidos en una sola planta.
Además de los mencionados espacios de atención al usuario y de administración, así como de los relacionados con el acompañamiento y despedida, en el edificio también está previsto un espacio para la instalación de artículos funerarios y recuerdos conmemorativos. Se prevé que allí trabajen cuatro personas.
«Se proyecta un edificio sencillo, de planta rectangular y una altura, organizado en torno a una espina central que recoja las zonas de servicio, a ambos lados de la cual se desarrolla el resto del programa según su privacidad», recoge la documentación del expediente. «Hacia el frente, la zona más pública con fachada acristalada y volcada hacia el acceso, con hall de recepción amplio y sala de espera, zona de atención al público, y un despacho administrativo», continúa antes de añadir que «hacia la parte posterior, se ubican la sala de despedida privada, abierta al jardín trasero, con visión sobre la antesala o cámara de custodia, y la zona del crematorio y recepción de animales, con acceso desde el lateral».
La cara frontal del edificio (orientada hacia el acceso peatonal) se abre mediante un gran cerramiento acristalado de suelo a techo con carpintería de aluminio en color lacado y vidrios de alto control solar, aportando luminosidad natural al hall de recepción y a la zona de espera, añaden los pliegos.
Para tamizar la luz del sol y aportar privacidad, frente a los ventanales se dispone una serie de lamas verticales tubulares de acero dispuestas a modo de celosía o ritmo vertical y en la cubierta se extenderá una capa de gravilla.
Respecto a su ubicación concreta, el cementerio para mascotas se situará en la zona sur del camposanto de Las Contiendas, con instalaciones diferenciadas respecto a las zonas de enterramiento de personas, aunque «manteniendo su integración funcional y paisajística» en el entorno. También tendrá accesos independientes, tanto peatonal –por el vial principal hasta la última rotonda– como para vehículos –con un tramo de prolongación del vial perimetral existente–.