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TRIBUNALES

Vista para sentencia la pelea con dos antifascistas en el Desierto Rojo de Valladolid: piden multas de entre 600 y 1.080 euros

Las defensas solicitan un fallo absolutorio y también invocan la prescripción del delito tras recordar que pasó un año desde que se produjeron los hechos

AMP.- La abogada de los antifascistas agredidos en el Desierto Rojo pedirá tres años de cárcel para los cinco acusados.

AMP.- La abogada de los antifascistas agredidos en el Desierto Rojo pedirá tres años de cárcel para los cinco acusados.EUROPA PRESS

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El Juzgado de Instrucción número 2 de Valladolid ha dejado este miércoles visto para sentencia el juicio seguido por la agresión sufrida por dos antifascistas en el bar Desierto Rojo a finales de agosto de 2024 a manos de otros cinco de ideología contraria, para quienes el fiscal del caso y la acusación particular han solicitado en el primero caso multas por importe de 600 euros y en el segundo de 1.080 euros.

La vista se inició el pasado día 16 de octubre y había quedado suspendida ante la incomparecencia de dos testigos que las acusaciones consideraban clave, Alejandra N. y José Luis G. ('Frutero'), quienes sí ha acudido en esta ocasión pero sin que sus testimonios hayan sido especialmente relevantes ya que la primera ha explicado que pasaba por allí y tan sólo reconoció a Álvaro G.S. como uno de los participantes en la agresión, mientras que el segundo ha alegado que habían pasado dos años desde lo ocurrido y carece de "memoria fotográfica", con lo que se ha remitido a lo que dijo en su momento.

Tras la toma de declaración a ambos testigos, el acusador público ha solicitado para cada uno de los cinco acusados una multa de dos meses, con una cuota diaria de 10 euros (600 euros), y la acusadora particular tres meses, a razón de 12 euros al día (1.080 euros). En concepto de responsabilidad civil, las acusaciones han pedido que los ocupantes del banquillo, de forma conjunta y solidaria, abonen al agredido, Ignacio Javier D.A. un total de 239 euros por las gafas perdidas en la refriega y otros 550 por las lesiones, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Frente a ello, las defensas han solicitado a la jueza un fallo absolutorio y también han invocado la prescripción del delito, tras recordar que pasó un año desde que se produjeron los hechos y hasta que se dirigió la acusación contra sus patrocinados.

En la primera sesión del juicio, los dos agredidos ratificaron que los hechos ocurrieron el 27 de agosto de 2024, sobre las 03.00 horas, en el citado establecimiento de la calle Doncellas. Uno de los agredidos, Ignacio Javier D.A, explicó que fue atacado en el exterior del bar por Fernando M.F. y Álvaro G.S. al acudir en defensa de su amigo Enrique P.G., quien había sido golpeado en el interior del local por llevar una camiseta con simbología antifascista, en concreto por llevar la leyenda 'Siempre antifascista'.

Ignacio sostuvo que tras esa primera agresión de la que fue víctima su amigo a manos de Manuel A.A., el portero del establecimiento sacó a todos a la calle, excepto al agredido, y que fue en la calle cuando comenzó a ser golpeado por Fernando, Álvaro y otros más a los que no ha llegado a identificar. Aseguró que no solo recibió puñetazos y patadas sino que sintió que era golpeado con otro tipo de objetos, en alusión a lo declarado en su día por otros testigos que refirieron que los participantes utilizaron un casco de moto y maderas recogidas en una obra cercana.

El declarante, personado en la causa como acusación particular, denunció que sufrió lesiones de las que tuvo que ser atendido en Urgencias en varias ocasiones y que en la agresión perdió también sus gafas.

El otro joven agredido, Enrique P.G, quien testificó por videoconferencia, confirmó la agresión de la que fue objeto cerca de la barra del local, por el único motivo de llevar una camiseta antifascista, si bien no aportó detalles de la agresión registrada después en la calle porque, como así precisó, él quedó dentro mientras era atendido por una camarera. Sí enfatizó que desde lo ocurrido hace dos años aún siente miedo de salir por la calle ante la posibilidad de volver a sufrir un episodio de este tipo a manos de las mismas personas.

Los cinco aludidos, sin embargo, negaron su participación en la agresión o manifestaron no haber presenciado enfrentamiento alguno dentro o fuera del pub. Los procesados Marcos H.A. y Fernando M. argumentaron que no llegaron a acceder al local y que la Policía Nacional les dejó marchar tras identificarles en las inmediaciones de la catedral, mientras que Álvaro G.S., Manuel A.A. y Pedro José M.G. rechazaron de igual modo haber agredido a las víctimas. En el caso de Álvaro G.S, el acusado entiende que su implicación obedece a su elevada altura: "Cuando mides dos metros, cada vez que dicen que participó un tío alto, al final siempre eres tú", lamentó.

La vista contó igualmente con el testimonio de un agente de la Policía Nacional instructor del atestado, quien precisó que la investigación se inició a raíz de una denuncia por posible delito de odio y que los reconocimientos fotográficos permitieron identificar a los cinco sospechosos, cuyo nexo es su pertenencia a la Peña Real Valladolid Club de Fútbol 1984. El agente fue categórico al precisar que "la agresión es evidente que se produjo porque figuran los partes de lesiones de los dos afectados".

Por su parte, el policía municipal que circulaba aquella madrugada en una unidad camuflada recordó que tras ser informados por el portero del local sobre la dirección tomada por algunos de los implicados, se acercó hasta las inmediaciones de la catedral, junto a la Cárcava, y allí encontraron a dos de los supuestos implicados, Fernando y Marcos, el primero de ellos provisto de un casco con pegatinas de ultraderecha.

"Les identificamos y se pusieron en plan bacilón. Se lo tomaron como una broma, como si fuera algo habitual para ellos", apuntó el policía municipal, quien también recordó que en ese momento se acercó hasta ellos una mujer muy nerviosa e identificó a ambos jóvenes como quienes poco antes habían arrojado cerca de allí una camiseta negra con el logo de Juventudes Comunistas.

El portero del establecimiento, Jonathan B., aportó un testimonio muy poco clarificador sobre lo ocurrido aquella madrugada puesto asegura que no vio nada. En su declaración, el joven mantuvo que se hallaba fuera del local y fue entonces cuando el DJ, a través del "pinganillo", le advirtió de que había jaleo dentro y le pidió ayuda.

"Al entrar vi un tumulto cerca de la barra y saqué a toda la gente a la calle, entre trece o catorce personas, entre las que se encontraba Ignacio Javier D.A", de quien precisó que fue quien más hostil se mostró ya que le propinó un empujón que el portero le devolvió antes de sacarlo del establecimiento.

El testigo añadió que incluso dos de los encausados colaboraron con él en la tarea de desalojar el Desierto Rojo, al tiempo que minimizó la repercusión de lo ocurrido: "He tenido movidas bastante peores que ni siquiera han llegado a juicio".

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