Diario de Valladolid

TRAGEDIA FERROVIARIA

Puente, el auge y renuncia del ariete de Sánchez

El pacto PP-VOX le arrebató la Alcaldía de Valladolid, pero el presidente del Gobierno le tenía reservadas cotas más altas en Madrid, primero para rebatir a Feijóo en su investidura fallida y de ahí al Ministerio de Transportes

Óscar Puente durante su comparecencia este martes en el Congreso de los Diputados.

Óscar Puente durante su comparecencia este martes en el Congreso de los Diputados.ÁNGEL NAVARRETE | EL MUNDO

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Valladolid

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Más lejos, más alto. De pocas formas mejores se puede resumir, en apenas un puñado de palabras, el camino que en política ha recorrido el que hasta este martes era ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. El ministro de Twitter, o X, como muchos ciudadanos le conocen, pero que antes de dirigir su cartera fue ocho años alcalde de su ciudad y se granjeó un notable protagonismo como recién llegado al Congreso con un cara a cara histórico con Feijóo que le valió también para convertirse en una institución entre los suyos como azote de la derecha. Gozó de la confianza de Pedro Sánchez, más aún cuando se convirtió en su ariete y pasó a integrar su núcleo más duro.

Once años han servido a Puente para firmar la etapa más destacable de su carrera política, los ochos que fue alcalde de Valladolid y los tres que ha pasado al frente de Transportes hasta que este martes, seis días después de la tragedia ferroviaria de Urda, acabó renunciando no solo a su cargo de ministro, sino también a encabezar la lista electoral al Congreso del PSOE de Valladolid.

No siempre ha sido llano el camino recorrido por Puente. Es cierto que gobernó dos veces en Valladolid, pactos con otros partidos mediante, pero no pudo contener la oleada de pactos entre el PP y VOX cuando llegaron a la capital del Pisuerga, quedando apeado de su amada Alcaldía. 

Y con el salto al Congreso, conoció de primera mano la crudeza de la política nacional. No debía serle ajena, a decir de cómo se desenvolvió desde sus primeros compases, pero acostumbrado al debate municipal y a bregar con un puñado de twitteros agresivos, tuvo que ser un cambio grande escalar eso al escenario de todo un país dividido por lo que él publicaba en 140 caracteres. 

La evolución política de Puente, ese camino que cada vez le llevó más lejos y más alto, comenzó en 2015 en su ciudad, Valladolid. Allí, tras varios mandatos de hegemonía del Partido Popular, logró que la candidatura socialista se impusiera en las elecciones municipales gracias, eso sí, al apoyo de Valladolid Toma La Palabra y Sí Se Puede Valladolid. Esa coalición de los tres partidos le valió el bastón de mando, lo cual siempre ha dicho que fue el cargo que más orgullo le produjo.

Cuatro años después, en 2019, Puente revalidó la Alcaldía vallisoletana, en este caso gracias solo a los tres concejales de Toma La Palabra. Pero llegó 2023, y el PSOE y sus socios en el Ayuntamiento fueron incapaces de resistir la oleada de pactos entre PP y VOX, que se unieron para desalojar a Puente que, pese a todo, había logrado que los socialistas fueran los más votados en la capital del Pisuerga.

Quedarse sin un tercer mandato como alcalde fue, a todas luces, un revés para Puente, que parecía abocado a la portavocía del Grupo Municipal Socialista. Sin embargo, fue el secretario general de su partido, Pedro Sánchez, el que le rescató de ese destino y situó al vallisoletano ante las puertas del Congreso de los Diputados. 

Y fue en la Cámara Baja donde Puente pudo demostrar de qué pasta está hecho. Histórica es ya su réplica a Alberto Núñez Feijóo en el debate de investidura fallido del candidato 'popular', en el que le habló "de ganador a ganador" ya que ambos, pese a ser las fuerzas más votadas, no habían podido gobernar. Cuando todos esperaban a Sánchez, fue Puente el que asumió esta responsabilidad jugando la carta de la sorpresa y firmando una intervención sólida e inesperada para un recién llegado.

Su cara a cara con Feijóo sirvió a Puente para destacar entre las filas del PSOE y consolidarse en el círculo de confianza de Sánchez, y también para hacerse conocido a nivel nacional. Ganó al mismo tiempo admiradores y detractores, y siguió cultivando ambos con la misma dedicación a través de la red social X.

Pero el último salto en la carrera de Puente fue cuando Sánchez lo eligió para dirigir el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el departamento 'maldito' del Ejecutivo central que han dirigido nombres ahora tan repetidos, como el de José Luis Ábalos; o tan olvidados como el de la actual presidenta de Paradores, Raquel Sánchez. 

El vallisoletano se puso así al frente de una de las carteras con más presupuesto del Gobierno, la cual ha venido dirigiendo durante algo más de tres años en los que no se olvidó de su ciudad y su provincia. Así, bajo la dirección de Puente se concluyeron los tramos de la A-11 en la provincia de Valladolid, una obra endémica que sus predecesores parecían haber olvidado, pese a que Raquel Sánchez había reiterado un compromiso con esta infraestructura que, por el contrario, desmintió ella misma dejándola empantanada.

No se puede pasar por alto tampoco que, desde su despacho en el Ministerio, Puente nunca se olvidó de Valladolid. De su mano llegó también el impulso clave a la U de Olmedo para la conexión de alta velocidad del norte peninsular, un proyecto que hasta su llegada había sido enterrado por sus predecesores bajo una gruesa capa de polvo al fondo de un cajón.

Más recientemente, el gran proyecto de Óscar Puente para su ciudad fue la renovación de estación de ferrocarril. Con un presupuesto de más de 200 millones de euros y una fecha estimada de entrada en funcionamiento de finales de 2029, esta infraestructura quedará siempre como el sello de su etapa como ministro.

El final, sin embargo, llegó antes de lo esperado. Y no por el adelanto electoral, que también, sino porque Puente ni siquiera pudo llegar al 29 de noviembre. Prácticamente un mes antes de la cita con las urnas, el 28 de octubre, la tragedia ferroviaria de Urda, un choque entre dos trenes de alta velocidad que dejó 69 muertos, arrastró a Puente al centro de la polémica. Además, menos de un año antes, en enero, la tragedia de Adamuz, de similares características, todavía proyectaba su sombra sobre el ministro.

En esta situación, y ante constantes peticiones de dimisión, Puente decidió sucumbir y este mismo miércoles anunció que dejaba el cargo. También se apartará de la lista electoral del PSOE de Valladolid al Congreso, la cual encabezaba, y de esta forma da un paso al lado. Muchos se lo reclamaban, pero no lo ha hecho para satisfacerles, sino por "responsabilidad política" como él mismo aseguró tras hacer pública la noticia al final de su comparecencia en el Congreso de los Diputados.

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